En Filipinas decretan estado de calamidad tras el paso del tifón Haiyan

Con la medida, el gobierno fijará precios máximos para frenar la especulación en zonas afectadas

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TACLOBAN, 11 de noviembre.– El gobierno de Filipinas decretó ayer el estado de calamidad, lo que le permitirá controlar los precios y desbloquear fondos de emergencia para intentar paliar la grave situación en el país tras el paso el viernes del tifón Haiyan, que se calcula puede haber causado unos 10 mil muertos.

Con la declaración del estado de calamidad, el presidente filipino, Benigno Aquino, intenta evitar la especulación y el acaparamiento, así como imponer un control de precios a los bienes de primera necesidad.

La isla de Leyte es la más afectada por el tifón, con miles de personas que deambulan por las carreteras en busca de comida y agua y donde el gobierno provincial arroja sacos de arroz de 50 kilos en algunos caminos.

Los equipos de limpieza comenzaron a llegar a las zonas afectadas y retiran los escombros dejados por Haiyan e intentan desbloquear caminos, a fin de que pueda llegar la ayuda a las áreas más aisladas.

1,774 muertos en todo el país habían contabilizado hasta ayer los servicios de emergencia tras el paso del tifón Haiyan

También el restablecimiento del orden en Tacloban –capital de la provincia de Leyte, en la costa este de Filipinas, una de las más afectadas por Haiyan– es una de las prioridades de las autoridades, por lo que efectivos de la policía y del ejército han sido enviados a la zona para asegurar el orden.

La policía estima que más de 70 por ciento de los edificios de Tacloban quedaron destruidos.

Mientras los datos extraoficiales y los informes hablan de decenas de miles de víctimas en Leyte, el Consejo para la Gestión y Reducción de Desastres cifra los muertos por ahora en todo el país en mil 774, con dos mil heridos y 82 desaparecidos.

2,000 personas resultaron lesionadas durante las tormentas, que también dejaron sin un hogar a 615 mil filipinos

El número de afectados asciende a casi 9.7 millones de personas y a 615 mil desplazados, de los que 433 mil están alojados en mil 444 centros de evacuación.

La ONU advirtió ayer que espera “lo peor”, afirmando que habría más de 10 mil muertos solo en la ciudad de Tacloban.

Se aproxima una tormenta

Meteorólogos filipinos alertaron de la llegada a la isla meridional de Mindanao de Zoraida, una depresión tropical que podría convertirse en tifón.

La tormenta llegará la noche del martes a Mindanao y luego se dirigirá a través de las islas central de Bohol, Cebú, Negros y Panay, que ya enfrentan los daños por Haiyan.

9.7 millones de personas resultaron afectadas por el fenómeno, informó el Consejo para la Gestión de Desastres

El meteorólogo Connie Dadivas pronosticó que la tormenta provocará nuevas inundaciones en las regiones ya afectadas.

También provoca muertes

en Taiwán, Vietnam y China

Tras arrasar Filipinas, Haiyan prosigue su camino: entró la madrugada del lunes por el norte de Vietnam, donde las autoridades evacuaron a unas 600 mil personas.

Luego, ya como tormenta tropical, se adentró en las provincias del sur de China, donde la región autónoma de Guangxi Zhuang está en estado de máxima alerta.

Al menos cuatro personas han muerto y siete permanecen desaparecidas en el sur de China, mientras en Vietnam 13 personas perdieron la vida cuando trabajaban para atajar las consecuencias del fenómeno meteorológico.

El fin de semana, el paso del tifón también dejó ocho muertos por el oleaje en Taiwán.

La embajada de México busca a cuatro religiosas

La embajada de México en Filipinas intentan localizar a cuatro religiosas originarias de nuestro país que se encontraban en una de las zonas más afectadas por el tifón Haiyan.

La representación diplomática aclaró que las cuatro monjas misioneras no están desaparecidas en el país asiático, pues simplemente no han contactado a la representación consular mexicana.

En entrevista con Excélsior, el embajador de México en Filipinas, Julio Camarena, indicó que de los 300 mexicanos registrados en todo el país asiático, sólo 15 residentes y dos turistas se encontraban en las zonas afectadas.

Hasta ayer por la noche en México (martes por la mañana en Filipinas), sólo cuatro personas no habían respondido a la campaña virtual que comenzó la Embajada de México en dicha nación para brindarles asistencia y protección consular.

“Al día de ayer (domingo) logramos ya hacer contacto con 11 de los residentes y con los dos turistas, quedan por hacer contacto con cuatro monjas, eso no quiere decir que estén extraviadas o damnificadas, están en las zonas rurales aisladas, y obviamente no hemos podido hacer contacto con ellas”, dijo el diplomático vía telefónica.

Las religiosas residen en el archipiélago de Bisayas, uno de los más afectados por el tifón Haiyan.

“Se encuentran en estas islas a las cuales no hemos podido llegar”, dijo el diplomático mexicano.

EU envía marinos  y víveres

“Todo está destruido”, dijo ayer el general estadunidense Paul Kennedy, que llegó a Leyte llevando consigo 90 marines y dos aviones C-130 llenos de víveres y material, el principio de una ayuda estadunidense que contará con aviones MV-22 Osprey.

Otros 90 militares estadunidenses salieron ayer de la base de Marines de Futenma, en la isla de Okinawa, Japón, con destino a las zonas siniestradas.

Washington anunció además una ayuda humanitaria de 20 millones de dólares.

Reino Unido enviará un destructor y un avión de transporte militar para participar en las operaciones de rescate, anunció el primer ministro británico David Cameron. Londres desbloqueará también una ayuda de 12 millones de euros, añadió.

Canadá anunció el lunes el envío a Filipinas de un equipo de entre 35 a 50 rescatistas militares a bordo de un aparato C-17 para participar en las operaciones de emergencia tras el paso del tifón Haiyan.

Por su parte, el papa Francisco decidió donar 150 mil dólares para la atención inmediata a las víctimas.

Según informó la sala de prensa vaticana se trata de una “primera e inmediata expresión concreta de los sentimientos de cercanía espiritual y paterno apoyo del Sumo Pontífice hacia las personas y los territorios devastados por las inundaciones”.

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