12 dispositivos tecnológicos programados para descomponerse

Aunque te cueste creerlo, hay productos programados para descomponerse; esta es una lista básica de ellos, y seguramente conoces más

thumb
La obsolencia programada no se inventó cuando los fabricantes de smartphones decidieron lanzar equipos nuevos cada seis meses, sino mucho antes. Foto: Pixabay
Ver galería
thumb
1. Baterías. Es una tendencia en la actualidad. Si no deseas cambiar o actualizar un smartphone, tienes que mantener su batería en buen estado. Pero es casi imposible. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
2. Videojuegos. La falta de compatibilidad entre consolas inició en 1990 con Nintendo. Y ahora, es imposible pensar que tu juego favorito dure más de 7 años. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
3. Bombillas. Quizá uno de los ejemplos más significativos de la obsolencia programada. Cuando se inventó la bombilla, se hizo de tal manera que su duración ha sido de casi 100 años. Pero no se continuó con ese proyecto. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
4. Software. El problema no es que haya actualizaciones, el software debe protegerse de virus y estar al día en codificación, sin embargo, se creó la necesidad de tener elementos como más RAM o mejor tarjeta de video. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
5. Medicamentos. Los medicamentos tienen vida limitada, pero algunos laboratorios reducen la fecha de caducidad de los fármacos. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
6. Cafeteras. Es uno de esos ejemplos por los que varios hemos pasado. Las reparaciones de las cafeteras son caras y costosas. Estos productos parecen estar hechos para tener una vida bastante corta. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
7. Semillas. Compañías como Monsanto propusieron semillas alteradas para que se vuelvan estériles en la primera cosecha. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
8. Cartuchos de tinta. Los chips inteligentes integrados en estos cartuchos desactivan una impresión cuando llegan a cierto nivel. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
9. Automóviles. El claro ejemplo de crear productos para que sean reemplazados. Algunas veces los propios fabricantes dejan de lanzar ciertas piezas indispensables. En la historia quedó la idea del T Ford, que duraba tanto que no era un negocio. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
10. Smartphones. En el olvido quedaron aquellos celulares que parecían invencibles. Hablamos tanto del material con el que estaban hechos, como del software que tenían integrado. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
11. Eléctricos y electrónicos. Cuando uno de ellos falla y la persona del servicio técnico te sugiere más rentable comprar uno nuevo. FOTO: Pixabay
Ver galería
thumb
12. Ropa. Por algo se inventaron la modas y cambio de tendencias por temporada. Además, la calidad de la ropa de temporada es mucho más baja. FOTO: Pixabay
Ver galería

CIUDAD DE MÉXICO.

Qué coraje.

La obsolencia programada no es algo nuevo. Quizá pienses que esto se inventó cuando los fabricantes de smartphones decidieron lanzar equipos nuevos cada seis meses, pero este método tiene muchos años.

Productos fabricados para fallar y ser reemplazados. Este efecto tiene varias vertientes, como el estético, que es cuando una empresa convence a los compradores de adquirir algo novedoso.

Pero el anterior es solo un ejemplo de varios tipos de obsolencia programada. Algunos de los más interesantes son: obsolescencia indirecta, obsolescencia funcional por defecto, obsolescencia por incompatibilidad, obsolescencia psicológica y obsolescencia por notificación.

Visita Dinero en Imagen

«pdg»