Edadismo, forma de discriminación que lleva a la depresión

Lamentan especialistas que en el caso de las críticas a Silvia Pinal por aparecer "a su edad" en una obra de teatro, todos parecieron olvidar la voz más importante: la de la propia Pinal, así como el bienestar que su hija Sylvia decía que le hacía subirse de nuevo a un escenario

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Fotoarte: Horacio Sierra

CIUDAD DE MÉXICO.

El telón de la obra Cape­rucita, ¡qué onda con tu abuelita! se bajó esta semana, por la cancela­ción de la misma, entre varias polémicas que se suscitaron a su alrede­dor; una de las primeras el regreso a los escenarios teatrales de Silvia Pinal, ac­triz ícono de la era del cine de oro y hoy con 91 años de edad, la discusión pública incluyó a usuarios de redes sociales, algunos medios de comunicación y personas del medio del espectáculo que cayeron en una forma de dis­criminación que afecta no sólo a la actriz, sino a todas las personas mayores en el mundo: el edadismo.

Entre los comentarios que se encontraban en las redes sociales, cuestionaban que una mujer de su edad, en su condición, en silla de ruedas, con las dificultades para ha­blar que presenta no debe­ría ya subirse a un escenario, pues no era una forma digna para ella de trabajar, después de todos los logros que ha al­canzado en su carrera.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al edadismo como la forma de pensar (estereotipos), sentir (prejuicios) y actuar (discri­minación) con respecto a los demás o a nosotros mismos por razón de la edad. Es más común de lo que se piensa, la misma OMS advirtió en 2021 que una de cada dos personas en el mundo tiene actitudes edadistas.

Es un fenómeno intere­sante y complejo pero que está reflejando mucho de los prejuicios que existen en la sociedad de alrededor de la edad; y aparte (en el caso de Silvia Pinal) se está en un con­texto del mundo artístico en donde la imagen, la juven­tud, la belleza es un valor de­masiado importante y la vejez pareciera que va en contra de ese valor”, dijo Bárbara Diego, sicogeróntologa.

La vejez implica pérdi­das, también ganancias, pero implica pérdidas físicas y las personas no toleramos, re­chazamos muchísimo lo que tiene que ver con la de­pendencia, a la mejor la pér­dida de funcionalidad, eso para empezar”, agregó Die­go, directora y fundadora de Gericare, organización dedi­cada a la atención de perso­nas mayores.

En el caso de las críticas a Silvia Pinal, todos parecieron olvidar la voz más importante, la de la propia Pinal y el bien­estar que su hija Sylvia Pas­quel decía que le hacía subirse de nuevo al escenario.

La poca visibilización o se­cundarización de las personas mayores responde también mucho a que es un grupo so­cial o un grupo etario que no está empoderado, porque no tiene los espacios suficientes o adecuados o a lo mejor ni siquiera existen, donde ellos mismos puedan empezar a transmitir cuáles son sus nece­sidades, sus deseos, sus gustos, sus preferencias”, comentó Le­ticia Huerta, antropóloga so­cial del equipo de Gericare.

En ese sentido, ambas es­pecialistas coinciden en que el primer paso para dejar atrás el edadismo es respetar la voz y decisión de las personas mayores.

Por qué pensar que a cier­ta edad hay otra persona que tiene que empezar a tomar las decisiones por ti; una cosa es tener un problema cognitivo, que de verdad está en peli­gro tu salud y tu vida por to­mar decisiones, eso es otra cosa; pero el simple hecho de tener 80, 90, 95 años no nos pone en una situación donde alguien más tiene que decidir por nosotros ni cómo nos ves­timos ni qué hacemos. O sea, no tenemos que ser tutelados por alguien por tener 80 90 años”, explica.

El edadismo no se que­da en las palabras, advierte la OMS en su informe. En las personas mayores (las per­sonas muy jóvenes y los ni­ños también son objeto de ese tipo de discriminación) se asocia con una peor salud física y mental, un mayor ais­lamiento social y soledad, una mayor inseguridad financiera, una menor calidad de vida y unas mayores tasas de muer­tes prematuras.

Se calcula que 6.3 millo­nes de casos de depresión en todo el mundo son atribuibles al edadismo. El problema se entremezcla con otras formas de prejuicios y desventajas, como las relacionadas con el sexo, la raza y la discapacidad, lo que tiene un efecto negati­vo sobre la salud y el bienes­tar de la población”, señala la organización.

En México señalan las es­pecialistas, el edadismo está influido por la estructura fa­milista que asigna roles espe­cíficos a las edades, además a la situación económica precaria de muchas perso­nas mayores, esos roles re­gularmente son de cuidado a nietas y nietos, que no siem­pre les permiten un desarrollo individual.

Si hay una abuela que puede cuidar y quiere y no ne­cesita una remuneración que bueno; si hay otra que necesi­ta y lo pide, que lo pida, si hay alguien que quiere trabajar y tiene 60, 70, 80, 90 que traba­je, o sea darles la capacidad de decidir, no somos quién para nosotros poner las reglas y opinar”, consideró Bárbara.

En Estados Unidos se ha calculado que en 2020 los es­tereotipos negativos y la ima­gen desfavorable que tienen las personas de sí mismas por motivos de edad, conducía a costos anuales de 63 mil mi­llones de dólares en relación a las ocho enfermedades que más gastos generaban.

Así que un cambio de acti­tud hacia la edad podría gene­rar grandes cambios en la salud y motivación de las personas mayores, advierten las espe­cialistas mexicanas radicas en Monterrey, Nuevo León.

Se piensa que es un gru­po vulnerable del que sólo las políticas asistencialistas se van a beneficiar de ellas enton­ces creo que al final del día es transformar nuestra idea, la idea que tenemos sobre las per­sonas mayores y la vejez en sí y pensar que siguen siendo per­sonas como tú, como yo, como todos”, concluyó Bárbara.

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La actriz Sylvia Pasquel relató el efecto terapéutico que tuvo su madre al volver a los escenarios. Fotos: Eduardo Jiménez

 “A ELLA LE HACÍA FELIZ Y TODOS LA CRITICARON”

Se me rayan los ojos de verla contenta y lo reani­mada que está en estas tres últimas semanas, entonces es su vida… Si éste no es el momento de que ella esté en el teatro porque tan­ta crítica, tanto hate (odio) tampoco lo quiero para mi mamá”.

Lo anterior lo dijo Sylvia Pasquel a Excélsior el miér­coles 18 de mayo, cuando se anunció la cancelación de la obra Caperucita, ¡qué onda con tu abuelita!, re­saltando que todas las per­sonas que criticaron a su mamá hablaron sin saber el efecto terapéutico que tuvo en su depresión volver a los ensayos y subirse de nuevo al escenario.

El haber regresado a la obra fue realmente una inyección de vida para mi mamá, independiente­mente de que también se cambió de médico y de tra­tamiento, porque tengo que ser justa con esto, Iván trajo este médico a mi familia y la verdad le ha hecho un gran bien a mi mamá”, contó.

Mi mamá estaba muy deprimida y ahora la ves ya su cuerpo erguido, su ca­beza sosteniéndose per­fectamente bien sin tenerla colgada, ya mueve los bra­zos, las piernas, estoy tra­tando con la persona que le va a hacer la terapia, la fisioterapia de que ahorita cuando está tan animada, comience a motivarla para que se pare de la silla, por­que si mueve los pies y las manos es porque puede ca­minar”, añadió.

Pasquel narró como la vida de su mamá se ha ido deteriorando con los años, por lo que para ellos como familia fue un buen signo verla feliz de nuevo.

Fueron circunstancias que se fueron dando a tra­vés del tiempo, porque em­pezamos con la pandemia, mi mami se cayó, la tuvie­ron que operar de la cadera, a esa edad cuando te ope­ran de la cadera, aunque te pongan una cadera de tita­nio, la recuperación no es la de una persona más joven, luego vino que le dio covid, que estuvo también en el hospital por que le vino una baja de presión y todos esos son síntomas de encierro”.

El informe de la Organi­zación Mundial de la Salud, “Reporte global del edadis­mo”, presentado en 2021, señaló que la pandemia puso de relieve las vulne­rabilidades de las personas mayores, especialmente las más marginadas, las cuales suelen enfrentarse a acti­tudes discriminatorias que se superponen a diferentes obstáculos, por ser pobres, vivir con discapacidades, ser mujeres que viven so­las o pertenecen a grupos minoritarios. Silvia Pinal no pertenece a ninguna de esas condiciones, sin embargo, tampoco se salvó de los se­ñalamientos edadistas.

Hagamos que esta cri­sis (la de covid-19) marque un punto de inflexión en la forma en que vemos, tra­tamos y respondemos a las personas mayores, para que juntos podamos construir el mundo de salud, bienestar y dignidad que todos quere­mos para todas las edades”, dijo durante la presentación del informa Natalia Kanem, Directora Ejecutiva del Fon­do de Población de Nacio­nes Unidas.

Por eso, a pesar de los cuestionamientos y expre­siones de discriminación que se generaron, Pasquel dice que seguirán buscan­do el bienestar y la felicidad de su mamá.

Yo me pongo a bailar con mi mamá en la silla de ruedas y la muevo en la si­lla de ruedas, porque eso no es un impedimento y si no pregúntenselo a algu­na persona que sea joven, o que sea menos joven, que está en una silla de ruedas; la vida no se acaba porque estés en una silla de ruedas, entonces acérquense a su gente mayor”, recomienda la también actriz.

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