Calakmul, tesoro sustentable
En este sitio, declarado por la Unesco como bien mixto (cultural y natural), los lugareños preparan productos orgánicos y de alta calidad
CALAKMUL, Campeche.— Desde que era niño, Arnoldo soñaba con vivir dentro de la selva, aprender sobre los animales y conocer las diferentes variedades de plantas. Hoy, 30 años después, el pequeño que miraba con la boca abierta la riqueza cultural y natural que rodeaba su comunidad asentada al sur de Campeche, trabaja como encargado del Departamento de Cultura para la Conservación en la Reserva de la Biosfera de Calakmul.
Biólogo de profesión, Arnoldo Villaseñor Pérez esboza una enorme sonrisa cuando explica la labor que desarrolla en las escuelas primarias, secundarias y preparatorias, a donde acude a dar pláticas para sembrar en los alumnos el amor por la naturaleza.
Con emoción cuenta sobre las cuatro veces que ha podido ver un jaguar, la especie más emblemática y símbolo de Calakmul, durante los recorridos que realiza por el Área Natural Protegida.
El encuentro más impactante, recordó, fue una noche que manejaba por la carretera que divide en dos a la reserva ecológica y de pronto tuvo que hacer un alto total al observar a un ejemplar sentado sobre el asfalto.
“Fue impresionante verlo ahí, inmóvil, mirándome fijamente sin quitarse del camino; en ese momento no pensé en nada, ni siquiera se me ocurrió tomarle una fotografía, sólo lo miré detenidamente hasta que el jaguar se incorporó y saltó hacia la llanura”, relató.
El cariño de Arnoldo por el entorno que lo rodea es un sentimiento común en los habitantes de las 82 comunidades ubicadas en la llamada zona de amortiguamiento, que colindan con este sitio, declarado apenas el pasado 21 de junio como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Precisamente, el gran valor de Calakmul, que en maya significa “la ciudad de los montículos adyacentes”, radica en la interacción que tienen los pobladores de la región con los recursos naturales, que aprovechan de manera sustentable para obtener beneficios económicos y mejorar sus condiciones de vida.
Una de las principales actividades que desarrollan las familias es la apicultura en alrededor de nueve mil colmenas, en un área de 15 mil hectáreas, lo que beneficia a aproximadamente tres mil productores de 20 comunidades.
A través de la marca Calakmiel, se comercializa miel de abeja orgánica certificada y de abeja melipona, que es una especie sin aguijón, propia de zonas tropicales y que vive en troncos, a la que se le atribuyen propiedades curativas y que es muy apreciada en el mercado europeo.
La extracción de chicle natural, que se obtiene de la resina del árbol silvestre conocido como chicozapote, representa también un ingreso muy importante para mil 700 habitantes de ejidos, agrupados en 47 cooperativas que lo exportan a países de Europa y Asia, bajo su propia marca denominada Chicza, en sabores limón, yerbabuena y menta.
La explotación controlada de especies forestales como el chechén negro, ciricote y granadillo, es otra buena opción de sustento por las ventas a la industria automotriz.
Uno de los principales clientes es la marca alemana Mercedes Benz, que compra esta madera considerada como decorativa para fabricar tableros de automóviles de lujo.
La Asociación de Productores Forestales de Calakmul AC está integrada por 30 ejidos con una superficie total de 290 mil hectáreas que benefician a mil 500 familias en aprovechamientos divididos en subsectores como maderables, no maderables, reforestación y plantaciones comerciales.
El pago por servicios ambientales es una alternativa más de entrada de recursos para los hogares. En 2014, la Comisión Nacional Forestal (Conafor) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) invierten alrededor de diez millones de pesos en programas como brechas corta fuego, huertos familiares, cercos vivos y limpieza de terrenos en 35 comunidades.
El alcalde Baltazar González Zapata recordó que el ayuntamiento de Calakmul nació hace 15 años como municipio ecológico, el único en su tipo en el país, donde sus 28 mil habitantes saben convivir con la naturaleza.
“La gente aprendió que valen más los árboles de pie que en los aserraderos, ahorita la gente se dedica a cuidar y conservar, pero conservar no quiere decir no tocar; al contrario, significa hacer un aprovechamiento sustentable de los recursos conviviendo con la biodiversidad”, precisó González Zapa.
Bien Mixto
Reunido en Doha, Qatar, el Comité de Patrimonio Mundial de la UNESCO, integrado por 21 países, reconoció a Calakmul como un importante santuario de biodiversidad en Mesoamérica, que conjuga todos los ecosistemas tropicales y subtropicales existentes, desde el centro de México hasta el Canal de Panamá.
En cerca de 750 mil hectáreas conviven 350 especies de aves, casi 100 especies de mamíferos, 50 de reptiles, 400 variedades de mariposas, cientos de especies de árboles con maderas preciosas y mil 600 variedades de plantas.
En este lugar habitan especies emblemáticas y en alguna categoría de riesgo como el jaguar, mono aullador, puma, tapir, zopilote rey, murciélagos, orquídeas, caoba y chicozapote.
Al ser el segundo macizo continental más grande de selva tropical después del Amazonas, Calakmul tiene una importancia extraordinaria, porque proporciona cuatro por ciento del oxígeno total del planeta.
Desde 2002, la antigua ciudad maya de Calakmul recibió el reconocimiento como Patrimonio Cultural, por lo que con esta nueva designación (del 21 de junio de 2014), se convierte en el primer Bien Mixto de México y tercero en América, que por un lado tiene impresionantes construcciones arqueológicas (Patrimonio Cultural) y por otra parte, una gran riqueza de flora y fauna (Patrimonio Natural).
Dentro de los criterios culturales expuestos ante la UNESCO sobresalen los que se refieren a la conservación de vestigios arqueológicos intactos del desarrollo de la civilización maya con diez siglos de antigüedad, y la combinación creativa de diferentes tradiciones que dieron lugar a estilos arquitectónicos específicos y piezas arqueológicas únicas.
Mientras que en los criterios naturales se argumentó que la antigua ciudad maya y bosques tropicales protegidos de Calakmul, son una sorprendente evidencia de la larga interacción entre el hombre y la naturaleza, que originaron ingeniosas modificaciones del entorno, lo que mantiene una rica biodiversidad y otorga viabilidad a ecosistemas críticos para especies y poblaciones que no existen en ningún otro lugar.
En entrevista con Excélsior, el director de la Reserva de la Biosfera de Calakmul, José Adalberto Zúñiga Morales explicó que una característica que hace especial a esta selva tropical son las “aguadas”, espacios naturales o modificados, donde se almacena el agua de lluvia, que consumen tanto los animales como los humanos.
Recordó que en la reserva no hay ríos o lagunas porque los suelos son de origen calcáreo (yeso), lo que ocasiona que el agua se filtre, así que los mayas encontraron la forma de ampliar o colocar basamento en el fondo de estos sitios donde se acumulaba temporalmente el recurso, para poder subsistir durante la época de secas.
Indicó que uno de los valores universales de Calakmul es que gracias a la intervención de la cultura maya se tiene una selva tan biodiversa como cualquier otra, donde el agua no es un problema.
“Hoy día los estudios nos arrojan que existe una aguada por cada nueve kilómetros cuadrados, de tal manera que tenemos una cantidad de cuerpos de agua suficientes para darle viabilidad a todos los seres vivos que aquí habitamos”, señaló.
Zúñiga Morales agregó que las “aguadas” tienen una extensión máxima de cinco hectáreas y una profundidad que va desde los 30 centímetros hasta los siete metros.
Destacó que hace dos años se vivió una crisis por el cambio climático que casi seca estos cuerpos de agua, lo que puso en riesgo la vida de muchos animales.
Subrayó que la estrategia que idearon junto con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el municipio de Calakmul fue derramar 90 mil litros de agua en cada uno de los diez sitios intervenidos con ayuda de pipas, para que siguieran cumpliendo con su función de dar vida a la fauna.
El gran secreto
Menos del cinco por ciento de las estructuras de la zona arqueológica de Calakmul han sido exploradas, restauradas y conservadas, el resto sigue siendo un secreto bien guardado por los mayas.
El arqueólogo, Ramón Carrasco Vargas, quien dirige el proyecto Calakmul desde 1993, reveló que de los demás vestigios de esta importante cultura, que tuvo una ocupación de mil 500 años-, únicamente se conoce la ubicación de las zonas potenciales, que incluyen un aproximado de seis mil edificaciones en un extensión de 35 kilómetros cuadrados.
“Sólo en el área central de Calakmul tenemos más de 500 estructuras, de las cuales hemos trabajo 30, no más”, ejemplificó.
El experto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) puntualizó que dentro de la reserva se documentaron apenas 38 sitios arqueológicos.
Abundó que este año se invertirán seis millones de pesos para seguir con el trabajo de investigación, para obtener un conocimiento más exacto de la región.
Ramón Carrasco Vargas dijo que después de obtener la declaratoria de la UNESCO, uno de los retos que el INAH, en coordinación con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas y el gobierno de Campeche, tendrá que enfrentar, es la creación de un plan de manejo de conservación que deberá estar listo en julio de 2015.
Sin igual
La zona, ubicada en el estado de Campeche, incluye un mosaico de comunidades de bosque tropical con redes ecológicas y tróficas complejas.
- En el área destaca la conservación de la biodiversidad, donde las especies fueron favorecidas en su recuperación por la presencia de aguadas y chultunes, que son reservas de agua utilizadas por los mayas y que hoy en día constituyen elementos vitales para su desarrollo.
- 21 de junio se le declaró como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
- Calakmul proporciona el cuatro por ciento del oxígeno total del planeta.
- En 2002 recibió el reconocimiento como Patrimonio Cultural, por lo que con la nueva designación se convirtió en el primer Bien Mixto.
- Con lo anterior, se amplió el área de protección a 331 mil 397 hectáreas, donde se ubican 38 centros arquitectónicos mayas.



