La representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa, a través del tiempo

El origen popular de la también conocida como Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo de Iztapalapa le valió al expresidente Benito Juárez defenderla durante su mandato para que no desapareciera.   

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El viacrucis que se realiza en Iztapalapa en semana santa y que, cada año reúne a miles de capitalinos es una representación de los últimos momentos en la vida de Jesucristo hasta su crucifixión, de acuerdo con la fe católica.

El origen popular de la también conocida como Representación de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo de Iztapalapa le valió al expresidente Benito Juárez defenderla durante su mandato para que no desapareciera.   

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LOS INICIOS

Aproximadamente en 1817 aparecieron en India los primeros casos de cólera, a partir de ese momento, la enfermedad se propagó rápidamente por todo el mundo. La epidemia llegó a México desde Tamaulipas en 1833 para de ahí avanzar a la mayoría de los estados y, con ello, convertirse en una grave amenaza de salud pública.

En la capital del país el cólera pronto comenzó a cobrar numerosas víctimas, sobre todo en Iztapalapa, donde gran parte de la población de la región prácticamente desapareció al contagiarse. La situación generó que los habitantes se encomendaran a la imagen religiosa del Señor de la Cuevita para que les ayudara a frenar la enfermedad.

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El mito dice que los contagios comenzaron a disminuir, por lo que, años después, en 1843, en gratitud los sobrevivientes organizaron lo que hoy se conoce como la representación del viacrucis de Iztapalapa. Al principio comenzó como una obra de teatro, una pastorela, con el paso de los años se convirtió en una de las escenificaciones de más importantes de la vida de Jesús a nivel mundial que forma parte de la cultura religiosa de la Ciudad de México y del país.

DATOS Y ANÉCDOTAS

A lo largo de casi 200 años se han suscitado algunos momentos curiosos, situaciones con las que el viacrucis más famoso de la Ciudad de México se ha mantenido en el gusto popular.

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UN CRISTO DE DOS CREDOS

Un actor que interpretó a Jesús de 1956 a 1964, convertido tiempo después al evangelismo. Fue el caso de Fidel Hernández, quien tras ser el actor principal de la Pasión de Cristo en Iztapalapa durante 9 años, tiempo después optó por cambiar de religión. El peculiar caso está registrado en páginas de Excélsior, donde se detalla que el hombre simplemente decidió modificar su credo ‘por gracia de dios’.

¿DÓNDE QUEDÓ EL DINERO?

En la semana santa de 1977, el delegado de Iztapalapa de ese entonces sostuvo un pleito con una productora canadiense por la filmación del evento religioso. Excélsior dio a conocer que el político presuntamente había recibido dinero por parte de los canadienses, y durante la escenificación de la Pasión de Cristo, “impidió, por medio de la violencia, que fotógrafos y camarógrafos mexicanos imprimieran escenas de esa representación”.

Nadie pudo hacer tomas, ni mexicanos ni canadienses, y las autoridades hicieron pasar el suceso como un malentendido, presuntamente sí se recibió dinero pero nadie supo donde quedó. Aunque el siguiente año volvió a hacerse un ofrecimiento para la grabación del viacrucis mexicano.

CRUCIFIXIÓN CON CLAVOS REALES

Por otra parte, en 1975, un actor que durante cinco años consecutivos protagonizó a Cristo, pidió que lo crucificaran con clavos de verdad. De esa manera lo dio a conocer Excélsior al entrevistar al joven cinco años después, “Yo exigía que me crucificaran bien, no quería que únicamente me amarraran las muñecas y los pies, quería que me clavaran, que todo fuera más real, pero pues…”, dijo disgustado Carlos Rivas Fragoso, taxista de oficio.

“Carlos Rivas Fragoso se queda viendo sus fotos, como quedó en la cruz, sigue lamentándose de que no lo crucificaran y de que fue el último año en que un millón de personas lo vio cómo sufría en la cruz agotado por los centuriones romanos vecinos de Iztapalapa y volver el lunes a su pasión por el volante y lo reconocerán como Cristo, aún sin sus bucles”, concluyó Excélsior.

PELIGRO EN EL CERRO DE LA ESTRELLA

El momento cúspide de la representación es la escena de la crucifixión de Jesús en el cerro de la Estrella en Iztapalapa. Una de las imágenes más esperadas por asistentes y espectadores en televisión y medios digitales que se reproduce al día siguiente en las portadas de los diarios más importantes es ver a Jesús en la cruz y los últimos momentos de drama y sufrimiento.

Según consta en el archivo histórico de este diario, días antes de realizarse la representación del año 1993, un estudio topográfico realizado por especialistas de la Universidad Autónoma Metropolitana de Iztapalapa, alertó a las autoridades por un posible derrumbe en el cerro de la Estrella.

“Inminentes riesgos de derrumbes, deslaves, debilitamiento, daños a la salud, deterioro ambiental y mayores fracturas del cerro de continuar el acceso masivo por sus laderas”, refiere la edición de El Periódico de la Vida Nacional del 06 de abril de 1993. Además, se propuso la regulación del número de visitantes en el lugar para evitar accidentes. Al mismo tiempo se sugirió emprender campañas de mejoramiento en la zona a fin de restablecer las condiciones del emblemático cerro.

Otras anécdotas comunes como lluvias repentinas, robos, detenciones, caídas, desmayos, y otras urgencias médicas entre actores y asistentes, se han vivido en las representaciones de Iztapalapa. A pesar de ello, año tras año miles de creyentes recuerdan la vida y muerte de Cristo como parte de las conmemoraciones católicas más importantes.

   
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