Abuelita israelí quería matar a Benjamin Netanyahu... con un lanzacohetes

La fiscalía israelí acusa de terrorismo a una activista de unos 70 años por supuesta conspiración para asesinar al primer ministro israelí; fue puesta bajo arresto domiciliario.

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Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, en una conferencia de prensa. (Reuters)

La fiscalía estatal de Israel presentó cargos de terrorismo el jueves contra una activista antigubernamental de aproximadamente 70 años, arrestada tras presuntamente conspirar para asesinar al primer ministro Benjamin Netanyahu. Según los fiscales, la mujer decidió asesinar al mandatario luego de recibir un diagnóstico terminal y entender que le quedaban pocos días de vida. Su identidad permanece protegida por una orden judicial de censura.

Fue detenida aproximadamente dos semanas antes de la acusación formal presentada ante el Tribunal de Distrito de Tel Aviv, donde se le imputó conspiración para cometer un acto terrorista. El miércoles fue puesta en arresto domiciliario, con una orden de alejamiento que le prohíbe acercarse a edificios del primer ministro y del gobierno. La fiscalía solicitó que permanezca bajo esa condición durante todo el proceso, argumentando que “aún podría intentar llevar a cabo su plan si era liberada”.

Los fiscales indicaron que la acusada quería morir como mártir y “sacrificar su vida” en una lucha contra el gobierno, con la intención de “salvar” a Israel. Según ellos, su conspiración buscaba infundir temor en la población y presionar al Estado mediante un acto violento por “razones políticas o ideológicas” e “influir en las acciones del gobierno”.

“El acto implicó un riesgo sustancial de causar daño físico grave a un individuo”, recita el escrito de acusación presentado ante los tribunales.

La policía fue alertada del plan por un compañero de la activista, quien forma parte del mismo movimiento antigubernamental. La mujer le compartió su idea a finales de junio, pero él la rechazó e intentó disuadirla. Posteriormente, ella lo volvió a invitar a su casa, pidiéndole ayuda para conseguir un lanzacohetes y recopilar información sobre la agenda y seguridad de Netanyahu. Durante esas conversaciones, retiró los teléfonos de la habitación para impedir grabaciones.

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Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel. (Reuters)

Al percatarse de la imposibilidad de frenarla, el activista contactó a su abogado, quien informó al Shin Bet —la agencia de seguridad interna israelí— sobre el complot. El abogado fue identificado por medios hebreos como Gonen Ben‑Yitzhak, exagente del Shin Bet activo en círculos antigubernamentales.

Este caso se suma a una serie de casos recientes en Israel. Durante 2024, varias personas enfrentaron acusaciones por intentos de asesinato o incitación a matar al primer ministro y otros cargos, reflejando la inquietud producida por tensiones políticas internas tras el conflicto en Franja de Gaza. Además, se ha documentado que Irán intentó reclutar a ciudadanos israelíes para cometer asesinatos selectivos contra altos funcionarios como parte de una estrategia de espionaje y presión regional.

La acusación formal supone la apertura de un caso penal por violación de normas de tráfico aéreo y transporte aéreo, que según los fiscales derivó en la muerte de varias personas por negligencia en otros casos; en este contexto, la conspiración se agrava debido a su carácter ideológico. El antecedente recuerda episodios violentos anteriores: en 1995, el asesinato del primer ministro Yitzhak Rabin por un extremista de derecha; en 1957, un intento de ataque con granada contra David Ben‑Gurión. La fiscalía advierte que el extremismo antigubernamental aún representa un riesgo latente.

La fiscalía ha solicitado que no recupere libertad antes del juicio, que aún no tiene fecha programada. Según las autoridades, las investigaciones se prolongarán hasta esclarecer la posible ejecución del plan, y establecer responsabilidades legales sobre quienes colaborarían o encubrieron a la activista.

bm