RFK Jr. critica la energía eólica por "matar ballenas"... y le recuerdan que él 'desvivió' a una
La NOAA investiga al secretario de Salud estadunidense por un antiguo incidente con una ballena; el funcionario desata críticas al afirmar en gabinete que los parques eólicos “matan 160 ballenas al año”.

El secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., enfrenta una semana complicada tras confirmarse que una agencia federal de aplicación de la ley abrió una investigación sobre un episodio ocurrido hace dos décadas: habría cortado la cabeza de una ballena muerta y se la habría llevado a casa. La agencia —el Servicio Nacional de Pesca Marina de la NOAA— confirmó que hay una pesquisa en curso, sin dar detalles por su política de no comentar investigaciones abiertas.
La polémica se reactivó por un contraste llamativo. En la reunión de gabinete del martes, Kennedy afirmó que los parques eólicos marinos “matan 160 ballenas al año”, un mensaje que generó respuestas airadas en redes sociales. “¿No decapitó una ballena y se llevó la cabeza a casa?”, preguntó la usuaria JoJoFromJerz. Otra usuaria añadió: “Hemos pasado de exterminar millones de aves a la población de ballenas. Es triste ver a ‘líderes’ que se informan desde los rincones más profundos y disparatados de las redes sociales”.
Reuters reportó que la revisión de proyectos eólicos marinos se ha debatido en foros del gobierno, donde Kennedy ha defendido su postura crítica.
El origen del caso que hoy lo persigue se remonta a un relato familiar. La hija de Kennedy recordó el incidente en una entrevista de 2012 con Town & Country, que resurgió y se difundió ampliamente. Según ese testimonio, cuando ella tenía seis años, su padre se enteró de que una ballena había encallado; con una motosierra le cortó la cabeza, la ató al techo de su miniván y condujo cinco horas hasta casa.

“Cada vez que acelerábamos en la autopista, el jugo de ballena se derramaba por las ventanas del coche, y era lo más repugnante del mundo”, recordó. “Todos llevábamos bolsas de plástico en la cabeza con agujeros para la boca…”.
Los detalles, recogidos por medios que rescataron la entrevista, reavivaron la controversia.
Aludido por la investigación, Kennedy dijo ante una multitud de simpatizantes de Trump en Glendale, Arizona, que recibió una carta “diciendo que me estaban investigando por recolectar un espécimen de ballena hace 20 años”. Sin confirmar ni negar que se llevara la cabeza, sostuvo que el plazo para presentar cargos venció “hace mucho tiempo” y sugirió —sin aportar pruebas— que el caso se relaciona con su apoyo al presidente. Versiones de ese pronunciamiento fueron recogidas por medios nacionales.
La NOAA es la agencia que aplica leyes como la Ley de Protección de Mamíferos Marinos y la Ley de Especies en Peligro de Extinción. En este marco, su postura ha sido reservar comentarios mientras la pesquisa sigue abierta. El episodio también cobró brío por el contexto: Kennedy viene impulsando desde el gabinete un discurso crítico contra la eólica marina, con argumentos ambientales y económicos que han sido cuestionados por adversarios y organizaciones pro-renovables.
Tras su aparición en Glendale, el secretario evitó profundizar. Se negó a dar detalles cuando fue abordado por reporteros, alegando que los medios solo buscan “chismes sin sentido”. “No me interesa alimentar esa característica de los grandes medios de comunicación”, afirmó. En paralelo, la historia de la ballena se sumó a otro relato peculiar que él mismo compartió el mes pasado: dijo que recuperó un oso muerto tras ser atropellado y lo dejó en el Central Park con una bicicleta encima, una travesura que habría desatado un misterio urbano años atrás.
bm
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