Hola, ¡Estás hablando a Suecia!..
La asociación sueca para el turismo desarrolló la aplicación The Swedish Number con la que un desconocido de cualquier parte del mundo puede hablarle a un ciudadano local y descubrir ese país europeo
CIUDAD DE MÉXICO.
Si tuviera que contarle a un extraño sobre su país por el teléfono, ¿cómo lo haría? ¿Hablaría bien o mal de su cultura? ¿Qué lugares recomendaría visitar? ¿Se quejaría del gobierno?
Pues ahora, los suecos están hablando de todo a través del primer número telefónico para un país. Con éste, cualquier persona –sin importar desde dónde o a qué hora haga la marcación– puede conocer lo mejor (o lo peor también) de Suecia a través de sus mismos habitantes.
Las conversaciones pueden ir desde asuntos superficiales y cotidianos como el clima, la edad y la apariencia de quien contesta, hasta temas político-filosóficos, culturales y más, prácticamente todo. La calidad de la charla depende en realidad de los interlocutores, y claro, de un poco de suerte.
Hace 250 años en 1766 Suecia se convirtió en el primer país en abolir la censura con una ley constitucional. Y para conmemorar este aniversario y promover al país a nivel internacional es que la asociación sueca para el turismo desarrolló una aplicación para teléfonos inteligentes llamada The Swedish Number (El Número Sueco).
A través de esa herramienta cualquier ciudadano o residente en Suecia puede dar de alta su número telefónico, con lo cual acepta las condiciones del programa y está consciente que a partir de ese momento podrá recibir una llamada de cualquier parte del mundo y hablar sobre su experiencia en el país, convirtiéndose así en una especie de embajador por teléfono para todo aquel que tenga curiosidad sobre la vida y la gente en el país escandinavo.
Basta con marcar al +46 771 793 336 para que el interesado sea conectado, al azar, con un sueco.
Para vivir esta experiencia marcamos por teléfono a Suecia y, como es de esperarse, los resultados pueden ser tan variados como los gustos y profesiones de sus habitantes. Para ello hicimos una primera prueba durante la Segunda Emisión de Imagen Informativa –conducida por Pascal Beltrán del Río, de Grupo Imagen Multimedia–.
Debido a la cantidad de llamadas que recibe El Número Sueco no todas las veces se corre con la suerte de que alguien responda, en un primer intento escuchamos una contestación automatizada en donde la grabación invitaba a descargar la aplicación y darse de alta como voluntario en el sistema de llamadas, todo en sueco.
En una segunda llamada nos respondió una grabación en inglés diciendo que estaríamos a punto de ser transferidos a un voluntario sueco; mientras se establecía la conexión otra grabación informaba que el mejor lugar para ver las auroras boreales (Polarsken o luces del norte, en sueco) es Laponia, una región al norte del país, compartida con Noruega, Finlandia y Rusia, en donde la inclinación de la Tierra permite ver la luz del sol prácticamente 24 horas al día en verano, y días enteros en total oscuridad durante el invierno en poblados situados al interior del Círculo Polar Ártico.
Quizás por estar en zonas horarias tan diferentes la primera contestación humana que tuvimos fueron ruidos
–algo perturbantes– que rápidamente nos hicieron saber que habríamos marcado a alguien que estaba de fiesta, o que habíamos sido víctimas de un bromista, lo cual parecía más probable. Afortunadamente momentos después pudimos enlazarnos con una mujer en Estocolmo, de mediana edad y llamada Anna; mencionó, para nuestra sorpresa, que no era su primera vez hablando en radio, dijo que el clima estaba bastante agradable en la capital y que recomendaba visitarla en primavera o verano.
Anna aprovechó para invitar a la audiencia de México a llamar a El Número Sueco y platicar con una persona al azar mientras se despedía de nosotros y de la audiencia al terminar el programa con un “Got natt!” (Buenas noches).
En busca de una conversación más profunda hicimos otra llamada a El Número Sueco a las 8:00 de la mañana, tiempo de la Ciudad de México, ésta sería la parte más gratificante del experimento. Después de la grabación inicial escuchamos el saludo de un hombre adulto diciendo “Hello, this is Sweden!” (Hola, ¡esto es Suecia!)
Estábamos hablando con Sonny, un hombre de 46 años. Era viernes por la tarde para él y nos dijo que se encontraba “construyendo una pequeña casa de madera bajo el sol”, probablemente en el jardín de su casa en Skellefteå, una municipalidad de 72 mil habitantes ubicada a 800 kilómetros al norte de Estocolmo, cerca de la frontera con Finlandia.
Comenzamos preguntando a Sonny por el clima, contó que la temperatura rondaba los 20 grados centígrados, y que a pesar del frío por las noches le parecía una temporada muy bella por el pasto y las flores que están volviendo a crecer.
Le preguntamos qué opinaba sobre participar en El Número Sueco: “Creo que es una experiencia agradable, ¡es cool! Me gusta contestar las llamadas de la gente”, a las que curiosamente siempre responde con el mismo “Hola. ¡Esto es Suecia!”. También explicó cómo fue que se dio de alta en la aplicación y la forma en la que funciona.
Le preguntamos a Sonny sobre la igualdad de género en su país, nos dijo que hoy en día los permisos por paternidad son muy generosos y que los hombres incluso están obligados a tomar 90 días libres del trabajo para cuidar de cada nuevo hijo o hija; el resto del tiempo puede ser dividido, o no, según lo decida la pareja.
“Yo creo que está muy bien. Tengo tres hijos y he podido pasar mucho tiempo en casa con ellos, es un privilegio”, aseguraba Sonny. “Es algo muy común y ahora la gente ya se está acostumbrando a ello, tres meses es la norma para los padres”.
Sobre la migración y la crisis de refugiados que han tenido que buscar asilo en Europa dijo que para Suecia se trata de un reto similar al que enfrentan otros países: “Si hay demasiada (refiriéndose a la migración) entonces se convierte en un problema porque nos quedamos sin trabajo y nos quedamos sin dinero, es un “arma de doble filo. Necesitan nuestra ayuda pero hay mucha gente que llega, somos un país pequeño y no tenemos tantos lugares para ellos. Aún así tienen que ir a alguna parte y la mayoría de los suecos creemos que tenemos que poner de nuestra parte”.
Al preguntarle si había una discusión pública sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la legalización de las drogas nos dijo: “Hay un gran debate sobre el matrimonio gay en el mundo, pero aquí no hay problema. El matrimonio es legal para las personas del mismo sexo, yo creo que está bien y es muy común que se mencione el tema en televisión. Ya no es un asunto controversial.”
“Sobre las drogas… hay un debate en torno a la cannabis, pero no son bien vistas y son ilegales; el alcohol está regulado y se vende en tiendas especializadas que están cerradas en domingo, creo que es una buena medida”.
Sonny mencionaba que a pesar de que tienden a ser algo restrictivos con el alcohol le parece una buena medida: “Nuestras tiendas tienen toda clase de vinos, incluso más que si vas a una tienda en España”. Cuando preguntamos si tenían vino sueco contestó entre risas que no tienen vino nacional, pero argumentaba que en Suecia se hace muy buen vodka.
Para cambiar de tema preguntamos si en su país había una preocupación por los ataques terroristas: “Claro que nos preocupa el terrorismo, hemos tenido atentado en Estocolmo pero creo que los hemos manejado y prevenido mejor que Francia y otros en Europa porque somos un país pequeño”.
Sobre su relación con otros países escandinavos respondió: “Nos llevamos muy bien con los noruegos y los finlandeses, ¡los amamos! Somos países independientes pero podemos trabajar donde sea en la región sin pasaportes, somos hermanos y hermanas”.
Finalmente le preguntamos quién era su celebridad sueca favorita, y sin contener la risa nos dijó que quizás Björn Borg, la leyenda del tenis; “También tenemos algunas estrellas de cine, la verdad no lo sé”, admite Sonny.
Terminamos la llamada con un gran sentimiento de satisfacción, Sonny incluso ofreció responder nuestras dudas por correo electrónico y nos compartió su dirección de correo para mandarle una copia de este relato. Finalmente se despidió con un mensaje muy emotivo: “¡Paz para el mundo! Cuídense mucho y un gran saludo para México”.
Primer mundo
Esta nación escandinava de 9.8 millones de habitantes celebra la entrega del Premio Nobel todos los años en su capital, Estocolmo.
Es también la tierra de las auroras boreales, el sol de media noche y vestigios de pueblos vikingos que navegaron el báltico en innumerables ocasiones.
Suecia también resalta por liderar en equidad de género, tiene una de las leyes laborales más equitativas del mundo al otorgar permisos de paternidad y maternidad de hasta 480 días libres con goce de sueldo a las parejas que tengan o adopten un hijo (60 días siendo obligatorios para el padre; y si la pareja decide dividir el tiempo equitativamente es acreedora a una ayuda adicional del gobierno).
Además de su historia y su gastronomía, a ese país también se le recuerda por haber engendrado a grandes de la cultura popular como el cineasta Ingmar Bergman, el aclamado tenista Björn Borg y al grupo de europop ABBA.
Es también sede de marcas internacionales como H&M en moda, e Ikea, una multinacional de muebles listos para ensamblar, que además ha provocado una fascinación entre los jóvenes por las albóndigas que vende en sus áreas de comida.
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