Monarca sin Límites: el viaje más largo entre mariposas

La Monarca enfrenta amenazas crecientes: deforestación, tormentas cada vez más violentas, calor extremo y la pérdida del algodoncillo, la única planta donde puede reproducirse

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Diseño editorial ilustrado que muestra varias mariposas Monarca volando sobre un mapa de América del Norte, con árboles de oyamel y vegetación en primer plano. El texto destaca la migración de más de 4,500 km desde Canadá hasta México que ocurre cada otoño.
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Cada otoño, millones de mariposas Monarca emprenden una hazaña imposible para casi cualquier otro ser vivo: cruzar un continente completo desde Canadá hasta los bosques de oyamel en México.

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Infografía que muestra el recorrido migratorio de la mariposa Monarca desde la región de los Grandes Lagos, pasando por las Grandes Llanuras, Texas y Tamaulipas, hasta llegar a los santuarios en México. Incluye información sobre los peligros climáticos y ambientales que enfrentan durante el trayecto.

Son más de 4,500 kilómetros atravesando tormentas, sequías, vientos, zonas frías y regiones donde la comida escasea. Su recorrido no es lineal ni garantizado: enfrentan huracanes en el Golfo, calor extremo en Texas, vientos secos en la Sierra Madre Oriental y un tramo particularmente letal en Tamaulipas.

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Infografía que compara el viaje migratorio de la mariposa Monarca con el de un ser humano caminando 40 o 60 km por día. Muestra que un humano tardaría entre 75 y 120 días en recorrer la misma distancia que la mariposa cubre en su migración anual, ilustrando el esfuerzo físico de esta especie.

Mientras que un humano necesitaría hasta 120 días para recorrer esa distancia caminando al límite físico, la Monarca lo consigue en solo 75 días, con un cuerpo que pesa menos que una hoja seca.

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Infografía que destaca la importancia del árbol de oyamel para la mariposa Monarca. Muestra su capacidad de mantener temperaturas entre 0°C y 15°C, el rango de altitud donde crece (2,400 a 3,600 msnm), y su función vital para evitar que las mariposas se congelen o se deshidraten en invierno.

Su supervivencia depende de un destino muy específico: los bosques de oyamel, capaces de mantener un microclima estable entre 0°C y 15°C durante el invierno, lo que evita que las mariposas se congelen o se deshidraten.

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Infografía que muestra el tamaño real de un micro-tag adherido al ala de una mariposa Monarca. Explica que es un adhesivo ultraligero y biodegradable, con un diámetro de solo 9 mm y un peso inferior a 1 mg. Se usa para rastrear la migración desde Canadá hasta México sin dañar al insecto.

Desde 1992, científicos y voluntarios en Canadá y Estados Unidos colocan micro-tags en sus alas: adhesivos biodegradables que pesan menos de 1 mg y miden 9 mm, apenas un poco más grandes que una escama del ala.

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Infografía que explica el propósito del micro-tag en las mariposas Monarca, utilizado para rastrear su migración, detectar desviaciones de ruta y medir su supervivencia. Solo una de cada 100 mariposas marcadas logra completar el viaje hasta los santuarios en México debido al cambio climático y otros factores.

Gracias a estos marcadores, hoy se sabe que solo 1 de cada 100 Monarca marcadas llega a México. Sin esa información, su migración seguiría siendo un misterio.

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Infografía que destaca que desde 1992 miles de voluntarios colocan micro-tags en las alas de la mariposa Monarca para rastrear su migración anual. La imagen muestra manos humanas sujetando cuidadosamente a la mariposa mientras le colocan un micro-tag, contribuyendo al seguimiento científico más documentado del continente.

La Monarca enfrenta amenazas crecientes: deforestación, tormentas cada vez más violentas, calor extremo y la pérdida del algodoncillo, la única planta donde puede reproducirse. En algunas temporadas, se ha perdido hasta 80% de la población migratoria.

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Infografía que advierte sobre los riesgos que enfrenta la mariposa Monarca durante su migración: tormentas, pérdida de hábitat, desaparición del algodoncillo y fenómenos climáticos extremos. Ilustra un paisaje montañoso con mariposas volando y un rayo simbolizando el peligro. Se menciona que se ha perdido hasta el 80% de la población migratoria.

Su viaje depende de un solo lugar en el planeta: los santuarios de oyamel en Michoacán y el Estado de México. Proteger ese bosque no solo conserva un paisaje; garantiza que esta especie siga cruzando el continente generación tras generación.

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Imagen de una mariposa Monarca posada sobre una rama de oyamel en un bosque montañoso. El fondo muestra montañas al amanecer. El texto destaca que la conservación de este ecosistema es clave para que la especie siga migrando a través del continente generación tras generación.

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