La música como una brújula

El sistema ‘Enlace musical para el desarrollo integral de los niños y jóvenes’ cumple 26 años en 2016; beneficia hoy a 15 mil alumnos

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Foto: Cortesía Coros y Orquestas Infantiles de México
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CIUDAD DE MÉXICO.

Un método musical que enseñe a los niños no sólo la ejecución de los instrumentos, sino además valores como el respeto a quien guía y a la participación del otro, la tolerancia a la diversidad de sonidos e incluso la revaloración del silencio y la armonía.

Eso es lo que busca el sistema Enlace musical para el desarrollo integral de los niños y jóvenes, creado hace 26 años por el compositor Guillermo Sánchez, que beneficia hoy a 15 mil estudiantes de diversas escuelas privadas y públicas de la Ciudad de México, Morelos, Tlaxcala, Hidalgo y el Estado de México. “Cuando un pequeño sabe guiarse por una batuta, entiende que no puede tocar cuando él quiera, que hay compases de espera, que debe respetar la entrada de otros instrumentos. Gracias a la música aprenden a reconocer que tenemos diferencias y a respetar la diversidad”, comenta en entrevista.

El director fundador de Coros y Orquestas Infantiles de México (COIM), empresa familiar que une la enseñanza musical de los infantes con la capacitación a los maestros, asesorías a escuelas y conferencias a profesionistas, busca formar a los niños con base en la música.

Queremos tener niños más sensibles, más críticos, con más información y más cultura. La música como una forma de vida. El niño está ávido no sólo de ir a ver y escuchar conciertos, sino de ser el protagonista de ellos”, agrega.

Sánchez, egresado del Conservatorio Nacional de Música, en la carrera de concertista, recuerda que “este sueño” empezó hace más de un cuarto de siglo con los primeros conciertos que ofrecieron sus alumnos en la Sala Nezahualcóyotl de la UNAM, recinto al que regresarán hoy con dos funciones. Con flautas, melódicas y su propia voz, unos tres mil niños interpretarán obras de diversos autores, lo mismo del repertorio clásico que del contemporáneo y popular, piezas mexicanas y extranjeras, en español y otros idiomas.

En busca de la armonía

Los niños no son sólo el futuro, sino el presente. Y hay que acercarlos a la música porque les da disciplina, orden, trabajo en alianza, valores. Todos nacen con posibilidades, pocos con oportunidades”, afirma el músico Guillermo Sánchez.

El director de orquesta creó hace 26 años el método Enlace musical para el desarrollo integral de los niños y jóvenes, que forma a los infantes como protagonistas de la música y los impulsa para que dejen que esta disciplina transforme sus vidas.

Acepta que desde los años 50 en varios países, incluyendo México, se ha intentado tener diversos tipos de orquestas infantiles y juveniles, pero que la mayoría de estas iniciativas ha tenido una corta vida desgraciadamente. “Pocas son las que han sobrevivido, pero se ha avanzado mucho”.

El pianista considera que su empresa Coros y Orquestas Infantiles de México (COIM) es una de las pioneras en este campo. “Lo que busco no es hacer músicos, sino que los niños se enamoren de la música y también estamos preparando futuros públicos”.

Recuerda que hace 26 años no era fácil que las instituciones aceptaran un programa musical que incorporara lo mismo piezas de Mozart o Beethoven, que de Vangelis, Los Beatles o Juan Gabriel.

Abrimos las puertas de la UNAM a los niños y a los jóvenes, a las familias. En aquel entonces era difícil, porque me preguntaban que cómo me atrevía a programar a Pepe Guízar en la mejor sala de conciertos (la Nezahualcóyotl) de Latinoamérica y una de las tres mejores del mundo. Sin embargo, eso hoy es de lo más dichoso y bonito”, dice.

El también músico de teatro detalla que su método utiliza la inteligencia emocional y el aprendizaje acelerado. “No contempla sólo a los niños que tienen capacidades musicales, sino a la comunidad completa. El niño de inmediato está gozando las obras, lo mismo canta en francés que en español, por eso es el aprendizaje acelerado. Y la inteligencia emocional significa que no tiene que hacerlo, sino que quiere hacerlo”.

Parte de la premisa de que la música debiera llevarse en la escuela como matemáticas, historia o español y darle la misma importancia. “La música te despierta el compromiso, la pasión y la actitud. Y hay que tener en cuenta que el 90 por ciento de lo que hacemos en la vida es actitud, el otro 10 es la aptitud”.

El gran acierto de este sistema es que se ha introducido en las escuelas, sobre todo privadas, ofreciendo no sólo la formación musical de los alumnos, sino capacitación y asesoría a los maestros y directivos, quienes pueden seguir aplicando el método el tiempo que deseen.

Les damos la guía exacta, les decimos dónde están las porterías para que metan esos grandes goles. Es un trabajo a ocho unidades, a diez meses, en forma disciplinada, una hora a la semana. Logramos que sepan leer y ejecutar música. Se nombra a un compositor del año y se prepara material para sus festivales o ceremonias. Se concibe como un apoyo completo”, indica.

Una innovación de este año, prosigue el maestro Guillermo Sánchez, fue la aplicación del método a 800 padres de familia. “Fue un curso interactivo con las mismas estrategias. Muchos aprendieron apenas a disfrutar de la música y logramos que se sintieran niños nuevamente. De esta forma, apoyan siempre a sus hijos y los acercan a la música”.

A través de decenas de conferencias por todo el país, el compositor ha llevado la idea de la música como “generadora de valores sociales y ejemplo de vida” a diversas empresas, consultorios médicos, pacientes de hospitales y fuerza de ventas. “A todos los hace reflexionar y cambian la actitud ante su trabajo”.

La labor formativa que COIM realiza durante el año con los estudiantes de diversas escuelas se ve reflejada en conciertos que se presentan durante los fines de semana de junio. Hoy, a las 17:00 y 20:00 horas, se ofrecerán dos en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (Insurgentes Sur 3000); y el próximo 26 de junio, en el Centro Cultural Ollin Yoliztli (Periférico Sur 5141).