Centro de la Imagen un espacio sin acabar
La anunciada reapertura estará lista al cien por ciento “el próximo año” y, para entonces, también quedarán por resolver algunos pendientes
La flamante incorporación del Centro de la Imagen en lo que sería la Ciudad de los Libros y la Imagen quedó sólo en un “remozamiento”, que nuevamente ha sido abierto al público a medias. La promovida reapertura del espacio, sucedida el martes pasado cuando arrancó oficialmente el festival Foto México, sólo incluyó la incorporación de una galería abierta —que ya estaba concluida pero seguía cerrada— y el remozamiento de la galería principal con modificaciones al diseño original que realizó en 1994 el arquitecto Isaac Broid.
“No es un proyecto arquitectónico sino remozamiento”, justifica Itala Schmelz, titular del espacio, para quien lo primordial era ya abrir el lugar que estuvo cerrado tres años. La anunciada reapertura, divulgada por el presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar, quedará lista al cien por ciento “el próximo año” y para entonces también quedarán pendientes el equipamiento de mobiliario especializado y de los sistemas en todo el edificio, de control de temperatura “que es muy caro, de muchos millones”.
“Inauguramos el Centro de la Imagen en mayo de 1994 y lo volvimos a hacer en octubre de 2015 refrendando su tradición como la gran casa de los fotógrafos mexicanos”, dijo el martes pasado, Tovar y de Teresa. El funcionario sin embargo, no habló de los trabajos que fueron anunciados, pero que ya no serán completados, ni del área que deberá esperar a finales de este año para volver a prestar sus servicios. La dependencia, en cambio, actualizó la inversión que se realizó en el remozamiento del espacio, pasando de 17 a 20 millones de pesos.
La historia de la remodelación del Centro de la Imagen es de claroscuros. Comenzó el 20 de marzo de 2012, cuando la extitular del Conaculta, Consuelo Sáizar, anunció un proyecto de 30 millones de pesos para ampliar el espacio y remodelarlo totalmente. Tras la salida de la funcionaria y una serie de desencuentros con el arquitecto Isaac Broid (Excélsior 29/10/2012), el recinto quedó en obra negra.
Con el cambio de presidencia en el Conaculta fue designada Itala Schmelz para dirigir el Centro. Tovar argumentó que la administración que le antecedió no previó los recursos que se necesitaban y que tampoco dejó listo un proyecto académico para el lugar (Excélsior 03/04/2014). Proyectos para llevar a cabo la obra ya existían, Broid había preparado el que presentó Sáizar y afirma que a la llegada de Schmelz le fueron solicitados al menos dos adaptaciones más de su propio plan que jamás fueron respetados.
“En la actual administración se me han solicitado dos encomiendas. Primero, el anterior director del Cenart, Álvaro Rodríguez Tirado, me solicitó un anteproyecto y unas imágenes para su presentación al presidente de Conaculta. Posteriormente se me pidió que, con celeridad, presentara yo un proyecto ejecutivo con los últimos requerimientos solicitados por la actual dirección, el cual está terminado y de ello tiene pleno conocimiento la dirección del Centro. Incluso firmé un contrato con Conaculta que nunca se me regresó firmado por ellos. Nunca se me pagaron esos trabajos”, dice Broid.
Para los trabajos que se inauguraron el pasado martes y los que se espera que estarán concluidos a principios de 2016, Itala Schmelz acepta que ya no se consultó al arquitecto. “Pienso que las propuestas que nos hizo Broid son excelentes y espero que algún día se puedan hacer, no es que no se vayan a hacer y se hizo otra cosa, eso sigue siendo posible que se haga, pero es una cuestión de recursos, y lo que yo hice fue trabajar con lo más importante, lo que me parecía que era necesario tener abierto y que funcione”.
Entre esas labores, la funcionaria enlista la apertura de una puerta hacia La Ciudadela; la intervención integral de la fachada del edificio; la reapertura de la biblioteca en el mismo lugar que ocupó anteriormente (después se estudiará si cambia de lugar); la sustitución por completo de pisos, paredes, iluminación y sistema eléctrico de la galería principal, así como la puesta en marcha de la llamada Sal del Deseo, dedicada a la imagen en movimiento, y de la Galería abierta, que incluirá un Fotomuro para propuestas de colectivos.
Fuera de los planes quedaron la creación de una Ludoteca y de una Sala de Consulta Digital; una nueva librería (ante la apertura de la nueva Educal en la Biblioteca de México); la cafetería y la incorporación de uno de los patios del edificio al Centro de la Imagen. “Los proyectos arquitectónicos que están pendientes no son sustantivos, se podrían hacer o no, serían buenos pero no afectan en nada que podamos ya abrir”, agrega.
En un recorrido por el lugar, Schmelz se detiene al terminar la zona de galerías. Un muro de tablarroca impide mirar hacia el otro lado donde continúan las obras a pesar de que se habla de la reapertura del espacio. En la parte trasera del edificio quedan pendientes, para inicios de 2016, el funcionamiento de dos aulas para seminarios, la restitución del patio sur o De los Militares, la construcción y equipamiento de las bóvedas o zonas de resguardo del acervo que, de acuerdo con la dirección anterior del espacio, que encabezó Alejandro Castellanos, eran “urgentes”.
CAMBIOS
“Yo tomé la decisión, son adecuaciones museográficas, decisiones que buscan optimizar las áreas de exhibición, poder generar un discurso curatorial museográfico más integral, que no sea nada más ‘en dónde me quedan muros, dónde cuelgo fotos’, sino que realmente podamos generar un discurso curatorial”, dice Schmelz para justificar la eliminación de un muro y un par de segmentos de barandal, así como del agregado de un muro en la galería principal del Centro de la Imagen, que Isaac Broid proyectó en 1994.
“Este muro lo puse y quedó una salita muy curiosa; me molestaba mucho que cuando entrabas se cortaba la ventana, había un golpe visual, era una ventana partida en dos que no se justifica”, señala mientras explica una de las modificaciones.
Broid nunca fue consultado. “Estoy enterado de que en el Centro de la Imagen se están realizando modificaciones al espacio original que tan bien funcionó durante 20 años; un despacho de arquitectos amigos y socios míos están montando una exposición ahí y me mencionaron sobre esas obras. No quise hacer nada al respecto, ya que las autoridades a cargo tienen el derecho de hacer con el espacio lo que les plazca”.



