Monarca rebelde con alma sensible
El primogénito de Isabel II rompió tradiciones al ir a la universidad y luego al ejército; recibió el título de arte en Cambridge

Hoy el Reino Unido y la Mancomunidad de Naciones celebran la llegada de un nuevo monarca al trono. Después de una espera de 70 años, Carlos III fue coronado rey de Inglaterra tras la muerte de su madre la reina Isabel II el pasado 8 de septiembre, y la historia de la realeza británica comienza un nuevo capítulo en su historia.
Charles Philip Arthur George llegó al mundo el 14 de noviembre de 1948; las primeras luces que vio fueron las del Palacio de Buckingham y desde entonces su futuro estaba decidido, algún día se convertiría en rey.
Ese destino marcó para siempre la personalidad y la vida de Carlos quien, por haber sido el primer hijo de la reina Isabel II, heredaría el trono en algún momento de su vida, por lo mismo su educación, crianza y preparación estuvieron pensadas siempre para ese deber.
La espera para asumir el deber que desde el día de su nacimiento le fue encomendado se llevó siete décadas, lo cual, a la muerte de Isabel II, lo convirtió en el heredero más longevo en asumir el trono y el Príncipe de Gales con más años de servicio en la historia británica.
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Desde muy joven Carlos comenzó a recibir una educación especial que lo prepararía para el momento en el que se convirtiera en rey, sin embargo fue con él que comenzaron los cambios dentro de la monarquía.
A diferencia de su mamá, quien fue educada en casa o con tutores, Carlos asistió a escuelas como Hill House School, Cheam y Gordonstoun, así como Geelong Grammar School en Victoria, Australia, y recibió el título de la licenciatura en Artes por parte de la Universidad de Cambridge.
La personalidad de Carlos siempre fue la de un joven tranquilo y sensible, más enfocado hacia el tema de las artes, por esta razón contrastaba y —en ocasiones— se veía opacada por la de su hermana la Princesa Ana, quien era mucho más parecida en carácter a su padre, el Duque de Edimburgo.
Con el tiempo, Carlos tuvo dos hermanos más: el Príncipe Andrés y el Príncipe Eduardo, que por el hecho de no ser los primeros en la línea de sucesión al trono, su vida tenía exigencias pero no como las de su hermano mayor quien también en ocasiones era opacado por ellos, principalmente por Andrés, quien se presumía era el favorito de Isabel II.
En la biografía autorizada de Carlos escrita por Jonathan Dimbely, sus padres Elizabeth y Phillip fueron descritos como padres física y emocionalmente distantes y se culpó a Philip por su desprecio por la naturaleza sensible de Charles, incluso obligándolo a asistir a Gordonstoun, donde fue víctima de bullying.
Carlos comenzó a desarrollar un instinto por hacer cambios dentro de la casa real, que si bien aún no le correspondían por no ser el monarca, si fue como comenzó a pavimentar el camino hacia su reinado.
Tras terminar la preparatoria, Carlos rompió la tradición de ir a las fuerzas armadas, decidió ir primero a la Universidad y graduarse, convirtiéndose en el primer integrante de la familia real en tener un título universitario para posteriormente hacer carrera militar en donde sirvió en la Real Fuerza Aérea y la Marina Real.
Y si bien uno de los requisitos del heredero al trono no sólo le basta cumplir con las tradiciones profesionales, sino también las personales.
En la década de los 70 el futuro rey era uno de los solteros más codiciados del planeta. La mujer con la que se casara debía cumplir ciertos requisitos para estar a la altura de la corona, no importaba si el príncipe estaba enamorado o no.
Amor e intriga
Así comenzó la conocida historia de amor de Calos y Camila, quien hoy se convertirá en reina junto a él. Fue en los primeros años de los 70 cuando la pareja se conoció en un partido de polo y la magia fue inevitable, sin embargo Camila no tenía los requisitos para convertirse en la esposa del heredero, a pesar de que había una relación estable y amor de verdad.
Al tiempo la pareja se separó tomando caminos diferentes: él se casó con Diana Spencer y ella, con Andrew Parker Bowles. Cada uno tuvo hijos: ella a Tom y a Laura; él a Guillermo y a Enrique, los próximos en la línea de sucesión al trono.
Sin embargo, tanto Camila como Carlos le fueron infieles a sus respectivas parejas, lo que llevó a que en 1992 Diana y Carlos se separaran y terminaran divorciándose en 1996, mientras que Camila se divorció en 1995. Y fue tras la trágica muerte de Diana en 1997 cuando Camila y Carlos pudieron comenzar a pensar en unir sus vidas.
Después de 35 años de haberse conocido y llevar una relación clandestina —que muchos señalaron como el principal motivo de divorcio entre el Príncipe de Gales y la Princesa Diana, en 2005—, Carlos y Camila se casaron en una ceremonia civil.
Renovador
Si bien en los 90, y tras los escándalos de su vida personal, Carlos no contaba con el cariño y la aprobación de la población británica, por más de dos décadas el monarca se dedicó a cambiar su imagen frente al público —de la misma forma que la de su esposa— para poder acceder al trono a su manera.
Como heredero, Carlos asumió deberes y compromisos oficiales a nombre de su madre. Fundó la organización benéfica juvenil The Prince’s Trust en 1976, patrocina The Prince’s Charities y es patrocinador, presidente o miembro de más de 400 otras organizaciones benéficas. Ha abogado por la conservación de edificios históricos y la importancia de la arquitectura en la sociedad; en ese sentido, generó la nueva ciudad experimental de Poundbury.
El rey es ambientalista, apoyó la agricultura orgánica y la acción para prevenir el cambio climático durante su tiempo como administrador de las propiedades del Ducado de Cornualles, lo que le valió premios y reconocimiento, así como críticas por su oposición a los alimentos genéticamente modificados.
También apoya la homeopatía y otras medicinas alternativas y ha publicado sus puntos de vista como autor o coautor de más de 20 libros.
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