En Polonia preservan Auschwitz
El que fuera el campo de exterminio de la Alemania nazi se enfrenta a un proceso de restauración que busca mantenerlo como estaba cuando fue liberado por los soviéticos
CIUDAD DE MÉXICO.
Auschwitz evoca el terror y sufrimiento, luego de que allí más de un millón de personas, de las ocho millones registradas, fueran asesinadas. Para no olvidar el pasado, un ambicioso proyecto se encuentra restaurando el Museo Estatal Auschwitz-Birkenau, ubicado en Polonia, para recibir al gran número de turistas que cada año acuden.
Bartosz Bartyzel, vocero del museo, aseguró a Excélsior que las actividades de modernización del antiguo campo de concentración alemán son continuas y constituyen una reacción al creciente interés de los visitantes para facilitar su acceso, luego de que en 2016 recibió dos millones, cuatro veces más que hace diez años.
De acuerdo con Bartyzel, “esto incluye la prolongación del tiempo durante el cual el campo está abierto, el sistema de registro electrónico de las visitas, el cual permite encontrar horarios deseados para visitar el museo y reduce el riesgo de no poder entrar debido a un excesivo número de visitantes”.
“Es bueno que cada vez más gente conozca la historia trágica del lugar. Sin embargo, la organización de visitas debe realizarse de una manera que no ponga en riesgo los originales espacios y objetos históricos”, puntualizó el vocero.
De acuerdo con información del Museo Estatal Auschwitz-Birkenau, éste no es un recinto común, ya que ocupa un área de casi 200 hectáreas, tiene más de 150 edificios y cerca de 300 ruinas, incluidos los restos de las cámaras de gas y crematorios, hechos añicos por los alemanes antes de su huida. A ello se le suma el deterioro de los objetos que pertenecieron a las víctimas que pisaron el campo de exterminio.
Por tanto, en 2009 se creó la Fundación Auschwitz que tomó la batuta para obtener el financiamiento y con ello realizar el trabajo de conservación y preservación.
El objetivo es recaudar 120 millones de euros para la fundación, de los cuales se ha alcanzado la cifra de 112 millones, lo que permitió el desarrollo del proyecto, en cooperación con especialistas en diversos campos de la preservación y un equipo creado especialmente para supervisar los avances, destacan los documentos el Plan maestro de preservación y el reporte de Actividades de 2016 de la Fundación Auschwitz-Birkenau.
Para alcanzar la meta, se contó con la ayuda de 28 países (Alemania, Estados Unidos, Polonia, Francia, Austria e Israel, entre los principales contribuyentes), tres ciudades, organizaciones sin fines de lucro y donadores particulares.
En el proyecto se tienen dos objetivos generales: uno es la restauración, que abarca
todos los artefactos históricos; y el otro, la modernización, que se refiere a las formas de visitar el museo y al acceso a los espacios auténticos del antiguo campo, precisó Bartyzel.
Es por ello que el proyecto incluye investigación sobre la corrosión biológica de los edificios, sobre los métodos para preservar las capas de pintura originales de los edificios, protección y refuerzo de estructuras de edificios, preservación de textiles, métodos en la anticorrosión y limpieza de componentes metálicos, entre otras, de acuerdo con el plan maestro de preservación.
Pero no sólo se trata de estructuras o edificios, sino de los objetos cotidianos que los millones de personas dejaron como huella de su paso por Auschwitz.
El proyecto de conservación incluye tres mil 800 maletas, 470 prótesis, 250 vestimentas religiosas judías, 40 kilos de lentes, 12 mil instrumentos de cocina y 110 mil zapatos.
Bartyzel aseguró que las acciones de restauración son continuas y se realizan dentro de ciclos de restauración que duran 30 años, lo cual significa que los objetos y lugares renovados serán restaurados de nuevo cuando haya transcurrido tal periodo.
El vocero del museo añadió que los trabajos de restauración se concentran ahora en el campo para mujeres en Birkenau, debido al estado de las barracas que requieren acciones urgentes de protección y restauración. Sin embargo, todos los objetos y edificios se analizan en cuanto a su conservación, de acuerdo con lo cual se decidió en qué orden se realizan los trabajos.
EL TERROR DEL TERCER REICH
El complejo de campos de concentración de Auschwitz fue construido por Alemania en 1940, en los suburbios de Oswiecim, una ciudad polaca que fue anexada al Tercer Reich por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial (1939 y 1945).
La razón del establecimiento Konzentrationslager Auschwitz (Campo de Concentración de Auschwitz) fue el aumento de las detenciones masivas de polacos por lo que las cárceles locales ya no tenían capacidad para albergarlos. El primer transporte de polacos llegó a Auschwitz desde la prisión de Tarnów, el 14 de junio de 1940.
El primero y más antiguo fue el llamado “campo principal”, más tarde fue conocido como Auschwitz I (que albergaba a unos 15 mil prisioneros en promedio, algunas veces ascendiendo a más de 20 mil), que se estableció en los terrenos y en los edificios de la preguerra polaca, según el portal del museo.
La segunda parte fue el campamento de Birkenau (que tuvo más de 90 mil prisioneros en 1944), también conocido como Auschwitz II. Los nazis comenzaron a construirlo en 1941 en el sitio de la aldea de Brzezinka, a tres kilómetros de Oswiecim.
Por ese motivo, la población civil polaca fue desalojada y sus casas confiscadas y demolidas. La mayor parte del aparato de exterminio masivo se construyó en Birkenau y la mayoría de las víctimas fueron asesinadas allí.
Tras años de atrocidades, al final de la Segunda Guerra Mundial el ejército de la Unión de Repúblicas Socialista Soviéticas (URSS) avanzaba hacia Polonia, por lo que los nazis evacuaron Auschwitz, pero finalmente el campo fue liberado el 27 de enero de 1945 por las tropas soviéticas, con una Alemania muy debilitada.
DAN UN VIAJE POR EL MUNDO
No todo el mundo puede hacer un viaje a Polonia, por lo que más de 600 objetos salieron de Auschwitz con motivo de la primera exposición itinerante internacional, cuya primera parada es el Centro de Exposiciones Arte Canal en Madrid, España.
Los objetos enviados van desde cartas lanzadas de los los trenes, un trozo de la reja eléctrica del campo, dibujos de prisioneros conservados en una botella, zapatos de un niño e incluso un vagón del mismo modelo que transportaron a los deportados.
La exposición Auschwitz. No hace mucho. No muy lejos estará en Madrid hasta el 17 de junio del próximo año, para luego trasladarse a diez ciudades de Europa, América, Asia y Oceanía.
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