Adiós a Mr. Kelly's: íconicas hamburguesas HOY cierran sus puertas tras 52 años

Fue el lugar de las primeras citas en La Condesa, las malteadas de fresa y el refugio de los recuerdos de generaciones. Con su cierre, se apaga otro símbolo de la Ciudad de México de antaño

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Desde 1972, Mr. Kelly's ha sido una constante en el corazón de muchos que, como yo, crecimos en una Ciudad de México llena de promesas y cambios. Yo nací en 1961, y a los once años, cuando la vida me regalaba nuevas experiencias a diario, Mr. Kelly's abrió sus puertas en la esquina de Insurgentes Sur 337 y Sonora, en la colonia Hipódromo Condesa. Era un lugar que te llamaba desde lejos, con ese letrero verde que invitaba a entrar, ese olor a papas fritas recién hechas y las hamburguesas con su carne magra que prometían saciar no solo el hambre, sino el espíritu.

En una época donde la globalización aún no había dejado su huella en cada rincón de la ciudad, Mr. Kelly's se destacó como una de las primeras cadenas mexicanas de hamburguesas, siendo pionero en una oferta que conectaba directamente con el paladar y las emociones de una generación. Antes de la llegada masiva de McDonald's y Burger King, que cambiarían para siempre el panorama gastronómico urbano, Mr. Kelly's ya había logrado establecerse como un ícono.

La sucursal de Universidad, con sus amplios ventanales y su diseño acogedor, ofrecía más que una comida rápida; ofrecía una experiencia. Cada hamburguesa, cada malteada, era una celebración de lo local, de lo nuestro. Eran hamburguesas al estilo mexicano, con su salsa pico de gallo y sus ingredientes siempre frescos.

Recuerdo con particular emoción las malteadas de fresa, servidas en esos vasos grandes de cristal que parecían hechos para durar en tus manos, como si el momento jamás debiera terminar. Las hamburguesas de roast beef, con ese bocado perfecto de carne jugosa, lechuga crujiente y pan suave, eran un clásico que marcaba los fines de semana, esos días cuando las familias aún se tomaban el tiempo para estar juntas, sin prisas ni distracciones digitales. Mr. Kelly's no solo ofrecía comida, ofrecía un espacio donde los momentos pequeños se convertían en grandes recuerdos.

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Nosotros, quienes vivíamos a unas cuadras, teníamos dos opciones más, el Burguer Boy de Culiacán y Baja California, y las Hamburguesas Hollywood de Insurgenes y Aguascalientes, en la Hipodromo Condesa. 

El cierre de Mr. Kelly's, programado para el 24 de noviembre, no es simplemente el fin de una cadena de hamburguesas. Es el cierre de un capítulo en la historia de la Ciudad de México, una ciudad que ha visto desaparecer tantos de sus lugares emblemáticos bajo el peso de la modernización. Pero también nos deja una invitación a reflexionar sobre lo que significan estos espacios en nuestra vida. Mr. Kelly's fue testigo de primeras citas amorosas, de reuniones familiares, de tardes entre amigos después del cine. Fue una constante, un refugio para quienes deseaban, aunque solo por un rato, revivir un pasado donde la vida era más sencilla, pero también más llena de significado.

Las cadenas nacionales: El sabor de una época dorada

Mr. Kelly's no estuvo solo en este viaje. Fue parte de una generación dorada de cadenas de hamburguesas que dieron identidad a la Ciudad de México en las décadas de los 60 y 70. Entre ellas, destacan Bonanza, Burger Boy y Tomboy, cada una con su estilo y propuesta. Bonanza, aunque no fue tan masiva como sus competidores, se ganó un lugar especial en el corazón de muchos por su ambiente familiar y sus hamburguesas sencillas pero bien hechas. Representaba esos rincones acogedores donde la comida rápida aún mantenía un aire artesanal.

Por su parte, Burger Boy, inaugurada en 1968, destacó con su icónica “Brontohamburguesa” y su inolvidable campaña publicitaria con dinosaurios que le dio un toque único. Sus "Brontodoble" y "Dinotriple" son recordadas con cariño, y su popularidad fue tal que incluso figuras como Chabelo y Paco Stanley protagonizaron sus comerciales. Tomboy, con su diseño de autoservicio desde el coche, ofrecía una experiencia moderna que fascinaba a los jóvenes de la época, quienes, además, nos reuníamos los domngos a ver los arrancones de autos y motos de los niños ricos de entonces.

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Sin embargo, al igual que Mr. Kelly's, estas cadenas fueron gradualmente desapareciendo con la llegada de los gigantes internacionales. La Ciudad de México cambió, y con ella, desaparecieron muchos de estos lugares que representaban una forma de vida más local, más íntima. El cierre de Mr. Kelly's es un recordatorio de que, aunque los tiempos avanzan, es imposible olvidar la huella que estos espacios dejaron en nosotros.

Fuddruckers y Chazz, otras historias de sabor 

Fuddruckers, una cadena estadunidense que llegó a México en los años 80, destacó por su concepto de "hamburguesas personalizables", donde los comensales podían elegir los ingredientes de una amplia barra de ensaladas y toppings. Su sucursal en Insurgentes Sur fue particularmente popular, ofreciendo un ambiente americano con hamburguesas de gran tamaño, shakes cremosas y una atmósfera divertida. Aunque Fuddruckers cerró sus sucursales en la Ciudad de México, su recuerdo sigue presente entre los capitalinos que disfrutaron de sus platillos únicos

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Chazz, por otro lado, se estableció como una cadena de hamburguesas gourmet en 1986, y aunque tuvo un periodo de declive, ha logrado resurgir en los últimos años. A diferencia de los restaurantes de comida rápida tradicionales, Chazz se caracteriza por ofrecer hamburguesas artesanales con ingredientes frescos y combinaciones innovadoras como la de "choriqueso" o "al estilo del chef" con ingredientes como queso Philadelphia y aguacate. Actualmente, Chazz ha vuelto a la escena con varias sucursales en la Ciudad de México, atrayendo tanto a clientes nostálgicos como a nuevos amantes de las hamburguesas gourmet.

Estas dos cadenas, junto a Mr. Kelly's y otras marcas locales, representan etapas importantes en la historia de la comida rápida en México, y aunque algunas desaparecieron, otras han encontrado formas de reinventarse.

Hoy, al enterarme de la inminente despedida de Mr. Kelly's, me invade un sentimiento de pérdida, pero también de gratitud. Porque, aunque el letrero verde finalmente se apagará, los recuerdos permanecerán. Aún hay tiempo, hasta el 24 de noviembre, para volver una vez más, pedir esa última hamburguesa, esa última malteada que, más que saciar el hambre, nos llevará de regreso a aquellos años donde una comida bien hecha significaba mucho más. Gracias, Mr. Kelly's, por haber sido parte de nuestras vidas durante 52 años inolvidables.

#NoAlCierreDeMrKellys #52AñosVendiendoLasMejoresHamburguesasDeMéxico

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