Gastón Pavlóvich cumple su propósito

Pavlóvich dejó la política para incursionar en el cine, en donde ha trabajado con Martin Scorsese y Tom Hanks. Prepara The Irishman, con Al Pacino y Robert De Niro

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Gastón Pavlóvich ha hecho buena mancuerna con Martin Scorsese. Fotos: Cortesía
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CIUDAD DE MÉXICO.

A raíz de la muerte de sus abuelos Erasmo y Alicia, el empresario Gastón Pavlóvich comienza a escribir sus ideas y sentimientos hasta que un buen día decidió convertirlas en un guión de cine.

“Elegí el cine por dos razones: la primera porque realmente me apasiona, lo veo como el arte de nuestra generación, el medio que refleja nuestro legado. Me encanta pensar que cuando vemos películas de cierta época estamos conociendo lo que fue esa generación. Por otro lado también por el tema del negocio, es una industria con mucho potencial”, dijo el fundador de Fábrica de Cine.

En 1989, mientras el productor estudiaba en el Institut du Aix-en-Provence, en Francia, la carrera de política económica, le recomendaron que fuera a ver Cinema Paradiso.

“La película italiana me generó un impacto muy fuerte en el alma y en la mente, recuerdo que pensé que algún día quería hacer algo así, que impactara a ese nivel, que fuera así de nostálgico y que lograra conectar de esa manera a las personas”, explicó.

Pero no fue sino hasta un punto clave en su vida, que Gastón decide dejar su carrera profesional en la política y dedicarse de lleno a la gran pantalla.

“Mis abuelos mueren por causas naturales y yo les escribo un homenaje, y la historia la empiezo a desarrollar hasta el punto que se convierte en un guión, porque lo que escribía sobre ellos siempre lo visualice, pero al fin y al cabo fue incidental, y así fue como nació El estudiante. Recuerdo que comencé en 2003 en un rancho y la redacté en una libreta, y en 2009 salió en los cines”, afirmó  el productor.

Don Lorenzo Servitje, leyó el guión y entre lágrimas, debido a que su esposa había muerto un año antes, se sintió identificado y motivó al escritor a cumplir su sueño.

“Seis años después la vi en pantalla y no me lo podía creer, ya que conseguí transmitir lo que quería, lo que yo había sentido cuando vi Cinema Paradiso, esa conexión única con la gente. Hoy siete años después de que salió la película sigo recibiendo correos, y hay un mensaje en lo particular que me llegó, ya que un hombre, de más de 60 años, me dijo que estaba pasando por un periodo de

desesperación y de separación con su mujer y me contó que entró sólo a la sala de cine y que ahí decidió que iba a recuperar su vida y que siempre existe esperanza”, recordó con nostalgia el empresario.

Después de ese momento, el padre de tres hijos, encontró su vocación definitiva y asegura que cuando se hace lo que de verdad está destinado a hacer, no se le puede llamar trabajo.

Mas no todo ha sido fácil, ya que la industria cinematográfica en nuestro país sigue siendo vista, por los mismos mexicanos, de una calidad diferente a la internacional.

“Es cuestión de tiempo para que acepten el cine en cuanto a crítica y en taquilla, y que los cineastas se den cuenta de que su mercado va más allá de nuestro país. Si tuvimos a directores de fotografía como Gabriel Figueroa, a quien hasta Martin Scorsese cataloga como uno de los mejores en la historia, y filmes como Enamorada, que sobresale por su fotografía, dirección y actuaciones, creo que todo se puede”, mencionó.

En cuanto al mercado mundial, el cineasta asegura que el camino se ha ido pavimentando y que es momento de tener éxito en los diversos ámbitos de la industria.

“Hay que poner mucha atención a los directores de fotografía mexicanos, ya que tenemos al Chivo Lubezki, a Gonzalo Amat y a Rodrigo Prieto, quien ha hecho El lobo de Wall Street, Brokeback Mountain, y participa con nosotros en Silence, y creo que el mundo ya le debe el reconocimiento que se merece”, explicó el maestro en economía.

Un buen día, el productor llevó El Estudiante al Festival de Chicago y ahí conoció al director Daniel Noah, quien vio la película y le pidió que produjera su historia, Max Rose.

“Ahí empezó toda la cadenita, ya que con Max Rose fuimos a presentarla al Festival de Cannes y nos fue muy bien, y el equipo de Tom Hanks se me acercó y después de entrevistas me pidieron que participara en un proyecto independiente”, contó.

Mientras tanto, Martin Scorsese y su equipo, con el que llevaba más de 26 años tratando de hacer un proyecto personal basado en la novela Silence, del japonés Shusaku Endo, se pusieron en contacto con él.

“Es una obra literaria muy importante, la cual llegó a las manos de Martin en la década de los setenta y se enamoró del proyecto, y por ser un tema muy religioso y de conflicto, los estudios nunca quisieron apostarle a eso; así que fui considerado y la prueba de fuego fue ir a hablar con él en su casa en Nueva York”, dijo.

Caballero, sensato y reflexivo así fue como Gastón describió al director ganador del Oscar en 2007 por Los Infiltrados.

“Quiero dar un dato de Scorsese, el cual nunca he platicado, y tarde o temprano lo tenía que contar; Martin es un hombre sencillo que creció en las calles de Brooklyn y que nunca ha perdido su esencia, y al igual que él, su casa y su sala son relativamente sencillas. Estando ahí sentado empecé a buscar alguno de su premios y al no encontrar ninguno, le pregunté que si los tenía en algún lugar en especial, y me dijo que lo acompañará, y ahí en una esquina de su sala y detrás de una fea cortina estaban todos, y me explicó que lo hacía con el fin de que el brillo no lo apantallara, que ese resplandor nunca lo hiciera perder su verdadero yo”, platicó con orgullo y entre risas.

Encantado por su plan de negocios, el manejo del proyecto y el cuidado hacia la historia, el renombrado cineasta escogió a Gastón como su productor.

“Cuando me habló y me dijo que quería trabajar conmigo, sentí que se me venía el mundo encima, yo no idolatro a las personas, entonces no me pongo nervioso y el respeto es mutuo, pero claro que ahí estaba la enorme responsabilidad. Además, cuando estábamos a punto de firmar, su abogado me dijo que si yo lograba Silence, Scorsese iba a ser mi padrino y me iba a apoyar en todo lo que necesitara en la industria, pero que si fallaba no iba a volver a trabajar en mi vida en el cine”, aseguró de manera seria.

Seguro de que no tenía nada que perder, el empresario agarró la pluma y tomó una de las mejores decisiones en su vida. Ya que la obra fue filmada en tiempo y dentro del presupuesto que estableció.

 “Todo salió tan bien que recibí muchas cartas de agradecimiento y lo mejor de todo fue que al tomar la decisión de su siguiente proyecto The

Irishman, Martin pidió que fuera con su productor de confianza, conmigo, Gastón Pavlóvich”, explicó orgulloso de sí mismo.

Protagonizada por Robert De Niro y Al Pacino,The Irishman, trata sobre la vida de un mafioso en la década de los 70.

“Robert De Niro y Al Pacino son personas muy educadas, con las que es todo un honor trabajar, apenas vamos a comenzar con el nuevo proyecto y estamos muy emocionados”, mencionó.

Según el presidente del consejo de Fábrica de Cine, el lograr un equilibrio entre su vida personal y profesional, no es una cuestión sencilla.

“No es fácil, el estar tan lejos de mi familia es un tema que me pesa mucho, pero todos los fines de semana, esté en donde esté, viajo a Hermosillo para estar con mi esposa Eva y mis tres hijos. Pero afortunadamente somos gente sencilla, de rancho, mi papá es ganadero y eso nos ha inculcado el valor del trabajo y mis hijos ven mi profesión como algo simple”, dijo el papá de Gastón, Emiliano y Martha María. Para llegar a donde el empresario quiso, también tuvo que superar algunos retos en materia humana y laboral.

“Todos vivimos o pasamos por momentos oscuros. Yo estuve involucrado en la política, aún no se por qué, pero estuve en campañas presidenciales y de gobierno, y durante ese periodo tuve etapas difíciles, ya que el mundo en el que vivimos es complicado. Y ahí se me presentaron diferentes situaciones que iban en contra de mí mismo y me enfrenté con el reto de traicionar mis convicciones, pero me siento feliz de haber salido bien librado y regresar a un escenario de luz, a mi esencia, convicciones y creencias”, añadió.

Por último, el cineasta reveló todas las satisfacciones que ha tenido en su paso por la industria del cine.

“Sigo en proceso, el camino apenas comienza, pero el poder estar en un medio en el que puedo generar un impacto, conectar con la gente, trascender y ser útil me deja muchísimo, y lo más importante es contar el apoyo de mi familia, a la que adoro”, puntualizó con emoción y alegría.

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