La importancia de Groenlandia y por qué Trump la quiere anexar a EU

Estados Unidos ve en Groenlandia una pieza clave para su seguridad y control del Ártico.

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Groenlandia se ha convertido en un punto clave de la competencia en el Ártico.Especial.

Groenlandia, la isla más grande del mundo, ha pasado de ser un territorio remoto cubierto de hielo a convertirse en uno de los focos más intensos de competencia geopolítica en la actualidad. Aunque forma parte del Reino de Dinamarca como territorio autónomo, su ubicación estratégica y sus recursos naturales la han colocado en el radar de potencias como Estados Unidos.

La administración del expresidente estadounidense Donald Trump ha reavivado el interés de Washington por adquirir o controlar Groenlandia, incluso llegando a plantear la posibilidad de anexarla, lo que ha generado fuertes reacciones tanto dentro de Dinamarca como en el propio territorio groenlandés.

La importancia geoestratégica de Groenlandia radica principalmente en su ubicación en el Ártico, una región que ha cobrado enorme relevancia global debido a cambios climáticos y geopolíticos. Groenlandia está situada en una posición que controla rutas marítimas clave entre el Océano Atlántico Norte y el Ártico, así como pasos que conectan Norteamérica con Europa.

Esa situación la convierte en un punto clave para la vigilancia militar y para el despliegue de sistemas de defensa, especialmente en un contexto de tensión creciente entre bloques liderados por Estados Unidos, Rusia y China.

Estados Unidos hacia Groenlandia

Durante años, Estados Unidos ha mantenido presencia militar en la isla. La base de Pituffik (antes Thule), operada por Estados Unidos bajo acuerdos con Dinamarca, es la instalación militar estadounidense más al norte del país y sirve para vigilancia espacial, radar y alerta temprana de misiles.

Esta presencia refleja el interés estratégico de Estados Unidos en asegurar rutas y capacidades relacionadas con la seguridad del hemisferio norte, especialmente ante la modernización de fuerzas rusas y la creciente actividad de China en el Ártico.

El interés estadounidense en Groenlandia no es reciente ni exclusivo de Trump, sino que forma parte de una tradición histórica de valoración geopolítica y de recursos. En 1946, tras la Segunda Guerra Mundial, el presidente Harry S. Truman llegó a ofrecer a Dinamarca 100 millones de dólares en oro por la isla, una propuesta motivada por razones estratégicas durante el inicio de la Guerra Fría.

Más allá de esa oferta, Estados Unidos ha evaluado la importancia de Groenlandia durante décadas como un punto crítico en la defensa del Atlántico Norte.

Sin embargo, en enero de 2025 y nuevamente en 2026, Donald Trump volvió a poner el tema sobre la mesa.

El mandatario estadounidense afirmó que Groenlandia era “una necesidad absoluta” para la seguridad nacional de Estados Unidos y exploró una amplia gama de opciones para adquirir o controlar la isla, desde una compra directa o un pacto de libre asociación hasta, según algunas declaraciones de la Casa Blanca, incluso el uso de la fuerza militar como último recurso.

Esta postura ha generado tensiones diplomáticas con Dinamarca, país aliado de Estados Unidos en la OTAN, que ha reafirmado que Groenlandia “no está en venta” y que su soberanía debe ser respetada.

Además de su ubicación, Groenlandia posee enormes recursos naturales que aumentan su atractivo. La isla alberga depósitos de minerales estratégicos como tierras raras, esenciales para tecnologías modernas como vehículos eléctricos, turbinas eólicas y electrónica avanzada. También tiene reservas potenciales de cobre, zinc, oro y otros minerales críticos que son de interés para economías tecnológicas avanzadas.

Aunque actualmente Groenlandia prohíbe la explotación de petróleo y gas por razones medioambientales, el retroceso del hielo ártico debido al cambio climático ha abierto la expectativa de que recursos antes inaccesibles sean explotados en el futuro cercano.

A pesar de todo este interés, la población groenlandesa y sus líderes han rechazado de forma contundente la idea de ser vendidos o anexados por Estados Unidos o cualquier otra potencia. Las autoridades de la isla han reiterado su compromiso con la soberanía y el derecho de autodeterminación.