A 80 años de la bomba atómica, emerge una nueva carrera nuclear

Las potencias han perfeccionado su industria y arsenales disponibles, advierten expertos; el papa León XIV llamó a recordar los horrores de estas armas

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Imagen aérea con tono dramático que muestra una simulación del impacto de una bomba atómica y su nube de hongo sobre una ciudad, con el mensaje “Una sombra sobre la humanidad. Hiroshima. Agosto de 1945”, destacando el momento en que el mundo cambió para siempre.
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Ilustración artística que representa el momento exacto en que cae la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945, mostrando una enorme nube en forma de hongo elevándose desde la ciudad, con una atmósfera silenciosa pero devastadora. La escena refleja el inicio de una nueva era bélica.
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Imagen del archivo histórico del diario Excélsior con la primera plana del 7 de agosto de 1945, donde se informa sobre el bombardeo atómico a Hiroshima con el titular “Terremotos artificiales en el Japón”. Incluye una frase emblemática: “No por una guerra… sino por un sol artificial”, que marcó el impacto global del suceso.
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Ilustración de aviones militares sobrevolando una zona montañosa de Japón durante la Segunda Guerra Mundial. En primer plano se observa un bombardero con emblemas japoneses volando entre nubes, mientras otros aviones más pequeños se dispersan a lo lejos. La escena transmite tensión y anticipación bélica.
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Fotografía histórica en blanco y negro de Paul Tibbets, piloto del bombardero B-29 Enola Gay, minutos antes de la misión que culminaría con el lanzamiento de la bomba atómica sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. En el fuselaje se lee el nombre “Enola Gay”, con datos técnicos de la misión: altitud y tiempo de impacto.
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Infografía sobre “Little Boy”, la bomba nuclear lanzada sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Muestra su tipo (Uranio-235), peso (4,000 kg), dimensiones y potencia equivalente (15,000 toneladas de TNT). A la derecha, una silueta humana escala sugiere su tamaño y el potencial destructivo en contraste con su volumen físico.
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Fotografía en blanco y negro que muestra a decenas de heridos tras la explosión atómica en Hiroshima. Las víctimas, muchas con vendajes improvisados y quemaduras visibles, están recostadas en el suelo bajo refugios temporales. La imagen refleja la magnitud del sufrimiento humano tras el ataque nuclear.
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Imagen del periódico Excélsior del 14 de agosto de 1945 con el titular “Primeras tropas de EE.UU. en suelo japonés”, que narra el desembarco estadounidense en Tokio mientras aún ardían los restos de Hiroshima. El texto enfatiza la rapidez de la ocupación tras el uso de la bomba atómica, sin tregua ni pausa.
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Fotografía en blanco y negro que muestra la ciudad de Hiroshima antes del bombardeo atómico. Se observan calles, casas tradicionales y vegetación en las colinas. Esta imagen contrasta fuertemente con la destrucción posterior, recordando que Hiroshima era una ciudad viva y funcional antes del impacto nuclear.
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Fotografía del salón de sesiones de la Asamblea General de la ONU, con un ángulo amplio que muestra todos los asientos vacíos. Esta imagen representa el nacimiento de la Organización de las Naciones Unidas en 1945, tras el impacto mundial por Hiroshima, como un intento colectivo por evitar una catástrofe similar en el futuro.
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Mapa político del mundo en tonos rojizos que destaca a las nueve potencias nucleares actuales: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia, India, Pakistán, Israel y Corea del Norte. El texto señala que existen más de 13 mil armas activas en el planeta, 80 años después de Hiroshima.
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Lámina con texto explicativo sobre las consecuencias inmediatas y posteriores de una detonación nuclear en tiempos actuales: lluvia radiactiva, ciudades inhabitables, crisis sanitaria y millones de muertes en pocos días. Refleja el impacto devastador más allá del estallido inicial.
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Lámina con texto explicativo sobre las consecuencias inmediatas y posteriores de una detonación nuclear en tiempos actuales: lluvia radiactiva, ciudades inhabitables, crisis sanitaria y millones de muertes en pocos días. Refleja el impacto devastador más allá del estallido inicial.
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Fotografía del Parque Conmemorativo de la Paz en Hiroshima, con la Cúpula de la Bomba Atómica visible al fondo. Esta estructura, uno de los pocos edificios que resistió la explosión de 1945, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996 como símbolo de la tragedia nuclear y el anhelo de paz duradera.
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Lámina con texto reflexivo que plantea la pregunta “¿Qué lección nos dejó Hiroshima?”, destacando que a 80 años del ataque, la amenaza nuclear sigue latente. Incluye una cita de Barack Obama en su visita a Hiroshima en 2016: “El mundo cambió para siempre aquel día. Que no vuelva a cambiar así jamás”.
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Hoy, a 80 años del lanzamiento de la bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, el mundo se encuentra ante una nueva carrera nuclear, afirmaron expertos.

Está emergiendo una nueva y peligrosa carrera armamentista nuclear en un momento en que los regímenes de control de armas están gravemente debilitados”, expresó el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI).

El tema de este tipo de armas se ha hecho evidente cada vez más en los conflictos actuales, como el conflicto entre Israel e Irán y la invasión rusa en Ucrania.

Actualmente, nueve países cuentan con armamento de este tipo, Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.

Los dos primeros poseen en su conjunto 90% del arsenal mundial de estos artefactos.

En 2024, estos gobiernos emprendieron intensos programas de modernización nuclear, mejorando las armas existentes e incorporando versiones más recientes, añadió.

Además, del inventario nuclear mundial, estimado en 12 mil 241 ojivas en enero de 2025, nueve mil 614 formaban parte de los arsenales militares disponibles para uso potencial, explicó el SIPRI.

A las 8:15 del 6 de agosto de 1945, Estados Unidos arrojó su bomba sobre la ciudad de Hiroshima, lo que mató a unas 140 mil personas. Tres días después, un proyectil idéntico cayó sobre Nagasaki y dejó otros 74 mil fallecidos, aproximadamente.

Estos dos ataques, que precipitaron el fin de la Segunda Guerra Mundial, son los únicos casos en la historia en los que se han utilizado armas nucleares en tiempo de guerra.

La era de reducción del número de armas nucleares en el mundo, que había perdurado desde el final de la Guerra Fría, está llegando a su fin”, afirmó Hans M. Kristensen, investigador senior asociado del Programa de Armas de Destrucción Masiva del SIPRI y director del Proyecto de Información Nuclear de la Federación de Científicos Americanos (FAS).

En su lugar, estamos viendo una clara tendencia de crecimiento de los arsenales nucleares, una retórica nuclear más agresiva y el abandono de los acuerdos de control de armas”, agregó.

Es probable que tanto Rusia como Estados Unidos incrementen sus despliegues de armas nucleares en los próximos años, agregó el SIPRI.

En el caso de Rusia, este aumento se produciría como resultado de la modernización de fuerzas estratégicas para portar más ojivas por misil y la recarga de algunos silos que habían sido vaciados.

En el caso de Estados Unidos, el aumento podría derivarse del despliegue de más ojivas en lanzadores existentes, la reactivación de lanzadores inactivos y la incorporación de nuevas armas nucleares no estratégicas al arsenal.

Ante esto, el papa León XIV recordó los efectos devastadores de las bombas.

En nuestra era de crecientes tensiones y conflictos globales, Hiroshima y Nagasaki permanecen como recordatorios vivos de los profundos horrores causados por las armas nucleares”, dijo.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Antonio Guterres, se pronunció en el mismo sentido.

Las mismas armas que causaron tanta devastación en Hiroshima y Nagasaki son nuevamente tratadas como herramientas de coerción”, lamentó.