Breivik marcó a los noruegos; a un lustro de los atentados

El fundamentalista cristiano de extrema derecha asesinó a 77 personas hace cinco años, en la peor matanza de ese país

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Breivik asesinó en la isla de Utøya a 69 personas, previamente había colocado una bomba en Oslo donde murieron otras ocho. Foto: Archivo
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Según su manifiesto Breivik estudió al EZLN para entender a las revoluciones de izquierda, reportó Excélsior.
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CIUDAD DE MÉXICO.

Hace cinco años Anders Behring Breivik, un noruego de 32 años por aquel entonces, puso en jaque el bienestar social y la seguridad, valores de los que siempre ha presumido el país escandinavo de cinco millones de habitantes.

Breivik, un fundamentalista cristiano de extrema derecha, asesinó a 77 personas, en lo que fue la mayor matanza de Noruega desde la Segunda Guerra Mundial.

Aquel 22 de julio de 2011, puso una coche bomba frente a un complejo gubernamental de la capital Oslo, lo que costó la vida de ocho personas. 

Al asesino, fanático del videojuego World Of Warcraft, no le resultó suficiente y continuó “la partida” en la isla de Utøya, donde las juventudes socialdemócratas celebraban su anual campamento de verano.

El joven, disfrazado de policía, mató a sangre fría a todo el que se cruzó en su camino y miró hasta debajo de las piedras, por si alguno lograba escabullirse. Allí lo detuvieron, pero yacieron 69 cadáveres sobre una isla que, tras ese infierno, nunca volvió a ser la misma.

Breivik, de apariencia nórdica con pelo rubio e hipnotizadores ojos azules, planeó el atentado durante años. En internet plasmó un manifiesto bajo el título 2083, Una Declaración de Independencia Europea, en el que exponía sus ideas en contra de la multiculturalidad en el Viejo Continente. Además, en contenido exclusivo de

Excélsior, Breivik estudió al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) de Chiapas para copiar sus estrategias. Su abogado indicó que para Breivik el crimen fue “atroz, pero necesario”.

En su perfil de Facebook (ya bloqueado), este sicópata, licenciado en Administración y Dirección de Empresas, se definió como “pro-israelí, nacionalista, islamófobo y conservador político”. En su mesita de noche reposaban los libros El Príncipe de Maquiavelo y 1984 de George Orwell, según publicaron los medios.

Breivik, sin antecedentes penales previos, cumple una condena de 21 años prorrogables en la cárcel de Skien, en Oslo. El pasado mes de marzo, ganó un juicio contra el Estado noruego porque el régimen de aislamiento al que estaba sometido violaba el artículo 3 de la Convención Europea de Derechos Humanos, que no tolera un “trato inhumano y degradante”.

Entre sus demandas, en su día, había exigido que le cambiaran su PS2 por un PlayStation 3 porque “otros encarcelados tenían acceso a juegos de adultos mientras que él sólo lo tenía a juegos de niños”. Este lobo solitario, obedeciendo a sus patrones ultraderechistas, realizó el saludo nazi al entrar a los juzgados.

Hoy, la jefa del gobierno, Erna Solberg, en memoria de las víctimas, presidirá un acto institucional en el centro de Oslo, seguido de una misa en la catedral capitalina, y por último habrá otra ceremonia en la isla de Utøya, reservada exclusivamente para los familiares.