Piden dar zapatiza a contrabandistas
Industriales del calzado y analistas urgen a modernizar las aduanas del país
CIUDAD DE MÉXICO, 22 de febrero.- En León, Guanajuato, un par de zapatos de buena piel ronda los 500 pesos. Sin embargo, los provenientes de China llegan a tener el mismo precios que unas agujetas, lo que tiene en jaque a los productores nacionales, por lo que industriales y analistas urgieron a las autoridades a modernizar las aduanas del país y evitar así el contrabando.
Jesús Valdés Díaz de Villegas, profesor-investigador del Departamento de Estudios Empresariales de la Universidad Iberoamericana, opinó que hace falta un programa para que las aduanas sean modernizadas con tecnología de punta que permita descubrir cargamentos ilegales.
Una acción concreta por parte del secretario de Hacienda el año pasado aquí en México fue incrementar los aranceles al producto calzado, porque el problema del reetiquetado es muy difícil de detectar y estaba presente el contrabando”, comenta el profesor.
En China, la corrupción genera pérdidas por 10 mil millones de dólares de su PIB, por lo que en aquella nación las extorsiones se pagan hasta con pena de muerte. Aquí, los mexicanos también padecen con la corrupción, pero además el contrabando aprovecha debilidades de la sociedad como lo es la falta de oportunidades.
“Tenemos un mercado estrecho donde existe un alto nivel de pobreza patrimonial y esto hace que la gente se dirija mucho a estos comerciantes informales que son, precisamente, el caldo de cultivo para que los contrabandistas puedan vender sus mercancías.
Entonces, el productor y el comerciante formal no pueden realizar la producción, y esto le trae problemas desde el punto de vista financiero”, explicó Díaz de Villegas.
Piedra en el zapato
El contrabando de calzado sacude a México desde hace varios años y parece ser una historia interminable, pues se calcula que este delito genera alrededor de 850 millones de dólares al año y que posee el 30 por ciento del mercado nacional.
En nuestro país hay una producción de 245 millones de pares anualmente, los cuales sufren el impacto negativo por contrabando.
Son casi 80 millones de pares de calzado provenientes de China, Vietnam, Indonesia y otros países de Asia, cuya calidad en muchas ocasiones no es la óptima.
La ciudad de León, Guanajuato, tiene una amplia historia en la producción de calzado. El mercado sufre las consecuencias del contrabando, flagelo que golpea la economía, no sólo del estado guanjuantense, sino del sector a nivel nacional.
Al respecto, el presidente de la Cámara de la Industria del Calzado del Estado de Guanajuato, Ysmael López, aseguró que lo que se desea es piso parejo para competir.
No se trata de quitar la competencia extranjera, se trata de no competir con los contrabandistas. Hay dos grandes daños en este tema: primero la industria, porque una competencia así no te permite seguir produciendo, pero también pierde el fisco porque el producto que ingresa no está pagando los impuestos, incluso con cantidades ridículas, el fisco sigue perdiendo porque los que fuimos dañados también empezamos a dejar de generar impuestos internamente”, denunció.
Y fue categórico: es inútil tratar de disputarse el mercado con quienes delinquen, cuando las autoridades permiten las ventajas.
En 2013 ingresaron a México 85 millones y medio de pares, de los cuales nosotros consideramos que por lo menos entre el 45 y 50 por ciento venía por debajo del costo de materia prima. Con eso es imposible competir. Estos precios con los que ingresan estas mercancías no pagan ni siquiera el costo de las suelas, hubo casos en que el precio del zapato era el de las agujetas, irónicamente hemos dicho que estaban vendiéndote agujetas con un par de zapatos de regalo”, dijo.
Este diario se abocó a preguntar a los clientes de León qué opinión les merece el contrabando, y la respuesta en general fue una disposición a apoyar a los productores nacionales, como Patricia Camacho. “Con peligro y hasta el pie se me deforma, no hay como el nacional, aunque nos cueste más, y como nos dice el dicho: lo barato sale caro”.
Rosalba Villanueva dijo que “prefiero mil veces el mexicano porque es de piel, está entrando mucho chino y lo que queremos es preservar lo de aquí, lo que es la piel de alta calidad y costura”.
Contradicciones
Y así es, los más afectados viene siendo la industria del calzado formal. De todo lo que se fabrica en México en cuanto a zapato o tenis proviene principalmente de León, Guanajuato; seguido de Guadalajara, Jalisco y en tercer lugar el municipio de San Mateo Atenco, en el Estado de México.
En León, las cosas pintan distintas, pues las autoridades reconocen que la competencia es dura y desleal, según el director de Economía del estado de Guanajuato, Ignacio Noriega. “Tenemos que quitarnos esa idea de que podemos competir por precio, no somos ya competitivos en el tema precio, tenemos que buscar moda, valor agregado, ese plus que le tenemos que dar como productores a un consumidor y a un cliente”.
Del otro lado están los vendedores en mercados, establecimientos, plazas comerciales, tianguis o bazares de León. Uno de los comerciantes, Rodrigo López, se queja de que “sí nos ha afectado en más del 80 por ciento porque ya la mayoría de las personas que vienen de fuera consumen mucho el producto chino”.
Eduardo González sostiene que “realmente se habla mucho pero no se hace nada, dicen que hacen pero realmente no se ve acción por parte de las autoridades para contener la mercancía ilegal”.
Otro de los vendedores, José Medel, comenta que “al fabricante nos la juega difícil por el bajo precio que tiene el chino, aunque no sirve pero la gente lo lleva y el zapato en México es un zapato hecho aquí en León, de lo mejor, ellos (las autoridades) saben dónde está el mal, las bodegas grandes para surtir aquí, esos son los que nos perjudican, y nosotros por la necesidad de trabajar vamos muchos a traernos una docena o dos para sacar para el alimento de la familia”, reconoce don José.

