Donde el agua no muerde: el libro sobre salud mental de Rodrigo Unda y Fa Orozco con ajolotes
Rodrigo Unda y Fa Orozco presentan 'Donde el agua no muerde', un libro ilustrado con ajolotes que explora la salud mental, el duelo y la empatía.

Hay personas a las que todos conocen como “el alegre”, “la fuerte”, “el que siempre hace reír”. Y a veces sostener esa imagen termina haciendo más difícil algo tan humano como admitir: hoy no estoy bien.
Esa sensación está detrás de Donde el agua no muerde, historia escrita por Rodrigo Unda e ilustrada por Fa Orozco, que utiliza un universo de ajolotes para hablar de salud mental, duelo, vulnerabilidad y de la importancia de aprender a pedir, y aceptar, ayuda.
El niño feliz que también estaba triste
La historia tiene mucho de su propia experiencia. Rodrigo atravesó años atrás una etapa complicada de depresión, mientras su entonces novia, hoy su esposa, vivía un momento similar. De ahí nació un pequeño relato de apenas unas páginas que guardó durante años hasta volver a encontrarlo y pensar que podía convertirse en un libro ilustrado.
También llevó al personaje de Xóchitl una emoción que conocía desde niño. “Siempre para mi familia fui el niño feliz, el niño que hacía los chistes, el niño gracioso, el niño que nunca se la pasaba mal. Entonces cuando yo tenía mis momentos difíciles, me daba mucha pena hablar con mis papás o con mi hermana porque era como: ‘me van a ver diferente’”.
Durante mucho tiempo reprimió esas emociones para no romper con la imagen que los demás tenían de él.
Fa Orozco reconoce esa misma presión desde otro lugar: la costumbre de actuar como si pudiéramos separar lo que sentimos de cada espacio de nuestra vida.
“Al final del día es que sólo somos un cerebro y sólo somos una persona”, explica. Para ella, insistir una y otra vez en que “todo está bien” cuando por dentro ocurre lo contrario termina generando una pelea interna que puede llevar a un punto de quiebre.
Acompañar también es preguntar
Uno de los grandes aciertos del libro es que no sólo mira a quien está atravesando un momento difícil. También se pregunta qué hacemos quienes estamos cerca.
Rodrigo aprendió, a partir de su propia relación, que muchas veces acompañar no significa ofrecer soluciones: “Muchas veces lo que la gente necesita es más bien la compañía, el hombro en el que sostenerse, la confianza de que alguien lo va a escuchar y no juzgar”.
Fa lo resume todavía de una manera más directa: preguntar: “¿Qué necesitas de mí? ¿Cuál es mi rol? ¿Cómo te puedo apoyar?”, plantea.
¿Por qué ajolotes?
La metáfora más poderosa fue ver que estos animales pueden regenerar partes de su cuerpo después de una herida.
Fa incluso encontró en su manera de recuperarse una imagen que dialoga directamente con la salud mental: cuando necesitan sanar, los ajolotes pueden refugiarse durante meses antes de volver a salir. “Las cosas vuelven a crecer”, recuerda.
Los personajes temen, dudan y atraviesan situaciones difíciles, pero avanzan. “En realidad no podemos brincarnos estos procesos y no hay otra manera de salir más que atravesar”.
Quizá ésa sea también la imagen más bella que dejan estos ajolotes: cuando algo duele, no siempre tenemos que apresurarnos a parecer bien. A veces hace falta encontrar una pequeña cueva, aceptar compañía, darnos tiempo y confiar en que, poco a poco, algo puede volver a crecer.
Para la autora, esta historia puede funcionar tanto para un adolescente como para un adulto, un padre o un maestro. “La historia es fuerte porque la vida es fuerte”.