Amor por las bibliotecas: dos mentes dedicadas al trabajo bibliográfico
Excélsior ingresó al Fondo Reservado, una de las áreas más valiosas de la biblioteca donde el acceso es restringido, que cuenta con más de 70 mil materiales
Fundada por José Vasconcelos, hace más de 75 años, la Biblioteca de México es uno de los repositorios de información más importantes para estudiantes, investigadores y usuarios en general.
Cuenta entre sus filas con profesionales entregados a la labor bibliotecaria, cuya amplia trayectoria se mide en amor por el oficio. Tal es el caso de la jefa del Departamento de Fondo Reservado, Elvia Huerta Barrera, quien cuenta con 40 años de servicio en diferentes áreas de la institución regida por la Secretaría de Cultura. Dijo sentirse contenta con todo el trabajo que ha desempeñado a lo largo de cuatro décadas.

Los últimos 20 años ha estado a cargo del área que, cuenta con colecciones que pertenecieron a diferentes intelectuales como José Juan Tablada, Felipe Teixidor y Joaquín García Icazbalceta, entre otros. “Resguardamos todos los libros más antiguos, el más antiguo es de 1490, es un libro de religión”, comenzó su explicación Huerta.
EL FONDO RESERVADO
Excélsior ingresó al Fondo Reservado, una de las áreas más valiosas de la biblioteca donde el acceso es restringido, que cuenta con más de 70 mil materiales entre material bibliográfico, revistas, folletos y periódicos, cuya antigüedad brindan mayor interés para su consulta. En todo momento, Huerta acompañó el recorrido mostrándose entusiasta por su trabajo.
“He pasado 20 años en servicio y atención a usuarios, todo lo que se hace dentro de cada una de las áreas, desde acomodar libros hasta encuadernar. Aquí he organizado todo el acervo del Fondo Reservado porque estaba en otras condiciones”, expresó la bibliotecaria de profesión.
“Con este fondo se inauguró la biblioteca, con muchas colecciones que están aquí”, mencionó la experta en información bibliográfica. El Fondo Reservado contiene las piezas más importantes del patrimonio documental resguardado en la institución. Entre los materiales destacan la colección de periódicos que debido a su antigüedad debe ser conservada en condiciones adecuadas.

“Tenemos libros y también tenemos la hemeroteca histórica desde 1870 hasta 1944 y el Diario Oficial hasta 1950. De 1951 en adelante se encuentran en la hemeroteca general de aquí mismo. También tenemos libros de todas las áreas del conocimiento, nada más que en la bóveda tenemos lo más antiguo”, detalló.
Desde que Huerta se hizo cargo del fondo madre de la biblioteca, se ha dedicado a realizar procesos técnicos, traslados, identificación, agrupación, ordenación, y tareas especializadas de conservación, encuadernación y reparación de libros. Su incansable labor la ha llevado a sentirse orgullosa de trabajar al servicio de la información para el conocimiento.
LA BÓVEDA
El área especial de la Biblioteca de México resguarda una gran cantidad de tesoros bibliográficos, entre los más destacados están cinco incunables, el más antiguo data de 1490, pertenecientes a la colección de García Icazbalceta. Estos materiales se encuentran bajo resguardo en una bóveda especial con control de temperatura, estantería móvil, y estricto acceso restringido.
Al entrar al depósito, se aprecian los incunables al final del pasillo principal entre la estantería móvil. Todos los libros están ordenados y clasificados de manera temática de acuerdo con las reglas del Sistema de Clasificación Decimal Dewey.
“Dentro de las colecciones que tenemos aquí todos los libros son valiosos, pero dentro de estos hay otros más valiosos. Se han rescatado varios libros antiguos, de la sala general se están trasladando aquí para que queden resguardados. Contamos con una estantería móvil”, aclaró Huerta mientras manipulaba las manivelas del mobiliario.
Los libros que llegan hasta la bóveda deben contar con previa limpieza, encuadernados y con un proceso de conservación preliminar; listos para su resguardo donde contarán con las mejores condiciones posibles, con lo que podrán ser puestos a disposición de los usuarios que lo soliciten.

Al ver los impresos antiguos a través de la vitrina donde se encuentran depositados, puede percibirse su nivel de antigüedad, a pesar de que ya han sido sometidos a técnicas de restauración para garantizar la conservación de su estado físico.
“Son cinco libros incunables europeos y dos impresos del siglo XVI cuando llega la imprenta aquí a México. La encuadernación se hizo aquí mismo, todo en piel, los demás tienen encuadernación original, otros están en pergamino. Se considera incunable cuando nacen los libros con la invención de la imprenta, de 1450 a 1490”, reflexionó la bibliotecaria al mostrar uno de los textos históricos.
Excélsior tuvo acceso a algunas piezas bibliográficas peculiares; una obra llamativa sobre la fundación de la Ciudad de México que incluye un mapa hecho a mano impreso sobre pergamino; otro peculiar ejemplar, cuya rareza radica en su encuadernado en piel adornado por herrajes, se trata de un álbum de retratos de gobernantes de México desde la época de Maximiliano. Son algunas de las peculiaridades que contiene el gran acervo.
“Este fondo es muy importante, y a través del tiempo se va tomando cariño al trabajo y a mí me gusta mucho. Yo siempre me siento muy a gusto haciendo lo que hago; cuando a uno le gusta el trabajo todo lo hace con agrado y contentos. Nos gusta mucho la biblioteca porque es muy noble”, finalizó Huerta, quien en mostró su cariño por la labor bibliotecaria y destacó el compromiso del equipo a su cargo.
LA SALA PARA PERSONAS CON DISCAPACIDAD VISUAL
Es un espacio de gran importancia donde se encuentra otro bibliotecario apasionado. Se trata del responsable de las actividades dirigidas a las personas con discapacidad de la Biblioteca de México, Miguel García Ruíz, quien tiene ya casi 42 años de brindar sus servicios profesionales a la biblioteca de La Ciudadela.
“A lo largo de cuatro décadas de actividad profesional en la biblioteca he transitado por un amplio abanico de sucesos que en el mundo bibliotecario se pueden considerar como únicos e irrepetibles. Inicié mi actividad en los espacios que diseñó José Vasconcelos para las necesidades de los usuarios de la época de los 40”, mencionó. También ha sido testigo de las modificaciones que ha sufrido el inmueble a lo largo de los años.
Además, el funcionario de los libros es considerado entre sus compañeros como un elemento importante ya que es reconocido por ser un amplio conocedor de la historia de La Ciudadela hasta convertirse en el actual espacio cultural. Cuenta con un profundo conocimiento de relatos sobre los pasillos y rincones del inmueble.
UN ESPACIO DISTINTO
Construida entre 1776 y 1807, la edificación de la Real Fábrica de Tabacos de la Nueva España, hoy ocupado por la Biblioteca de México, es un referente histórico para la capital del país. La edificación ha tenido varios usos a lo largo de las diversas modificaciones que ha sufrido. Todo ha formado parte de un proceso de cambio hacia la vanguardia cultural con especial énfasis en la accesibilidad y la inclusión para todo tipo de personas.
Excélsior recorrió la Sala para Personas con Discapacidad Visual, en compañía de García Ruíz, donde se pudo observar las cualidades arquitectónicas del lugar que lo convierten en un espacio de vanguardia para sus usuarios, quienes ven cubiertas sus necesidades particulares desde que ingresan por el pasillo principal del edificio histórico.
Durante la remodelación de 1988 “nace nuestro servicio emblemático que lo ha distinguido como entidad de servicio público, como biblioteca pública, se conoció como la ‘sala de invidentes’. Justamente en noviembre de este año cumpliremos 35 años de haber puesto a disposición de una comunidad muy amplia, muy necesitada, muy volcada hacia los apoyos de servicios de información y de servicios de lectura”, explicó el experto.
La intervención arquitectónica más reciente, en 2012, trajo consigo el surgimiento del concepto de “La ciudadela, la ciudad de los libros”, y se incorporaron los ajustes necesarios para la accesibilidad total en el edificio, “de tal manera que, las personas con discapacidad, ya sea discapacitados visuales, o personas usuarias en silla de ruedas puedan tener acceso a todas las áreas públicas dentro del complejo”, subrayó García Ruíz.
“Desde primer ingreso de las rejas que colindan con el parque Tolsá, o el parque de la Ciudadela donde está el monumento a Morelos, a partir de ese momento una persona con discapacidad visual encuentra su guía táctil que la conduce a cualquiera de los servicios que se brindan aquí”, precisó el experimentado colaborador.

Afuera de la sala se puede disfrutar del ‘Jardín de los aromas’, un espacio diseñado y concebido por el artista visual, Jerónimo Hagerman. Un patio colonial adornado con plantas aromáticas, propicio para la convivencia y el esparcimiento entre los visitantes sin distinción alguna.
Al ingresar se aprecia la concepción arquitectónica de la sala que brinda servicio especializado. “Hay personal de muchos años, personal con discapacidad visual y personal normovisual”, dijo García después de saludar a los integrantes de la biblioteca.
“La sala es un gran forro en distintas maderas como fresno y nogal, el diseño arquitectónico corre a cargo del arquitecto Mauricio Rocha y la arquitecta Gabriela Carrillo, ellos traían ya un expertis: antes habían desarrollado un proyecto similar en Iztapalapa, un centro cultural para personas con discapacidad visual. Con ese conocimiento intervinieron este espacio, primero con un criterio de respeto y preservación del edificio histórico”, sostuvo el también coordinador de actividades y fomento a la lectura dirigidas a personas con discapacidad.

El lugar cuenta con una sección infantil equipada con todos los materiales necesarios para llevar a cabo dinámicas de cualquier tipo, así como una colección de libros en braille. Todo adecuado especialmente para niños.
La tecnología adaptada es muy importante, por ello, la sala cuenta con un software parlante, con el que, los usuarios pueden disfrutar de una experiencia de aprendizaje mediante la reproducción en audio de libros, así como computadoras con acceso a internet. Son elementos que también están disponibles para el público infantil como complemento de su proceso de alfabetización digital como personas con capacidad visual esto les brinda un apoyo integro en el desarrollo de habilidades.
Por otra parte, existe el área de talleres donde se emprenden trabajos de socialización entre los usuarios mediante un programa de eventos culturales y de fomento a la lectura en braille, talleres de formación de habilidades lectoras, filosofía, clases de danza, y charlas de temas diversos. En este lugar los visitantes pueden escuchar música o audiolibros desde sus propios dispositivos.
Con el desarrollo de la tecnología, la consulta de materiales bibliográficos en formato físico tuvo una disminución notable que ha ayudado a promover una transformación de hábitos de lectura mixta con la que “se resuelven sus necesidades de información de las dos maneras, a través de la lectura del braille o a través de los dispositivos y el acceso a internet”, puntualizó el especialista.
CABINAS DE INTERACCIÓN
En la planta alta existen doce cabinas en las que los usuarios pueden acceder a equipos de alta tecnología y con ello reproducir en voz diversos libros y materiales en texto. Además, las cabinas cuentan con todas las comodidades de acceso a la lectura para las necesidades de los visitantes.
De las doce cabinas, seis están súper equipadas con “computadora, software parlante, impresora y el amplificador de caracteres. Básicamente aquí se representa el modelo de autonomía y autosuficiencia en el que ya estamos trabajando”, expuso García Ruíz.
“Dentro de las cabinas hay amplificadores de caracteres, que amplifican a 30, 60 a 90 por ciento cualquier tipografía y hacen cambios de contraste, el fondo blanco lo hacen negro. Dependiendo de las características de su condición ellos lo ajustan para tener acceso al texto a través de los amplificadores”, ahondó el estudioso.
Todos los detalles constructivos del espacio están compuestos en su mayor parte por madera, lo que ayuda a establecer condiciones de sonido apropiadas para la utilización de las diferentes herramientas de voz que forman parte del mecanismo de apoyo para las personas con discapacidad visual.
“En el antiguo modelo de atención en el servicio de la sala de invidentes, era un modelo muy existencialista, se dependía cien por ciento de un lector normovisual, un bibliotecario que prestara ojos y voz para poder leer el texto y los materiales que estaban en tinta”, enfatizó el funcionario especializado en fuentes documentales.
La sala tiene disponible para sus usuarios un dispositivo tecnológico llamado ‘Orcam my eye’, de uso exclusivo para personas con discapacidad visual, se coloca en los lentes y realiza un reconocimiento de textos impresos haciéndolos ver con mayor claridad, incluso, puede reconocer rostros de personas, anuncios o colores. Una herramienta que funciona a base de inteligencia artificial de mucha utilidad para los lectores asiduos del acervo especial.
EL FINAL
Durante la charla, aseguró sentirse contento de trabajar en una de las bibliotecas más importantes a nivel nacional. Recordó haber vivido muchas anécdotas a lo largo de sus más de cuarenta años de servicio como funcionario en favor de la memoria y del saber.
“Lo mejor de estas cuatro décadas de servicio público es la generosa oportunidad de formar parte de un vasto grupo de compañeras y compañeros que han puesto sus mejores empeños en la mejora cotidiana de un servicio tan vital como es acercar los libros, la lectura y la cultura a todos nuestros visitantes”, concluyó el también promotor de la lectura.
Elvia Huerta y Miguel García son parte del personal con mayor tiempo de servicio en la institución cultural. Tras sus cuadragenarias trayectorias hay un sinfín de vivencias materializadas en la pasión por el trabajo por los libros, una materia prima que ayuda a conservar la memoria del mundo.
Más de 5 mil usuarios anuales asisten a la sala especializada a trabajar, leer, estudiar o a las múltiples actividades organizadas por la biblioteca que abarcan la reproducción de audios de literatura universal, talleres de escultura, fomento a la lectura, entre otros eventos culturales.
Los horarios de atención del Fondo Reservado y la Sala para Personas con Discapacidad Visual son de 08:30 hrs. a 19:30 hrs. de lunes a domingo, en la Plaza de la Ciudadela, No. 4, colonia Centro, Alcaldía Cuauhtémoc en la Ciudad de México.
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