Se cumplen 20 años sin Paul Delvaux
Una exposición del Museo Cantini de Marsella da cuenta de las facetas creativas de uno de los pilares del surrealismo
CIUDAD DE MÉXICO, 20 de julio.- Un centenar de obras integran la muestra El soñador, del belga Paul Delvaux, que continuará en exhibición hasta el 21 de septiembre en el Museo Cantini de Marsella, en Francia, donde abrió al público desde el pasado 7 de junio.
De acuerdo con información del recinto, a lo largo de la exposición los visitantes podrán descubrir los diferentes periodos creativos del artista: pintura al óleo, la litografía, tinta, lápiz y carboncillo.
Entre las obras por descubrir están La Acrópolis (1966), La Anunciación (1955), Diálogo (1974), Avanade (1972) o las novias, donde destaca el autorretrato del artista en el fondo.
Considerado uno de los grandes maestros del surrealismo, Delvaux destacó, de acuerdo con especialistas en arte, por plasmar imágenes de un mundo onírico y personal en el que la mujer es un ser en constante metamorfosis.
Influenciado desde muy temprana edad por las novelas de Julio Verne, los esqueletos y cadáveres fueron elementos que también plasmó con maestría en sus obras, en las que prevalecieron las atmósferas inquietantes y de misterio.
Delvaux nació el 23 de septiembre de 1897, en Antheit, Lieja, pero su formación básica la recibió en el Colegio St. Gilles, de Bruselas, a la par que cursó estudios de griego y latín.
Para 1916 conoció al pintor Frans Courtens, quien convenció a sus padres del talento de Paul para que lo dejaran pintar; tres años después ingresó a la Academia de Bellas Artes de Bruselas y luego dio un curso de arquitectura de un año.
En 1920 conoció a Anne-Marie de Martelaere, también llamada Tam, quien sería el gran amor de su vida.
Por esa época se dedicó a pintar paisajes con la más pura tradición realista de sus amigos del grupo Le Sillon y participó en varias exposiciones junto con Magritte, Baugniet y Flouquet.
Para 1925 comenzó a pintar obras de gran formato, marcadas por el expresionismo, como El banco, de 1927, y expuso en la Galería Manteau de Bruselas.
Después de una etapa de pintar exclusivamente paisajes, en lo que fue una especie de realismo impresionista, en los años 30 notó la influencia del expresionismo flamenco y, bajo la influencia de Giorgio de Chirico y René Magritte, plasmó más de una docena de obras.
En 1930, ya en contacto pleno con el surrealismo, Delvaux se encontró con una Venus, que mostraba al público ejemplos de malformaciones congénitas y lo inspiró a pintar su primera Venus dormida, en 1932, que acabó por destruir, por no ser de su entero agrado.
En 1933, el Palacio de Bellas Artes de Bruselas organizó una magna exposición individual de Delvaux, en homenaje al pintor, que en junio de ese año pintó Mujeres y piedras.
Tres años después, en el mismo recinto realizó una exposición al lado de René Magritte, otro de los grandes maestros surrealistas.
En 1937 contrajo matrimonio con Suzanne Purnal, participó en la Exposición Internacional del Surrealismo organizada por André Breton y Paul Eluard, en la Galerie des Beaux-Arts, de París; recibió el premio de la Academia Picard y viajó por primera vez a Italia, donde pintó Ninfas bañándose.
En 1939 viajó por segunda vez a Italia, donde visitó Pompeya y Herculano, y entre 1940 y 1942 participó destacadamente en la Exposición Internacional del Surrealismo, realizada en la Ciudad de México.
Entre 1944 y 1945, el Palacio de Bellas Artes de Bruselas le organizó una gran exposición retrospectiva y en 1947 realizó los decorados para las presentaciones del ballet Adame Miroir, de Jean Genet.
De 1949 a 1957 pintó una serie de crucifixiones y enterramientos en los que el tema de los esqueletos se hizo obsesivo.
Antes, en 1950, había comenzado a ejercer como profesor en la Escuela Nacional Superior de Arte y Arquitectura La Cambre, de Bruselas, donde impartió clases hasta 1962.
En 1952 Delvaux se casó con Tam, tras haberse divorciado de su primera mujer. En esa época expondría en Bélgica y en Japón, y fue hasta 20 años después que le otorgaron el Premio Rembrandt, de la Fundación Goethe de Basilea.
El artista llegó a ser considerado uno de los grandes maestros del surrealismo, junto a Salvador Dalí, René Magritte y otros pintores de esa época.
Su técnica académica la aplicó a su afición de pintar temas misteriosos, como lo muestran sus obras Esqueletos, Jardín Nocturno y La tentación de San Antonio, entre otras.
El Museo de Bellas Artes de Bruselas organizó una de las últimas grandes exposiciones en vida del artista, en 1977, como celebración de su nombramiento como Miembro Extranjero del Instituto de Francia.
Al año siguiente realizó una pintura monumental para la estación de metro Bourse, de Bruselas. No obstante, a causa de su pérdida progresiva de la vista, Delvaux dejó de pintar a principios de 1986, aunque no desapareció de la vida pública hasta 1992, cuando inauguró personalmente su última gran restrospectiva en París, Francia. Paul Delvaux murió hace 20 años, el 20 de julio de 1994.
—Con información de Notimex
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