En las entrañas del enojo turco

El joven Nuri Cem Erbak comparte con los motivos que lo llevaron a dejar una vida de lujos para sumarse a la protesta contra el gobierno de Erdoǧan.

thumb
Ver galería
thumb
Ver galería
thumb
Ver galería

ESTAMBUL, 16 de junio.– Nuri Cem Erbak no sentía necesidad de protestar. Vivía una vida cómoda, alejada de las carencias que vive buena parte de la población en Turquía.

Sin embargo, las primeras imágenes de la gente haciendo frente a las excavadoras del gobierno en la plaza de Taksim defendiéndolo de su destrucción en aras de construir ahí un centro comercial, lo inspiró.

Ha tomado parte desde entonces, el 28 de mayo, en los campamentos que se han mantenido pese a las constantes amenazas del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien en un principio se mostró ajeno a las protestas, pero que ahora parece haber recapitulado al anunciar un referéndum sobre la aceptación del proyecto de transformar el parque Gezi, aledaño a la plaza Taksim, y uno de los pocos espacios verdes del centro de Estambul.

Desde el interior del movimiento Nuri ha accedido a contar la visión de los jóvenes turcos que han usado la defensa del Gezi como inspiración para protestar por lo que ellos consideran un “mal gobierno”.

Con 27 años de edad y una maestría de la Escuela Superior de Comercio de París (ESCP), Nuri ha vivido lo que él llama “su versión del Club de la Pelea”. Durante el día trabaja normalmente pero al llegar la noche acude al parque para solidarizarse con sus connacionales.

“Todo comenzó con cerca de 20 personas que se congregraron para protestar y detener la destrucción del parque. La gente se juntó e instaló sus tiendas de campaña para pasar la noche ahí, frente a las excavadoras, con el apoyo del parlamentario Sırrı Süreyya Önder.

“La gente leía, sonreía y trataba de salvar las pocas áreas verdes que quedan en la plaza más famosa de Turquía”, explicó Nuri, hijo de un prominente empresario turco.

Las siguientes noches, según el joven, las violencia comenzó a escalar. La policía intervino lanzando gas lacrimógeno sobre gente que leía y platicaba. En una de las primeras madrugadas, policías encubiertos, vestidos como civiles, se infiltraron en el campamento para incendiar las casas de campaña y encarar a los manifestantes.

“El uso excesivo de la fuerza policiaca se tradujo en más atención de parte de otros sectores de la población que no se habían involucrado. Eso, aunado a que llegaba el fin de semana, permitió que al movimiento se adhiriera más gente”, recordó Nuri.

La noche del viernes 31 de mayo el acoso policiaco se acrecentó. El acoso de las fuerzas del orden se multiplicó con nuevos ataques con gas lacrimógeno y un cerco policial que impedía el acceso de más personas al parque. Las imágenes recorrieron el país y provocaron que otras ciudades turcas se solidarizaran con los manifestantes de Estambul.

“Los discursos de Erdogan no ayudaron a la situación. Se mostraba provocador y con la idea de dividir al país en dos. Se refería a nosotros como vagos y borrachos llegando a amenazarnos asegurando que para él bastaba que la mitad del país lo apoyara. Lo entendimos como un llamado a una guerra civil. Nos sentimos perseguidos como terroristas.”

De acuerdo con Nuri, las protestas y la unión que lograron en la población permitieron que el pensamiento de los involucrados fuera más allá. La defensa del parque ya figura únicamente como el detonador de un movimiento que ahora busca exigir cuentas a Erdogan, un político que para muchos ha cambiado radicalmente su discurso de los tiempos en que era Alcalde de Estambul.

Ahora los jóvenes se sienten perseguidos, cuenta Nuri. Ha crecido resentimiento tras los agresivos discursos del Primer Ministro que han hecho eco en un sector de la población que antes se consideraba como apolítico.

“Se ha vuelto muy agresivo en cada una de sus presentaciones y sus acciones han provocado que finalmente reaccionemos.”

Nuri habla de casos específicos. Menciona el atentado con carros bomba del 11 de mayo en la localidad de Reyhanli que causó la muerte de 43 personas y más de un centenar de heridos. El gobierno turco aseguró que el ataque estaba relacionado con el regimen sirio. Rercuerda, también, la indignación de la gente de Ankara que supo de un conductor de Metro que llamó la atención a una pareja que se besaba. Les pidió que actuaran acorde con los valores morales del país.

Por último destaca la construcción de un puente en Estambul en honor a un sultán que masacró, en el siglo 16, a una etnia local. Todo eso sucedió en dos semanas.

“La gran contradicción que se vive ahora es que las cosas han funcionado bien a nivel económico, se ha crecido en infraestructura pero eso no es todo. Erdogan en una persona peligrosa.”

Un movimiento particular

Las protestas de los jóvenes turcos han recibido apoyo de parte de la Confederación Sindical de Obreros Revolucionarios (DISK) y de la Confederación de Sindicatos del Sector Público.

Ninguno de esos apoyos fue solicitado por los manifestantes que, aunque aplauden la solidaridad que se les ha mostrado al grito de “¡Taksim, resiste, llegaron los obreros!”, han tratado de mantener un clima apolítico en el movimiento.

“Honestamente en Turquía los sindicatos nunca han sido efectivos. Ahora mismo lo que queremos es que los sindicatos y los partidos políticos se vayan, no queremos que formen parte de este movimiento. Nadie quiere que esto se convierta en propaganda. Éste es un frente de solidaridad civil sin espacio para discursos políticos”, expresa Nuri.

Cuestionado sobre el ejemplo que la juventud turca podría estar tomando de otros movimientos como el de España, Nueva York o México, Nuri aseguró que aunque los han inspirado han tratado de seguir su propio camino.

“Estamos forjando nuestro movimiento sin copias a ninguno. No tenemos directrices claras más allá de usar el humor y la alegría como nuestras principales armas. Desde el comienzo de las protestas se han publicado llamados a una resistencia pasiva. Lo nuestro tiene que ser el exceso de inteligencia y de humor contra el excesivo uso de la fuerza.”

De acuerdo con Nuri, los medios turcos han tratado de minimizar las protestas. Sólo los medios que no son aliados al partido en el poder han informado la situación.

“Es curioso, mientras CNN internacional estaba transmitiendo imágenes de las protestas, su filial turca estaba pasando un documental sobre pingüinos. De ahí nació la idea de usar pingüinos como símbolo de la resistencia.”

Nuri y los jóvenes que acampan a su lado sabe de las posibles consecuencias que las protestas pueden tener en Estambul, la ciudad más visitada de Turquía.

“El turismo que está acá ahora mismo tiene la grandísima oportunidad de ser testigo de un protesta pacífica, de la nueva historia de la juventud turca, educada en universidades, bilingües y con posgrados. No queremos pelear, queremos razonar con el gobierno y eso lo están viendo los extranjeros.”

Como ellos, según Nuri, otros turcos se han dado cuenta de la naturaleza del movimiento.

Empresarios, él mismo incluido, han enviado víveres e insumos que ayuden a que los jóvenes mantengan la ocupación, un sitio que se ha convertido en una pequeña aldea que lo mismo cuenta con una cocina que un pequeño cine, librería, enfermería y baños. Todo creado y donado por la sociedad civil.

“Tenemos ante nosotros una de las más grandes oportunidades en la historia de Turquía pues este movimiento puede reflejarse en paz social que vaya de la mano con el momento económico que vivimos.

“Debemos encontrar un punto de encuentro con el primer ministro, sabemos lo que queremos y es que se nos escuche. Queremos que Erdogan deje la necedad y sus agresivos discursos, que tenga empatía, la misma que nos ha mantenido en las calles.”

Los sacan a la fuerza

Varios miles de personas de diversos barrios de Estambul salieron ayer a la calle en respuesta al repentino desalojo policial del parque Gezi y marcharon hacia la plaza Taksim, vecina al parque.

Según informa la edición digital del diario Hürriyet, los manifestantes han iniciado la marcha hacia la emblemática plaza tanto desde el periférico barrio de Sultangazi, donde se han desarrollado duros enfrentamientos con la policía en las últimas semanas, como desde los acomodados distritos de Kadiköy, centro económico de la parte asiática.

La policía cortó la vía principal que lleva al puente que comunica los barrios asiáticos con los europeos para impedir que los manifestantes de Kadiköy pudieran alcanzar el puente del Bósforo, según el diario Hürriyet Daily News.

En otros barrios, añade el citado diario, los ciudadanos cortaron las calles marchando por la calzada en protesta por la intervención policial y otros acompañaron las marchas con caceroladas desde las ventanas.

Pasada la medianoche local, los enfrentamientos con la policía empezaban a generalizarse en varios distritos de la ciudad, y en el barrio de Siraselviler, cercano a Taksim, se erigían barricadas.

Todo indica que los enfrentamientos continuarán durante buena parte de hoy.

Los antidisturbios desalojaron el parque Gezi de Estambul en una operación sorpresa. que no respetó el ultimátum dado por el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, que advirtió que si los activistas no se marchaban voluntariamente, la policía vaciaría el parque hoy.

Temas: