98 años: Excélsior atestigua la guerra y la vocación de paz

Desde su primera edición, este diario da cuenta de la tradición pacífica de México, que, sin embargo, se vio obligado a enviar un escuadrón a la Segunda Guerra Mundial; el país ratifica hoy su participación en el mantenimiento de la paz

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CIUDAD DE MÉXICO, 18 de marzo.- Por tradición e historia, México ha sido ante el mundo un promotor de la paz. Su perenne discurso lo ratificó hace unos días al anunciar el envío de los primeros cuatro soldados a las Operaciones de Mantenimiento de la Paz (OMP) de las Naciones Unidas.

Esta vocación —aun cuando lidiaba con una revolución interna— fue registrada por Excélsior en su primera edición, el día 18 de marzo de 1917. La nota en portada titulaba: “México continuará laborando en favor de la paz”.

Se refirió a una carta que el gobierno de Venustiano Carranza envió a las naciones entonces neutrales promoviendo el cese del conflicto europeo, hoy conocido como la Primera Guerra Mundial.

El general Cándido Aguilar, entonces secretario de Relaciones Exteriores del país, declaró a la prensa una noche antes del lanzamiento de este diario que, en vista de la contestación del gobierno de Estados Unidos a la misiva, “el gobierno de México propone seguir cooperando con sus esfuerzos para evitar que alguno de los países de este continente participe en el conflicto europeo, y continuará sus gestiones ante los neutrales con el objeto de conseguir la paz”.

La nota diplomática de la Casa Blanca, hecha pública por el mismo canciller, informó que el gobierno de Woodrow Wilson daba “cuidadosa y atenta consideración a las proposiciones del gobierno de facto” de Carranza.

Sin embargo, contestó que no podía acompañar la recomendación mexicana, justificando que la amenaza ya era directa contra Estados Unidos.

A casi 98 años de esta publicación, en septiembre pasado el presidente Enrique Peña Nieto anunció ante la ONU la participación nacional en las OMP.

El hecho se calificó de histórico, después de haber participado en estas misiones sólo en tres ocasiones, descartando una eventual participación en acciones de “imposición de paz”.

La primera misión en la ONU fue en los Balcanes, de 1947 a 1950; luego, en el conflicto entre India y Pakistán, en Cachemira en 1949. En ambas operaciones, México aportó observadores militares.

En 1992, nuestro país contribuyó con 120 elementos policiales a la Misión de Paz en El Salvador, entre 1992 y 1993.

A lo largo de los años nuestro país mantuvo su postura de mediar la paz ante diversos conflictos en el mundo, bajo el principio de “la no intervención”, tradicional política nacional. 

Su mensaje lo llevó a foros internaciones, como en las conferencias de La Habana, de 1928; Montevideo, de 1933; Buenos Aires, de 1936; Chapultepec, de 1945, y Bogotá, de 1948.

En la Segunda Guerra Mundial, el Estado mexicano buscó seguir en posición neutral, pero no pudo sostenerla por el hundimiento de buques petroleros nacionales presuntamente por submarinos alemanes.

Las páginas de Excélsior informaron de cada hecho; narraron, incluso, cuando el Escuadrón 201 de la Fuerza Aérea Mexicana partió hacia la confrontación.

“Por Buenavista salieron ayer los jóvenes pilotos aviadores pertenecientes al Escuadrón Aéreo 201, que harán un curso de preparación en Randolph Field, Texas, para estar listos a trasladarse al frente de la guerra”, se leyó el 24 de julio de 1944.

En la primera plana de este periódico del 2 de septiembre de 1945 se lee: “Fue firmada la paz”. El Ejecutivo rubricó un desplegado al siguiente día.

“Al pueblo de México:

“El gobierno de la República se complace en anunciar a la nación que el día de hoy han concluido totalmente las hostilidades en el estado de guerra en que, a partir del 22 de mayo de 1942, se encontraban con Alemania, Italia y Japón”, se informó.

El hecho coincidió con el informe presidencial de Manuel Ávila Camacho, quien también se refirió al Escuadrón 201 ante el Congreso de la Unión, como “los miembros de la Fuerza Aérea Expedicionaria, que llevaron hasta el Pacífico el vuelo de las águilas mexicanas y de los cuales algunos no volverán a compartir con nosotros el pan del trabajo y de la esperanza”.

Hoy, la plataforma en que México impulsa su política de paz ante el mundo se resuelve en el espacio creado en 1945, en la ONU. “México, por conducto de su embajador en Estados Unidos, Antonio Espinosa de los Monteros, depositó en el Departamento de Estado de Washington el instrumento de ratificación a la Carta de las Naciones Unidas. Lo que automáticamente coloca a nuestro país en la situación de miembro integrante de ese Organismo”, informó Excélsior el 25 de octubre de 1945.

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