Rescatan mirada de Mariana Yampolsky al mundo mazahua

Esta serie revela a esas mujeres siendo madres, trabajando, siendo las personas que llevan una ceremonia, un ritual, y es muy interesante ver desde su mirada como vio a esas mujeres mazahuas tomando otro tipo de roles

thumb
Mujer y bebé
Ver galería
thumb
Familia mazahua
Ver galería
thumb
Mujeres mazahuas lloran
Ver galería
thumb
Mujer mazahua en la siembra
Ver galería
thumb
Puerta y mujer
Ver galería
thumb
Maguey
Ver galería

Poco más de tres décadas permaneció guardada la serie “La mujer mazahua”, de Mariana Yampolsky, con una treintena de fotografías que la artista visual captó a finales de los años 80 en las comunidades indígenas mazahuas del Estado de México, las cuales fueron recuperadas y serán expuestas desde mañana en el Museo Archivo de la Fotografía (MAF).

““La mujer mazahua” es una serie en donde Yampolsky retrató la vida, el trabajo y el contexto de este pueblo indígena, en el Estado de México, y su objetivo fue reflejar la riqueza cultural, la alegría, pero también la marginación que les caracteriza”, comenta a Excélsior Lizbeth Ramírez Chávez, quien asumió la dirección del MAF el pasado 21 de febrero.

“Para nosotros era muy importante abrir con el trabajo de Yampolsky y mostrar un poco el México que ella vio durante el tiempo que lo recorrió (en 1986) y que hizo su trabajo de campo; y justo en uno de esos instantes se adentró en la comunidad mazahua, donde ella se quedó un tiempo y observó el rol que tenía la mujer allí, cuando de pronto la mayoría de hombres se fue a buscar otro trabajo y ellas se quedaron a cargo de la comunidad”, describe.

Así que esta serie revela a esas mujeres siendo madres, trabajando, siendo las personas que llevan una ceremonia, un ritual, y es muy interesante ver desde su mirada como vio a esas mujeres mazahuas tomando otro tipo de roles.

Ramírez también comenta que existe una diferencia marcada entre las exposiciones del año pasado dedicadas a Yampolsky en el Centro de la Imagen y la Biblioteca de México. “Provenían del archivo de la Biblioteca de la Universidad Iberoamericana, mientras que ésta proviene de la Fototeca Nacho López del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la cual ha permanecido guardada desde que se presentó, hace 35 años.

La primera vez que se mostró fue en 1988, apunta, “así que para el MAF es importante visibilizar nuevamente este trabajo que cambia respecto de lo mostrado en 2022, aunque en ambos casos hay elementos que podemos identificar como parte de todo su trabajo, como el paisaje, las flores y el maíz”, apunta.

Se trata de 30 fotografías originales, impresas en plata gelatina, que permanecerá abierta al público del 24 de marzo al 15 de junio en el MAF, donde predominan otros roles de la mujer mazahua, ya sea como como madre y trabajadora o cuidadora y líder de rituales, funerales y fiestas cívicas.

Además, puntualiza que esta serie muestra a las mazahuas del Estado de México, quienes no están tan lejanas de nosotros en términos geográficos, y aquí nos interesó mostrar su técnica y compartir que la mujer fue captada en otro ámbito y en otros roles”, dice.

Por último, acepta que si la muestra llegara a tener una alta afluencia de público el plazo de cierre podría ampliarse hasta finales de junio. “Estamos estudiando esa posibilidad, porque en mayo inauguraremos una exhibición dedicada a Ruth Lechuga, conocida por su colección de juguetes, máscaras, y viajera igual que Yampolsky, y nos gustaría tenerlas al mismo tiempo para ver las perspectivas de ambas viajeras”.

Ramírez también informa que ha quedado pendiente la exposición con material inédito de la fotógrafa Graciela Iturbide, también proveniente del INPI, como adelantó Excélsior (30/01/2023), la cual será reagendada por motivos de salud de la fotógrafa.

POSESIONAR EL ARCHIVO

Lizbeth Ramírez también habla sobre lo que será su gestión al frente del MAF. “Cada administración tiene su punto de partida y el mío será posesionar al MAF como un espacio para la comunidad fotográfica y para la comunidad académica y de fotohistoriadores, donde tengamos no sólo el trabajo de clásicos como Rodrigo Moya, Yampolsky y Graciela Iturbide, sino también que sea un espacio para la comunidad joven de fotógrafos”.  

Además, asegura que buscará posicionar el archivo histórico del recinto ubicado a un costado del Templo Mayor. “Hay que recordar que no sólo somos museo, sino también archivo y nosotros tenemos más de 2 millones de fotografías en nuestro acervo, por lo que es importante que público y académicos sepan que éste puede ser consultado o servir de acompañante para sus estudios y escritos”.

Y adelanta que durante el resto del año programará exposiciones dedicadas a Ruth Lechuga, a la protesta estudiantil de 1968, a Salvador Allende y otra llamada “Cabaret” con instantáneas exclusivas de su acervo.

Accede a noticias en tiempo real
«pdg»