Suleyli ya puede lucir sus aretes con una prótesis maxilofacial

Suleyli atraía miradas de rechazo porque nació sin la parte externa de los oídos, aunque sí escucha; especialistas del Hospital General de México le hicieron unas artesanalmente

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CIUDAD DE MÉXICO.

Suleyli luce por primera vez, a sus nueve años, un par de orejas hechas literalmente a mano por especialistas del Hospital General de México.

Con ayuda de su mamá, ella misma se las pone todos los días frente al espejo para darles la alineación precisa.

A causa de una malformación congénita la pequeña nació sin orejas, pero con la capacidad de escuchar.

“Los niños le preguntaban mucho que por qué no tenía orejitas, que ella seguramente no era una niña de Dios porque no las tenía y que eso era malo; muchas veces la deschongaban, porque le decían ‘a ver, a ver, no tienes orejitas’, y pues ella llegaba llorando”, cuenta Irene Pineda, su mamá.

Por la ausencia total de sus orejas, Suleyli no era candidata a una cirugía, pues no había forma de que se las hicieran con su propia piel. Entonces llegó a la Unidad de Prótesis maxilofacial del Hospital General de México que se especializa en restituir partes faltantes de la región de la cabeza y cuello que se pierden como consecuencia de algún accidente o tumor o que, como en su caso, no se tienen de nacimiento.

Así, hace dos meses, luego de un trabajo artesanal realizado por protesistas maxilofaciales, Suleyli recibió el par de orejas que hoy usa a diario.

“El proceso de elaboración fue más o menos como de 15 días. Primero obtuvimos un modelo de la paciente y con ese modelo hicimos un tallado en cera de lo que es la prótesis de la oreja con todas su partes, una vez que se obtuvo el modelo en cera, lo pasamos a un modelo en yeso y posteriormente a silicón, entonces nos enfocamos a igualar el tono de la piel de la paciente lo más parecido posible y una vez que estuvieron listas, empezamos a hacer todos los detalles, como pintar las venitas, todo fue hecho a mano”, explicó Raquel Mayo, médico adscrito a la Unidad de Prótesis Maxilofacial del Hospital General de México.

Como toque final, las protesistas maxiloficiales hicieron unos orificios a las orejas, para que Suleyli, incluso, pueda usar aretes. Hoy ya cuenta con dos pares, unos de rosa y otros de corona de princesa.

“Yo estoy muy contenta porque siento que mis ojeritas sí son de verdad. El Día del Niño me las llevé a la escuela y una amiga que se llama Daniela y que es buena onda me felicitó”, dice Suleyli.

“Yo  siento que sí me veo bien. Luego mi papá me dice que a veces no me las ponga,  pero yo siempre tengo ganas de ponérmelas”, confiesa.

Y así como ritual, cada mañana a las 6 a.m. Suleyli se pone sus orejas. Es quizá, asegura su mamá, el momento más feliz de su día.

“Desde un día antes, a las ocho de la noche, baño a Suleyli y preparo las orejitas, las limpio para que no tengan residuos de resistol porque se les pone un adhesivo especial, y las dejo secar toda la noche para empezar a colocárselas a primera hora. Ella quiere siempre que lo hagamos frente al espejo y me va dirigiendo; si las orejitas van más arriba o más abajo, ella mide y checa si quedan bien o no, hasta que está completamente convencida, y luego se peina.

“Ahora todo en la vida de mi niña es muy diferente, antes le clavaban la vista en los servicios de transporte público, en la escuela no querían jugar con ella y era más cohibida, hoy ya tiene más seguridad para jugar, para hablar, le gusta verse en el espejo, bailar y cantar, y antes no. A lo mejor sus orejitas no son de carne y hueso, pero ella las adora como si lo fueran”, relata Irene.

Por ahora, la manera de colocarle las orejas a Suleyli es con ayuda del adhesivo especial, deteniéndolas con una diadema, pero en unos meses la operarán para ponerle los implantes que hagan las veces de soporte de sus prótesis auriculares.

“Para pegar una prótesis generalmente usamos adhesivos, pero en el caso de una oreja es muy complicado detenerla, sobre todo por el sudor, y más en el caso de Suleyli que es una niña que naturalmente andará corriendo y se le pueden caer, entonces con unos implantes que se harán en el servicio de cirugía plástica nos ayudaremos para embonar y sostener las prótesis para que se sienta más segura y más cómoda”, detalló Raquel Mayo.

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