Los destinos imperdibles

Para disfrutar de las vacaciones al máximo, enlistamos los cinco hoteles más exóticos del nuevo continente, así como las múltiples curiosidades que guardan

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CIUDAD DE MÉXICO.

Viajar es uno de los grandes placeres de la vida, ya que el conocer nuevas culturas, gastronomía, arquitectura, arte y más, enriquece el alma y nos hace más sensibles a nuestro entorno.

“La hotelería es una fábrica de sueños y somos los responsables de provocar emociones, sensaciones y experiencias únicas a nuestros huéspedes”, dijo Jimena Niembro, licenciada en administración de empresas turísticas.

Y para conocer las maravillas del mundo no hay que ir tan lejos, pues América es uno de los lugares con más magia y riqueza. 

“Nuestro objetivo principal es buscar y alcanzar los más altos estándares de servicio, calidad y de hospitalidad en beneficio de nuestros clientes”, explicó Jimena, quien se graduó del ESTIG en Portugal.

Por ello y, debido a la época vacacional, presentamos una lista de los cinco hoteles más originales del Continente Americano, según Manuel Delgado, de la empresa alemana Trivago.

El primero es el Hotel Endémico, ubicado en  Ensenada, Baja California, el cual fue diseñado por artesanos locales y que tiene vista al desierto del Valle de Guadalupe. Es un concepto cien por ciento ecológico, ya que cada una de las cabañas está sobre una plataforma que minimiza el impacto ambiental.

Una opción perfecta para los amantes del vino, es el hotel Entre Cielos, en Vistalba, Argentina, donde una moderna construcción se encuentra con un viñedo. Además se ofrece spa, así como vinoterapia y múltiples experiencias gastronómicas y de maridaje.

Por otro lado, un conceptoinnovador y perfecto para los amantes de los trenes, es el de Featherbed Railroad, en California, Estados Unidos.

“Se trata de un hotel cuyas habitaciones y áreas comunes son vagones de ferrocarril. Cada uno de ellos tiene un tema en específico y han sido adaptados para que estés a gusto en sus spas y restaurantes”, afirmó Manuel Delgado.

A pocos kilómetros del Salar de Uyuni, en Bolivia, se encuentra un exótico alojamiento llamado el Palacio de Sal, y como bien lo dice su nombre, está todo hecho de sal, desde pisos, paredes y techos hasta los muebles.

Por último, pero no por ello menos impresionante, se encuentra el Espejo de Luna, hotel que no afecta al ecosistema y que se encuentra en Queilen, Chile.

“Si el hotel se abandonara por completo, todo desaparecería en 20 años para volver de nuevo a la naturaleza. El edificio se integra perfectamente a su entorno natural y logra fusionarse con la mítica historia chilota, tradicional de la zona. Tiene un restaurante en forma de un barco varado en medio de los ríos, lagos y bosques milenarios del país del sur”, finalizó Manuel Delgado. 

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