Electric Daisy Carnival México 2015, la fiesta interminable
Entre beats, colores neón, shorts, cabellos de colores y penachos de apaches se llevó a cabo la primera jornada del festival
CIUDAD DE MÉXICO, 1 de marzo.- Como su nombre lo dice, Electric Daisy Carnival, en su primera jornada del festival de música electrónica, que se lleva a cabo en la curva cuatro del Autódromo Hermanos Rodríguez, estuvo colmado de fiesta, luces y el ambiente festivo que lo ha caracterizado en las diferentes sedes que tiene.
Alrededor de 50 mil personas que se dieron cita ayer pudieron vivir la experiencia de uno de los festivales más fastuosos de este género musical que se realizan en México. Los cuatro escenarios —KineticFIELD, circutsGrounds, NeonGARDEN y el MayanWarrior— estallaron con una sobredosis musical que intoxicó a los asistentes.
Desde la una de la tarde del sábado las puertas del recinto de la Magdalena Mixhuca se abrieron para recibir al público, pero fue en punto de las 14:00 horas cuando la lluvia de beats comenzó a sonar.
Frank Huber, Balcazar 6 Sordo, Anemik Project y Jayceeoh fueron los encargados de encender los escenarios de la segunda edición del EDC 2015 México. Poco a poco la gente fue encontrando el sonido que los fue llevando a las primera expresiones de baile del día. Los 24 grados centígrados y el reluciente sol de la tarde acarició a los presentes que ataviados con playeras ligeras, shorts, tutús, cabellos de colores, máscaras, penachos de apaches, faldas y tops buscaban un espacio de sobra para resguardarse antes de aventurarse hacia uno u otro entarimado.
Uno a uno, personajes como ZAA, Junkie Kid,Party Favor y Herny Fong empezaron a elevar los ánimos de las personas que con colores neón y coronas de flores estremecieron el terreno donde bailaban.
Los beats llegaban sin tregua mientras el sol hacía una tregua con un cúmulo de nubes que lo ocultaron por un lapso de 50 minutos regalando a los amantes de la electrónica un periodo de clima cálido y agradable.
Mientras en el NeonGARDENS J.Phlip hipnotizaba con su sonido y los gráficos en rojos y blancos que se proyectaban en las pantallas creaban cubos apilados en el escenario a los congregados en la carpa, Diego Samar hacía saltar a su audiencia, con los brazos en alto, mientras disparaba sus beats.
Por su parte, Coone hacía cantar a los que se encontraban frente a la Kinetic Cathedral — sin dudarlo se apoderaron de un espacio donde el pasto hacía aún más placentera la jornada— al mismo tiempo que conseguía que el agua que salía de las fuentes ubicadas de cada lado de la catedral bailaran a su ritmo.
El DJ, con apenas 24 años, para el que las grandes audiencias no son algo nuevo, mantuvo al público saltando con un set de poco más de una hora. “Una vez más Méxcio, quiero que hagan ruido, mucho ruido”, expresó Coone arrancando la ovación de la gente.
Tótems con figuras de Luiggi y Mario Bros., Britney Spears y los inconfundibles búhos —logotipo del festival— se levantaban por los caminos de un escenario a otro, mientras GTA incendiaba la tornamesas.
Lo importante era divertirse y los asistentes no dudaron en utilizar todos los recursos que estaban a la mano para lograrlo. Protectores solares en colores neón dibujaban diferentes formas en los rostros de la gente, que aprovechaba un momento de descanso o de traslado, para disfrutar una vista de todo el lugar desde los juegos mecánicos instalados cerca de los escenarios.
Como si el sol fuera uno más de los DJ, terminó su participación en el EDC para dejar su lugar a la luna que, con su llegada, trajo los fuegos artificales que salieron desde las torres ubicadas en la parte superior de la Kinetic Cathedral, mientras The Chainsmokers enloquecieron a los presentes.
Mientras la temperatura bajaba, J Zuart y BSNO mantuvieron el calor de la tarde con su set en el mayanWARRIOR, al mismo tiempo que Secondcity y Route 94 hicieron lo propio en el neonGARDENS donde el frío no era impedimento para que algunos se mantuvieran sin playeras.
A diferencia de festivales musicales donde se presentan otros géneros musicales y una de las cosas más importantes radica en lograr ver y escuchar a la banda o artista favorito, el Electric Daisy Carnival ofreció al público —desde niños acompañados por sus padres hasta mayores de 40 años amantes de la música electrónica— ser el protagonista.
Pero no sólo se trata de la música, los juegos mecánicos son parte importante de la jornada. La Torre, estructura que sube y baja un cubo, permitía una breve visión del lugar, a diferencia de la rueda de la fortuna, Galáctica, que daba la oportunidad de relajarse durante algunas vueltas.
El martillo con base circular cercano al circuitGROUNDS y el neonGARDEN ayudó, con su velocidad a refrescar a los más acalorados, mientras los carritos chocones arrancaban las sonrisas de los aventurados.
Cientos de voluntarios, identificados con playeras del festival, se encargaron de ayudar a aquellos que ya fuera por el calor, el alcohol o el cansancio no se sentían del todo bien para seguir la fiesta, brindándoles agua o acompañándolos a los puntos de primeros auxilios.
La venta de bebidas alcohólicas estuvo restringida a determinados espacios donde el acceso era controlado por personal de seguridad, quienes sólo permitían la entrada a aquellos identificados con una pulsera que acreditaba la mayoría de edad. Al cierre de esta edición la fiesta continuaba y no terminaría hasta las dos de la mañana del domingo.











