Coco: Un festival para recordar; así fue el espectáculo en la Plaza México

Durante más de cuatro horas, los asistentes disfrutaron de música, canto y baile para recordar a las personas que ya no están entre nosotros

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140 artistas fueron los que estuvieron en escena durante el festival. 600 personas formaron parte de la producción. Fotos: Rodolfo Monroy y Cortesía Rola Entertainment

La muerte celebrada con música, colores, canto; con la vida. Anoche, la Plaza México —un lugar que sirvió como escenario de masacre y muerte a los toros— se llenó de vida y recuerdos en el marco de la celebración del Día de los Muertos con el espectáculo Coco: Un festival para recordar.

Justo en uno de los extremos del ruedo se colocó un escenario con cinco arcos, el de en medio más grande que los demás, donde se encontraba la orquesta y por el que pasaron decenas de cantantes y bailarines.

El show de anoche fue toda una experiencia para los amantes de la cinta Coco, ganadora del Oscar a Mejor cinta animada en 2018.

Por los pasillos de La México había veladoras y sobre el piso se proyectaban imágenes de flores de cempasúchil.

Camino al ruedo, por las rampas sur y norte, había músicos al estilo de la película y un filtro que capturaba los rostros de los asistentes, como cuando las almas atraviesan para llegar al mundo de los vivos.

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Anoche todo fue alegría, llanto de emoción y canto.

Veinte minutos antes de las ocho de la noche comenzó la proyección de la cinta Coco, pero musicalizada en vivo con la Orquesta Sinfónica Festival para Recordar, dirigida por Chacho Gaytán.

Tres pantallas mostraban el filme de Disney Pixar en tanto la gente se emocionaba como si la viera por vez primera.

Pero no sólo fue la emoción por ver la cinta al aire libre mientras el viento soplaba, sino que fue toda una experiencia inmersiva.

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Una de ellas fue como cuando Miguel toca por primera vez la guitarra blanca que creía de Ernesto de la Cruz y salen pétalos de cempasúchil, de la parte frontal del escenario salieron disparados papeles de color naranja, emulándolos.

Durante la proyección de la cinta se intercalaron números musicales de Eugenia León —que cantó La bruja— y Natalia Jiménez, que interpretó Sandunga.

Uno de los puntos más cantados y aplaudidos fue en las partes en las que Miguel canta Un poco loco y El mundo es mi familia, en  la que el niño Kenneth Lavill salió a escena con una sudadera roja con rayas blancas.

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Hacia la recta final, como cuando en la cinta sale el ballet de Frida, en el escenario aparecieron nueve mujeres vestidas de calavera, con trenzas al estilo de la pintora, mientras la orquesta interpretaba un magistral danzón.

Pero sin duda, de los momentos más emocionantes fue cuando en la pantalla mamá Imelda y Ernesto de la Cruz cantan La llorona, en el escenario lo hicieron  la cantante Sofía Garza y Omar Chaparro.

La gente se entregó como si fuera parte del filme al abuchear a De la Cruz —antes de que le caiga la campana y lo mate— y lloró cuando Miguel toma la guitarra y le canta a mamá Coco, Recuérdame.

Una vez terminada la cinta, los involucrados y el respetable de La México, cantaron Recuérdame, mientras se proyectaban sobre el escenario, las fotografías de las personas que ya trascendieron.

cva