Sting, aliento que refresca
El músico británico se reencontró anoche con el público capitalino para presentar su disco 57th & 9th
CIUDAD DE MÉXICO.
Han pasado cuatro décadas desde que Gordon Sumner, mejor conocido como Sting, decidió dejar de enseñar español en los jardines de niños de Inglaterra para dedicarse a la música, y desde entonces nada lo ha detenido. Su décimosegundo disco de estudio 57th & 9th, el cual lanzó el año pasado, lo ha llevado alrededor del mundo y ayer llegó el turno de México.
Después de siete años de ausencia de los escenarios de la Ciudad de México, Sting regresó para presentarse frente a 10 mil personas que abarrotaron el Auditorio Nacional para reencontrarse con el bajista que marcó la infancia, adolescencia y juventud de muchos durante los años 70 y 80.
Con un público ansioso por verlo, algunos por primera vez, otros de nueva cuenta, Sting arrancó el recital cerca de las nueve y 20 de la noche con Synchronicity II, tema original de The Police, con el cual la lluvia de aplausos y gritos no se hicieron esperar.
En la zona frente al escenario, donde se removieron las butacas, algunos comenzaron a bailar con las notas de Spirits in The Material World, donde el inconfundible bajo de Sting protagonizaba la canción que forma parte de la discografía de la banda fundada en 1977.
Sin preámbulo, Sting comenzó a decir “oh, oh”, esperando la inmediata respuesta de sus seguidores, quienes no lo defraudaron, pero fue cuando las cuatro cuerdas de su bajo conspiraron para lanzar las primeras notas de Englishman In New York, con la cual la gente se levantó de sus asientos para comenzar a moverse de un lado al otro mientras el británico los incitaba a cantar con él.
Con los clásicos de la banda, Sting calentó el arranque de su velada, pero llegó el turno de que las nuevas historias debutaran en la capital mexicana: I Can’t Stop Thinking About You, fue la carta oficial de presentación de 57th & 9th.
“Muchas gracias, buenas noches querido público mexicano, me siento muy feliz de regresar a esta Ciudad de México”, lanzó Sting en español arrebatando el aplauso de la audiencia mientras presentó a sus invitados de la noche: sus músicos y sus teloneros Joe Sumner, “mi hijo”, y The Last Bandoleros, quienes forman parte de la banda de la gira.
Mientras las luces amarillas y naranjas se entremezclaban creando una sensación más cálida, la letra de Every Little Thing She Does is Magic, de The Police, retumbó en el recinto con un coro de casi 10 mil personas. “Gracias a todos”, dijo en español.
One Fine Day, tema de su nueva producción que es una súplica para entrar en cordura respecto al cambio climático, capturó la atención del público que disfrutaba de cada sonido sin necesidad de utilizar su celular para grabar o tomar una fotografía.
Si bien el nombre de Sting surgió con The Police, su carrera en solitario es la que le otorgó el reconocimiento mundial, así que en la velada, el originario de Northumberland, Inglaterra, no podía dejar fuera temas como She Is Too Good For Me, Seven Days y Fields of Gold, la cual puso a cantar, bajito, al público que no quería interrumpir la emoción que produce la presencia del británico en el escenario.
Petrol Head y Down, Down, Down, ambas de su nuevo álbum, emocionaron a los fans que disfrutan y aplauden la faceta rockera de Sting, pero fue con Shape of My Heart que envolvió el recinto con la suavidad de su melodía que combinaba a la perfección con la atmósfera de las luces púrpura, blancas y rojas, en donde Joe se unió a su padre en el micrófono para cantar a dueto la última parte del tema.
Con Message in a Bottle Sting logró poner de pie al Auditorio Nacional. El tema de 1979 puso a bailar a los asistentes que decidieron cantar y moverse al ritmo que el bajo y la batería fueron marcando.
“¿Dónde está mi hijo?”, preguntó Sting llamando al escenario a Joe, a quien le dejó el entarimado para que diera vida a Ashes to Ashes, original de David Bowie, la cual arrancó los aplausos de aquellos que reconocieron el tema del delgado Duque blanco. El homenaje no quedó ahí, Sting retomó el micrófono y dio voz a 50,000 tema que escribió en homenaje a todos aquellos músicos que murieron en 2016, entre ellos Bowie, Prince, Glenn Frey y Lemmy Kilmister.
Walking on The Moon arrancó algunas tímidas voces del público, pero fueron So Lonely, Desert Rose y el clásico dedicado a una prostituta, Roxanne, las que enloquecieron a la gente que pedía un poco más de Sting, hecho que se les concedió cuando mezcló Aint’ no Sunshine.
Tras una breve despedida, Sting regresó al escenario armado con su bajo y regaló a sus fans Next To You, pero la gran esperada y coreada de la noche llegó con Every Breath You Take, la cual dio paso a Fragile, con la cual el británico se despidió de la audiencia, la cual volverá a ver hoy por la noche.
Joe Sumner
El encargado de abrir la velada fue Joe Sumner, quien acompañado sólo por su guitarra, apareció en el escenario en punto de las 8:30 de la noche.
“Buenas noches México, me llamo Joe Sumner, es un gran placer tocar para ustedes”, dijo, en español, para dar la bienvenida al público que abarrotó el recinto ubicado en Paseo de la Reforma.
Tras Looking for me, looking for you, Joe dijo que no hablaba mucho español, sin embargo era grandioso lo que estaba viendo. Justo antes de que arrebatara los aplausos del público que lo veía con atención por el parecido físico y vocal que tiene con su padre, mientras interpretaba Don’t Change The Love, a la cual siguió Two Sisters y Jellybean.
Para recordar
- Synchronicity II.
- Spirits in the Material World.
- Englishman in New York.
- I Can't Stop Thinking About You (57th&9th).
- Every Little thing She does is Magic.
- One Fine Day.
- She's Too Good for Me.
- Seven Days.
- Fields of Gold.
- Petrol Head.
- Down, Down, Down.
- Shape of My Heart.
- Message in a Bottle.
- Ashes to Ashes.
- 50,000.
- Walking on the Moon.
- So Lonely.
- Desert Rose.
- Roxanne.
Encore:
- Next to You.
- Every Breath You Take.
- Fragile.
En números
- Primera fecha del 57th & 9th Tour en México.
- 10 mil asistentes
- 22 canciones.
- 100 minutos de show de Sting.
- 30 minutos de Joe Sumner y The Last Bandoleros.
EL EDITOR RECOMIENDA





