Una tipografía ilegible: Lo político del arte abstracto

El artista Carlos Amorales interviene todos los niveles de la Casa del Lago para poner en tensión las convenciones

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En la Casa del Lago se presenta ‘Gravedad’ del artista Carlos Amorales que transgrede el entorno social e intenta generar y fomentar la reflexión.
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En la Casa del Lago se presenta ‘Gravedad’ del artista Carlos Amorales que transgrede el entorno social e intenta generar y fomentar la reflexión.
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CIUDAD DE MÉXICO.

Como si se tratara de un virus que afecta toda la tipografía de la Casa del Lago, sus anuncios sobre Paseo de la Reforma, la señalización del recinto, la comunicación interna, las hojas de sala de sus exposiciones, su sitio web y las impresiones de su programa cultural fueron sustituidas con una tipografía ilegible creada a partir de imágenes abstractas. Los textos curatoriales, las cédulas de las obras e incluso el nombre de los artistas están cancelados. El visitante se ve obligado a ver las piezas sin ningún tipo de soporte discursivo.

La intervención tipográfica corre a cargo del artista Carlos Amorales (1970), quien participa en la colectiva Gravedad, curada por Michel Blancsubé; pero su pieza no está limitada por el cubo blanco, sino que se extiende a todos los niveles de la Casa del Lago para poner en tensión las convenciones y supuestos que hay en torno a la exhibición de arte contemporáneo, a partir de un dispositivo de imágenes abstractas que buscan generar esquemas alternativos para interactuar con la obra de arte.

Gravedad se inaugura hoy, a las 19:30 horas, en la Casa del Lago (Bosque de Chapultepec).

La intervención de Amorales es resultado de un largo proceso de investigación sobre una serie de figuras abstractas (cuya última etapa se puede leer en Manifiesto Emoticón), que primero sirvió de base para crear una serie de pinturas que exhibió en la galería Kurimanzutto, las cuales luego utilizó como parte de la escenografía de su película El No-MeMires y que, un año después, convirtió en una tipografía para hacer una intervención desde el espacio público, ya que él piensa que “el arte abstracto también puede ser político”.

Hay una noción que define lo figurativo como político y como comprometido (en México el ejemplo fue el muralismo), que tiene como contraposición el arte abstracto, que se entiende como no político o como un arte que defiende una ideología de derecha. Dividimos a la izquierda como figurativa y a la derecha como abstracta. Yo no creo que sea así, sino que es algo más complejo.En la historia del arte hay muchos ejemplos que desmontan esta idea, como todos los experimentos que hicieron los constructivistas  rusos, quienes intentaban generar un vínculo social y político con la abstracción”, subrayó el artista.

Amorales explica que uno de los problemas que hay con la abstracción es que se asume como un estilo, pero es una heterogénea serie de experimentaciones plásticas.

"El arte abstracto no es un estilo, sino una cualidad que tienen ciertas investigaciones de arte, pero no significa que sea un arte de rombos y cubos o de líneas de colores. Hay miles de representaciones abstractas, por lo que decir que el arte abstracto es un estilo que representa los intereses de la CIA es una reducción muy grave”.

Es por ello que, desde la abstracción, Amorales interviene la comunicación de la Casa del Lago para abrir una discusión dentro del espacio social a partir de tres niveles de intervención: el institucional, el artístico y el público.

Me interesa generar una intervención que borre nociones tan asumidas como el nombre artístico, la autoría del discurso curatorial o aquellas articulaciones que creemos necesarias en el arte, pero que se pueden cuestionar desde el lenguaje artístico”, concluyó Carlos Amorales.

cva