Artesanos de Villa Hidalgo defienden sus huaraches: los originales son de Yalálag
Artesanos de Villa Hidalgo Yalálag siguen molestos por el plagio de su tejido. Por día producen dos sandalias manualmente
Cerro desparramado, es el significado del nombre de la comunidad indígena que captó la mirada del país y del mundo por el diseño de sus huaraches. El nombre le hace justicia al pueblo, sus casas se asoman entre la vegetación.
Son 85 huaracherías las que prevalecen, todas conformadas por familias originarias que por décadas han curtido, diseñado y confeccionado un par de sandalias que hoy es parte de su identidad.
Tras la controversia por la apropiación cultural que Adidas y el diseñador Willy Chavarría hicieron del tejido del huarache de Yalálag, Oaxaca, IMAGEN NOTICIAS CON NACHO LOZANO visitó la comunidad enclavada en la Sierra Norte oaxaqueña.
Hace más de 100 años el modelo de huarache que centró las miradas en Yalálag, se realiza dentro de talleres edificados con piedras lajas y barro. Ahí es donde las manos de los artesanos hacen únicas las sandalias.
Al hacer este tipo de trabajo es de alguna manera decir que los artesanos de Yalálag seguimos vivos”, dice Raymundo Cuevas, un artesano que a los 19 años decidió confeccionar el calzado típico de su comunidad. Prefirió la artesanía a seguir el sueño americano.
Por esa tradición es que la copia del huarache que se presentó en la semana de la moda de París sigue irritando a la comunidad.
Nos sentimos molestos y no es la primera vez, creo yo, que las grandes empresas agarran sin permiso un producto cultural de una comunidad y hacen dinero a través de eso”, dice Raymundo.
Los maestros huaracheros abrieron las puertas de sus talleres, con vistas a cielos azules y montañas verdes, para presumir lo que con orgullo los identifica. Antonino Aquino lleva más de 40 años en el tejido de huarache: “es una cultura que nosotros llevamos así todos los paisanos yalaltecos desde la elaboración de huarache”, señaló.
Todos recorren la comunidad serrana con un par de huaraches que los ayuda a subir y bajar el cerro. Aseguran que estos modelos aguantan lluvias y altas temperaturas. Son todo terreno.
El oficio es centenario. En cada cada miembro de la familia se involucra en todas las etapas del proceso. Desde el curtimiento de la piel y el corte para armar el huarache.
En su tenería, Raymundo toma una pieza de piel que se está curtiendo desde hace unos días. “Esto ya no tiene carnaza, lo que se va a tratar de hacer es quitarle toda la mugre que lleva, todo el pelambre delgado que lleva. De ahí se lava cuatro cinco veces bien lavado”.
Luego muestra las pieles ya curtidas. “Ahí están los tanques de reserva, por ejemplo ahí están más o menos como 40 pieles preservados. Ya cuando los necesitamos los sacamos”, dice.
Tener los elementos para armarlo puede llevar hasta tres meses, perforar la plantilla y tejer cada sandalia es tiempo extra.
Cada huarachería produce en promedio, 2 pares de sandalias al día. Es decir, Yalálag confecciona unas 5 mil sandalias al mes. El costo de elaborar un par puede alcanzar los 350 pesos solo de material y mano de obra. Ellos los venden entre 400 y 500 pesos para ser comercializados en mercados.
Duermo, sueño con esto, me levanto, sueño con eso y eso es mi trabajo, que vivo con esto. Este es mi trabajo, es para siempre, hasta donde el cuerpo aguante”, dice el artesano Antonino Aquino
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