Fritz Lang, una vida de leyenda del cine mundial
Hace 40 años falleció el maestro del impresionismo alemán, quien nunca ganó, y tampoco necesitó, un premio en su prolífica y brillante carrera
CIUDAD DE MÉXICO.
A Fritz Lang, el maestro del expresionismo alemán, no le hizo falta ganar un Oscar o una Palma de Oro de Cannes para inscribir su nombre en la historia de la cinematografía mundial.
Al cineasta austriaco, fallecido un día como hoy, pero de hace 40 años, le bastó con mucho, pero mucho talento.
Su vida cambió gracias a un accidente, pues una herida recibida en el campo de batalla durante la Primera Guerra Mundial lo llevó a un hospital militar donde también por accidente conoció al director austrohúngaro Joe May, quien de inmediato quedó asombrado por su bocetos, dibujos y relatos cortos, tanto así que terminó por contratarlo como guionista.
Pocos años más tarde, May dirigía dos películas escritas por el originario de Viena: Hilde Warren und der Tod y Die Hochzeit im Excentricclub (actualmente desaparecida), que contrario a lo que pudiera pensarse, desilusionaron profundamente al guionista.
A Friedrich Christian Anton Lang (su nombre real) no le quedó otro camino más que dirigir sus propias historias.
Así llegaron en 1919 Halbblut, Der Herr der Liebe, Die Spinnen, 1. Teil - Der Goldene See, Harakiri y Die Spinnen, 2. Teil - Das Brillantenschiff, en la que reflejó no sólo su pasión por las formas y la arquitectura, además mostró un ojo privilegiado para la composición, la percepción dramática y el uso de las sombras. Recordemos que en aquel tiempo, además de mudo, el cine era en blanco y negro.
En Alemania, cinematografía a la que estuvo íntimamente ligado, Lang rodó películas como las dos partes de El doctor Mabuse, de 1922 y 1928, las dos entregas de Los Nibelungos (La muerte de Sigfredo y La venganza de Crimilda, 1924) y, por supuesto, Metrópolis, de 1927, considerada su obra cumbre.
Después llegaron La mujer en la luna (1929), M, el vampiro de Düsseldorf (1931) y El testamento del doctor Mabuse (1933), que exhibe su obsesión por el mundo subterráneo (cuevas, sótanos, galerías), las imágenes desdobladas en espejos y otras ilusiones visuales.
En 1933 huyó de la Alemania dominada por Adolfo Hitler y se refugió en París, dejando atrás no sólo todas sus pertenencias, sino también a su esposa Thea von Harbou, coguionista de alguna de sus películas y quien se había unido al movimiento nazi.
En Francia Lang rodó una adaptación de la obra teatral de Ferenc Molnar Lillom (1934), tras lo cual aceptó un contrato de la Metro Goldwyn Mayer y se trasladó a Estados Unidos.
Pero el talento viajó con él y regaló al mundo obras cargadas de crítica social y de reflexiones sobre el individuo y la justicia como Furia (1936), Sólo se vive una vez (1937), La venganza de Frank James (1940), La mujer del cuadro (1944), Mientras Nueva York duerme (1956) y Más allá de la duda (1957).
Las presiones comerciales impuestas por Hollywood obligaron al cineasta a buscar una mayor libertad creativa lejos del país de las barras y las estrellas, para ser más exactos en la India, donde una compañía alemana produjo dos de sus películas: El tigre de Esnapur y La tumba
india (1959).
En 1961 dirigió Journey to the Lost City y Los crímenes del doctor Mabuse, que se convertiría en su última película debido a la pérdida de la vista. Tal situación lo obligó a retirarse y también a regresar a Los Ángeles, California, en cuya mansión de Beverly Hills falleció el 2 de agosto de 1976. Tenía 85 años de edad.
Conócelo
Fritz Lang
- Cineasta
- Nombre real: Friedrich Christian Anton Lang.
- Fecha y lugar de nacimiento: 5 de diciembre de 1890 en Viena, Austria-Hungría.
- Fecha y lugar de deceso: 2 de agosto de 1976, Los Ángeles, California.
- Años de actividad: 1917–1960.
- Apodo: Maestro de la oscuridad.
cmd

