'México debe recuperar su autoestima': Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia

Ante el problema de la violencia y el narcotráfico, la sociedad necesita adoptar un rol activo, presionar a las autoridades y tomar las riendas del Estado, considera

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CIUDAD DE MÉXICO, 24 de agosto.- Recuperar la autoestima y romper la inercia, cómo individuos y sociedad, es el camino que llevaría a la sociedad mexicana a adoptar un rol activo e impedir que el narcotráfico se siga expandiendo. No actuar es ser corresponsables de la situación.

Ése fue el planteamiento que hizo a Excélsior, Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia y presidente del Instituto de Acción Ciudadana para la Justicia y la Democracia, AC, en una conversación en la que recordó que “todos los países pasan por períodos de muy baja autoestima, México está pasando por uno de ellos… eso le pasó a Estados Unidos después de Vietnam y Colombia lo pasó por décadas”.

Fortalecer la autoestima permite a las sociedades crear organizaciones sociales sólidas, redes de abogados, de periodistas que como en el caso de Colombia, reunieron suficiente evidencia y presionaron para encarcelar tanto a narcotraficantes, como a sus cómplices en el ámbito político y empresarial, en los años noventa del siglo XX.

Pero un elemento que funcionó en favor de los colombianos, y no existe en el caso mexicano, al menos en la actualidad, fue la presión que ejerció Estados Unidos para que eso ocurriera.

De acuerdo a Buscaglia, aunque hay funcionarios en el Departamento de Estado genuinamente interesados en ir tras los narcotraficantes y romper el ciclo de la violencia en México, a los grandes oligopolios les conviene que las cosas sigan así, para que nada interrumpa el flujo continuo de las multimillonarias ganancias que les genera el país.

Sólo cuando la violencia les salga demasiado cara, consideró Buscaglia, estarían dispuestos a presionar al Estado mexicano para ir tras los líderes del narcotráfico y transformar la situación actual, pero es imposible predecir cuándo va a ocurrir eso.

La élite mexicana, de acuerdo al académico de la Universidad de Columbia, sigue en una “burbuja de confort”, porque la violencia no le ha afectado tan severamente como a la de Colombia o Italia, donde los asesinatos de legisladores, jueces, candidatos presidenciales los obligó a “controlar al monstruo que habían generado, antes de que éste los fagocitara a ellos”.

Éstas son las reflexiones que hizo Buscaglia, en entrevista exclusiva con Excélsior.

En México hay una sensación de que es poco lo que podemos hacer como sociedad. ¿Qué estrategias usaron otras sociedades para revertir la violencia?

“México está pasando por un periodo de muy baja autoestima: desde el punto de vista individual cuando nos miramos en el espejo en la mañana, tenemos que hacer algo para que nuestra autoestima se eleve, porque sólo así podemos rebelarnos contra nuestra propia inercia y comenzar a actuar para tomar las riendas del Estado”.

“El Estado es de los ciudadanos, tienen que recapturar el Estado y eso implica mejorar la autoestima, para que se organicen mejor… eso sólo ocurre cuando la autoestima individual y grupal mejora y nos miramos en el espejo y decimos ‘no podemos seguir así’, porque muchas veces nos autoesclavizamos y perdemos un sentido de nuestra propia dignidad como humanos.

“Miren hacia el sur, para ver cuáles son las organizaciones sociales ejemplares, de activismo ciudadano, hacia Brasil, Colombia, Uruguay; miren cómo esos países hermanos se han organizado a través de cientos de miles de agrupaciones que comenzaron a desafiar a los gobiernos y, por lo tanto, obtuvieron mejores gobiernos”.

¿Qué pasó con esos países? ¿Cómo se construyó ese protagonismo de la sociedad?

“Colombia no tuvo décadas de autoritarismo y partidos únicos, tuvieron una cultura un poquito más democrática que la mexicana, que permite que la sociedad civil sea más operativa y su actuación les permitió, literalmente, paralizar a Bogotá, Medellín, Cali... Entonces había una cierta presión de afuera hacia a dentro del Estado por parte de la sociedad civil.

“Yo iba en los años noventa a Colombia a trabajar, y encontraba redes de sociedad civil que monitoreaban causas judiciales, eran redes de abogados que, de manera pro bono, lo hacían, y eso en México no existe todavía.

“Había una cultura que no era la cultura de la marchita, como en México; acá se hacen miles de marchas. En Colombia era una cultura de hacer lo que están haciendo periodistas valientes en México: identificar las empresas que estaban colaborando con el narcotráfico, y los colombianos las denunciaban ante Estados Unidos, la sociedad civil colombiana estaba presente en EU, denunciando el lavado de dinero, había mucha más operatividad.

“En el caso de Colombia se conjugó la presión de la sociedad civil sobre los gobiernos colombianos, con la de gobiernos de Europa y de Estados Unidos por la corrupción y el lavado de dinero, y porque les habían secuestrado y asesinado a muchos de sus ciudadanos, así como una presión muy fuerte de Amnistía Internacional, Human Rights Watch y el Parlamento europeo, que empezaron a tomar cartas en el asunto.

“Esas dos presiones —de Estados Unidos y la Unión Europea— hoy en México no existen”.

¿Por qué no hay una presión de Estados Unidos en este sentido?

“Es por los miles de millones de dólares que están hoy en día en México en inversión extranjera directa: en el sector automotriz, de comunicaciones, financiero, minero canadiense, etcétera. Eso no existía en Colombia.

“En Colombia no existían estos grandes oligopolios internacionales con cuantiosas, inversiones como las que hay en México, donde les va muy bien. Acá en México sí existen. A esos oligopolios les conviene que permanezca el statu quo, que la corrupción y las prebendas sigan igual.

“En México tienes a oligopolios políticamente protegidos que llegan con un apretón de manos del Presidente de turno, invierten en el sector minero, con un mecanismo laboral equivalente a esclavitud moderna, se llevan el oro y pagan muy poco.

“Eso provoca una inercia mucho más poderosa que la presión internacional que se generó después de Ayotzinapa y después de que ciudadanos norteamericanos y europeos han sido secuestrados. Esa presión todavía no llega a México con la fuerza con la que llegó a Colombia”.

¿Pero la violencia no los afecta a ellos también, no tendrían que reaccionar?

“Siguiendo con el caso de Colombia, allá en los años ochenta, la élite política comenzó a ser masacrada por grupos criminales adversarios, los políticos que trabajaban para un grupo criminal eran asesinados por los adversarios y viceversa.

“También caían políticos inocentes como el señor Galán, que fue candidato presidencial. La élite empezó a ser fagocitada por la violencia. Entonces, esas fosas comunes que hoy están llenas de campesinos en México y de gente que no sale en los periódicos, que no son famosos, en Colombia estaba llena de diputados y senadores y de candidatos presidenciales. Eso no existe en México.

“La misma élite sentía la desesperación por controlar el monstruo que ellos habían creado en Colombia, mientras que en México todavía tú no ves en Manlio Fabio Beltrones, Gustavo Madero, o en Carlos Navarrete ese tipo de actitud de desesperación.

“Hoy, en México, las listas de candidatos para las elecciones son elaboradas en un cuarto obscuro, entre tres o cuatro caciques, no son abiertas… este sistema es una invitación a la delincuencia organizada a introducir sus candidatos, que se hacen políticos de la noche a la mañana.

“Un elemento clave de prevención de la delincuencia organizada es una modificación del régimen electoral. No requieres más fiscales, más armas, es simplemente reformar el régimen electoral. Esa reforma es ciencia ficción, los políticos del PRD, de Morena, del PAN, del PRI, jamás la aceptarían”.

En ese contexto ¿Cuál es la estrategia del cártel del Pacífico y demás cárteles que dominan la escena?

“Los grupos criminales no son organismos estáticos que esperan a ver qué sucede, ellos mismos están intentando en México lograr una pax mafiosa, en Sinaloa, especialmente para que baje la violencia, la presión internacional, y no se dé el efecto de la presión social y presión internacional que ocurrió en Colombia, están tratando de que las empresas no se vean tan afectadas por la violencia, como para decidir presionar al gobierno para actuar.

“El directorio de la red criminal del Pacífico, por lo que estoy viendo en algunos territorios donde ellos se consolidaron, como Durango, Baja California, Sinaloa: ellos toman el control, corrompen a las autoridades y las convierten en una organización a su imagen y semejanza.

“Después bajan los niveles de homicidios, los granadazos, las fosas comunes desa-

parecen… pero ellos continúan operando, y continúan las redes de tráfico de armas  y de tráfico de personas”.

¿Cuál es la situación del cártel del Pacífico?

“Joaquín Guzmán, El Chapo, tiene más de 95 empresas constituidas legalmente en México y 288 empresas que tiene el cártel a lo largo del continente, más cientos más que todavía deben ser identificadas.

“Y la fuga del Chapo es un detalle físico: el Chapo ya estaba fugado desde antes de que se fuera ¿Porqué? Porque no se había tocado ninguna de sus empresas, a ninguno de sus socios, ni a ningún político vinculado a él.

“Yo no conozco ningún país donde se detenga y se procese a un capo de capos y no caigan al menos 100 empresarios y 200 políticos. Ése es otro indicador del pacto de impunidad política que existe en México.

“El Estado mexicano no necesita ningún delito, ninguna excusa para entrarle con auditorías a empresas de alto riesgo, y un auditor tributario podría identificar inmediatamente que existen patrones de flujo de dinero irregulares, que justificarían la entrada de la división criminal del SAT.

“Se tienen que aplicar los mecanismos internacionales de congelamiento de activos y una cooperación activa que aplique las acciones que se aplicaron contra la mafia rusa e italiana que operaba en EU… eso ya se ha hecho antes, y se tiene que hacer aquí”.