Abraham Cruzvillegas instala enorme escultura en Tate Modern

La escultura “Empty Lot” (Lote Baldío) hace alusión a la esperanza, un lote baldío donde algo puede crecer de la nada

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Abraham Cruzvillegas instala enorme escultura en Tate Modern
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La escultura “Empty Lot” (Lote Baldío), de Abraham Cruzvillegas consta de 240 macetas de madera triangulares colocadas en dos enormes plataformas sostenidas por andamios.
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La escultura “Empty Lot” (Lote Baldío), de Abraham Cruzvillegas consta de 240 macetas de madera triangulares colocadas en dos enormes plataformas sostenidas por andamios.
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La escultura “Empty Lot” (Lote Baldío), de Abraham Cruzvillegas consta de 240 macetas de madera triangulares colocadas en dos enormes plataformas sostenidas por andamios.
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La escultura “Empty Lot” (Lote Baldío), de Abraham Cruzvillegas consta de 240 macetas de madera triangulares colocadas en dos enormes plataformas sostenidas por andamios.
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La escultura “Empty Lot” (Lote Baldío), de Abraham Cruzvillegas consta de 240 macetas de madera triangulares colocadas en dos enormes plataformas sostenidas por andamios.
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LONDRES, INGLATERRA

El artista contemporáneo Abraham Cruzvillegas es el primer mexicano en ser comisionado para instalar una enorme escultura en Sala de Turbinas de la Tate Modern de Londres, que cada año es visitada por más de cuatro millones de personas.

Cruzvillegas creó la escultura “Empty Lot” (Lote Baldío) a base de 240 macetas de madera triangular colocadas en dos enormes plataformas sostenidas por andamios en la galería central que mide 35 metros de alto.

240 macetas de madera componen la escultura “Empty Lot” (Lote Baldío)

El artista afirmó que la escultura hace alusión a la esperanza, un lote baldío donde algo puede crecer de la nada, pero es también una metáfora al propio Cruzvillegas, quien se identifica como hijo de migrantes del campo a la ciudad.

Esta obra en particular es más acerca de la esperanza de lo que puede crecer en un lote baldío. Es un lugar donde la gente puede tirar basura, donde la gente puede ir a orinar, pero también donde algo puede crecer, donde algo puede suceder”, señaló el artista.

Abraham Cruzvillegas es conocido por crear esculturas utilizando objetos locales, algunos comprados y otros encontrados en la basura o en la calle.

En esta ocasión construyó diversas lámparas a base de madera, alambre y malla ciclónica obtenidos en las inmediaciones de la Tate Modern, en el sur del Río Támesis, para crear una obra que invita a la reflexión.

Es un espacio libre, es un espacio que responde a la promesa de la oportunidad del crecimiento, pero en las peores circunstancias. Como un retrato de lo que probablemente se percibe de lo que queda o de lo que pareciera ser un país como México”, subrayó Cruzvillegas.

En su más reciente trabajo comisionado por la automotriz Hyundai, el artista utilizó 23 toneladas de tierra extraída de más de 30 lugares de la capital británica, desde parques públicos hasta los jardines privados del Palacio de Buckingham.

Las pequeñas parcelas que emulan las chinampas precolombinas sufrirán una transformación en los próximos meses con agua y luz artificial que ayudarán al crecimiento de la incipiente vida vegetal que ya comienza a surgir como pequeñas plantas y hongos.

Llegó el momento de reunir la tierra y pensamos en dónde podíamos encontrarla y surgió la idea de traerla de diferentes lugares de la ciudad”, explicó Cruzvillegas.

El artista, que llegó a Londres hace dos meses para preparar la escultura, contó cómo él mismo fue “a cavar un par de veces” en uno de los 35 espacios abiertos de donde obtuvieron la tierra, incluido el palacio de Buckingham.

La idea que Abraham Cruzvillegas contempló cuando le encargaron diseñar la obra para este espacio fue la de hacer “un lote baldío donde no sembrar nada, pero sí proporcionar unas condiciones mínimas para que creciera algo”.

A través de esta inmensa obra de arte, con la que tropezarán millones de visitantes hasta el próximo 3 de abril, el artista explora su propia “identidad” y la historia de su país.

Esta obra tiene un significado histórico y político porque apunta a la tierra simbólicamente como la lucha y revolución de cualquier pueblo por ocupar un pedazo de ella”, agregó el autor.

Además, Cruzvillegas manifestó que su obra “no propone apropiarse de la tierra como una muestra de poder, sino de esperanza”.

Al mismo tiempo, el artista ha querido resumir su trayectoria profesional, y proponer “una idea que fuera, de alguna manera, una síntesis” de todo lo que ha estado haciendo durante los últimos 30 años.

El mexicano ha alcanzado renombre internacional gracias a sus obras tituladas Autoconstrucción y Autodestrucción, en las que él recopiló todo tipo de objetos y elementos, incluyendo pelo humano, que encontraba a su alrededor y les dio una segunda vida en forma de esculturas.

Antes de Cruzvillegas, la Sala de Turbinas fue ocupada por la obra del artista y disidente chino Ai Wei Wei, el danés Olafur Eliasson, el indo-británico Anish Kapoor, la colombiana Doris Salcedo y la francesa Louise Bourgeois, entre otros.

Con información de agencias

asj