“Necesitamos más presupuesto para ciencia y cultura”: Juan Villoro

 Durante la entrega del premio Carlos Fuentes en Bellas Artes, el escritor cuestionó las carencias culturales y pidió mejores condiciones para la crítica.

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Excélsior / Héctor López

 

El escritor Juan Villoro aprovechó la entrega del premio Carlos Fuentes, en el Palacio de Bellas Artes, para llamar a fortalecer el presupuesto destinado a la ciencia y la cultura en México, así como a garantizar mejores condiciones para la crítica. En su discurso, titulado El espejo de obsidiana, también evocó el legado literario de Carlos Fuentes y advirtió que las carencias que no se atienden pueden derivar en problemas difíciles de resolver.

Y añadió: “En un momento en que la ultraderecha se hace cargo de la mayoría de los países de América Latina, es de agradecer que representemos una zona de excepción. Sin embargo, aún ‘falta lo que falta’, como dicen los zapatistas (y) no sería fiel al espíritu de Fuentes si no insistiera en ello”.

 

Además, aseguró que “con excesiva frecuencia se considera que toda crítica se ejerce en contra. No es así. La crítica justa favorece. La discutidora especie humana sólo prospera en discrepancia. Todo gobierno que se precie de ser progresista debe ofrecer las mejores condiciones para ser criticado. ¿Qué decir al respecto en el Palacio de Bellas Artes? Las carencias que no se atienden incuban dramas que pueden ser insalvables”.

 

El discurso del galardonado lo tituló El espejo de obsidiana y dedicó las primeras líneas a la memoria de Carlos Fuentes. Por ejemplo, recordó que en 2001 fue a Dartmouth College junto con Carlos Monsiváis para participar en un encuentro sobre ciudades.

Durante la entrega del premio Carlos Fuentes en Bellas Artes, el escritor cuestionó las carencias culturales y pidió mejores condiciones para la crítica.
Excélsior / Héctor López

 

Nuestro principal objetivo era ver el mural que ahí realizó José Clemente Orozco. Al llegar supimos que otra figura icónica de las artes mexicanas daría una conferencia. Se trataba de Carlos Fuentes, que había emulado el muralismo desde la literatura. Su vasta producción merecía el lema abarcador de superficie y velocidad que José Vasconcelos acuñó para cubrir los muros de la ciudad en tiempo récord.

 

“Fuentes impartió su charla en un inglés impecable, atractivamente salpicado de mexicanismos. Una vez más comprobé su incontrovertible carisma intelectual. A propósito de Naphta, personaje de La montaña mágica, de Thomas Mann, dice: ‘Mientras hablaba, tenía razón’. Fuentes causaba la misma desconcertante impresión. Al repasar sus ideas, se podía estar o no de acuerdo con ellas, pero en el momento de ser dichas resultaban incontrovertibles. El tema de la conferencia, tomado de Alfonso Reyes, era "México en una nuez"”, comentó.

 

También expuso su gratitud por el premio: “Antes que nada, agradezco a Silvia Lemus su devoción para preservar la memoria de Carlos Fuentes y hacer posible un premio que ha distinguido a autores con los que no puedo compararme. También estoy en deuda con el Seminario de Cultura Mexicana, institución a la que no pertenezco y que generosamente me propuso para este reconocimiento.

Durante la entrega del premio Carlos Fuentes en Bellas Artes, el escritor cuestionó las carencias culturales y pidió mejores condiciones para la crítica.
Excélsior / Héctor López

 

Obviamente, el milagro de estar aquí no se hubiera concretado sin la voluntad del jurado que conspiró en mi favor en un momento en que sobran escritoras y escritores de relieve”, como Fabio Morabito, Francisco Hinojosa, Luis Miguel Aguilar, Carmen Boullosa o Enrique Serna. “Cualquiera de ellos podría estar en mi lugar”, comentó.

 

Villoro recordó que él nació, en 1956, “dos años antes de la publicación de La región más transparente, que convirtió a mi ciudad en la gran protagonista de la novela. Cuando escribí El vértigo horizontal, una ciudad llamada México”, sostuve un continuo diálogo con Fuentes, quien retrató los diferentes estratos urbanos en un momento en que la capital aún podía ser tratada de manera unitaria. Hoy estamos ante una desmesurada asamblea de ciudades que requiere de múltiples testigos”.

 

Aseguró que la metrópoli que Ixca Cienfuegos contempla desde el puente de Nonoalco en la última escena de “La región más transparente”, es un abigarrado espacio en perpetua mutación digno de la película Blade Runner; el cielo de fuentes era amenazado por el polvo, el nuestro se atraviesa en cablebús”.

 

También destacó uno de los temas centrales de Fuentes en su obra. “Un tema que apasionó al autor de Los días enmascarados, la relación entre los acontecimientos históricos y la ficción. Los procesos revolucionarios buscan alterar el flujo del tiempo. En la época en que los edificios públicos ostentaban un reloj en su fachada, los rebeldes triunfantes disparaban contra las manecillas para fijar ese momento.

 

El dios tutelar de Fuentes fue Cronos, que gobierna los siglos y las eras. Su obra de conjunto lleva el título de La edad del tiempo; su antología personal Los cinco soles de México se ordena al modo de una cosmogonía. Terra Nostra se estructura como un aleph donde el pasado, el futuro y el presente tienen idéntica vigencia. Tiempo mexicano reúne sus crónicas de temas políticos y Los años con Laura Díaz se despliega como una saga cronológica”, expuso.

 

Y abundó: Enamorado del riesgo, Fuentes reinventó su estética con diversos resultados: novelas experimentales como Zona Sagrada o Cambio de piel tienen lectores muy distintos a los de obras que dependen de la trama, como Gringo Viejo o La cabeza de la hidra. Así que “escapar a su influencia es imposible, del mismo modo en que resulta inútil imitarlo. Su voz invita a que respondan otras voces”.

 

La ceremonia, realizada en el Área de Murales del Palacio de Bellas Artes, también contó con la participación de la periodista Silvia Lemus, viuda de Carlos Fuentes; la secretaria de Cultura, Claudia Curiel; la poeta Myriam Moscona, representante del jurado que otorgó el galardón; y el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí.

 

Juan Villoro Ruiz nació en la Ciudad de México el 24 de septiembre de 1956. Estudió Sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa. Ha sido profesor de la UNAM y profesor visitante de las universidades de Yale, Princeton, Stanford y Pompeu Fabra de Barcelona, así como en la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano fundada por Gabriel García Márquez.

 

En 1977 comenzó a escribir guiones radiofónicos para el programa El lado oscuro de la luna, de Radio Educación, y es autor de novelas como La noche navegable, El disparo de argón, Materia dispuesta y El testigo, Premio Herralde de Novela.

 

Así como de los libros de cuentos La casa pierde (Premio Xavier Villaurrutia), Los culpables (Premio Antonin Artaud); y obras de teatro como Conferencia sobre la lluvia y Retrato hablado. Evocación de un fantasma.