'Todo voló en pedazos': testimonios de quienes sobrevivieron a San Juanico
A 41 años de la explosión en San Juanico, aún se documentan las fallas que permitieron la tragedia
La madrugada del 19 de noviembre de 1984 se registró una serie de explosiones en las gaseras en la zona de San Juan Ixhuatepec, en donde murieron 498 personas y 925 resultaron con quemaduras graves. Los estallidos destruyeron 149 viviendas, 16 sufrieron daños mayores y mil 359 daños menores
Han transcurrido 41 años de aquel día cuando la ciudad se cimbró de tal forma que hubo quienes pensaban que se trataba del fin del mundo o al menos del inicio de un cataclismo nuclear.
Se trataba en realidad de la trágica consecuencia de fallas en los sistemas de almacenamiento de gas que provocaron una serie de explosiones que devastaron a San Juan Ixhuatepec, en Tlalnepantla, Estado de México, y dejaron 498 muertos y cuatro mil 248 heridos.
Ningún gobierno ni la población estaban preparados para una tragedia de la magnitud de la ocurrida el 19 de noviembre de 1984 en el pueblo mejor conocido como San Juanico. No existía Protección Civil, ni había cuerpo de bomberos en la zona.
La gente vivía en casas precarias que los gobiernos permitieron a menos de 150 metros de los gigantescos tanques de almacenamiento de gas LP.
Un día antes, 18 de noviembre, se registró una fuga de gas en la estación de almacenamiento de Petróleos Mexicanos. La explosión que sobrevino al día siguiente, a las 5:35 horas, despertó a toda la capital del país.
El gas a presión provocó que las llamas se elevaran hasta unos 600 metros de altura (2.5 veces la altura de la Torre Mayor) y que cientos de personas prácticamente quedaran desintegradas por el calor de las llamas y el impacto de la onda expansiva.
De acuerdo con las crónicas publicadas en Excélsior, se registraron 11 explosiones. En cada una de ellas las llamas se elevaron a cientos de metros. Los registros fotográficos exhiben a gente corriendo desnuda, con quemaduras, cargando niños, huyendo del infierno, mientras los rugidos ensordecedores de las llamas retumbaban por todo el valle de San Juanico.
Un día después, los sobrevivientes depositaban en fosas comunes cavadas en el panteón de Caracoles los féretros con restos. Pocos pudieron enterrar a sus familias debido al grado de destrozo y calcinación de los cuerpos.
Tras la tragedia se creó un parque, se construyó una central de bomberos, sin embargo, siguen en activo al menos seis empresas gaseras.
‘Se nos quedaban pedazos de piel en calles’
Eran minutos antes de las seis de la mañana, Margarita Hernández había dejado a sus hijos dormidos cuando salió a comprar leche a una tienda de Liconsa, de pronto todo se puso rojo, se sintió mucho calor y comenzó la corretiza, San Juanico había desaparecido de la faz de la tierra, decían las noticias de esos días.
Ella y sus vástagos estaban ahí, entre la quemazón, el olor a gas y montones de gente con la piel hecha jirones buscando salir como fuera de aquel infierno. Era la madrugada del 19 de noviembre de 1984, la noche anterior los vecinos de San Juan Ixhuatepec, cuya fundación data desde tiempos prehispánicos, habían reportado a las autoridades un fuerte olor a gas, pero nadie hizo caso y fue hasta ese día cuando todo voló en pedazos.
Margarita sólo pensaba en sus hijos e inconsciente por las quemaduras de tercer grado que habían abrasado sus pies y sus manos, corrió a su casa a sacar a sus hijos; otro, quien vivía con unos tíos falleció, esa noche estaba justo en la zona de las explosiones.
En esos años, la zona era un andurrial de casas de lámina y asbesto, una pequeña ciudad perdida que terminó reducida a nada luego de las explosiones y que ahora es un colorido parque lleno de niños jugando.
Se le llenan los ojos de agua al recordar, los restos de su hijo Ignacio nunca fueron encontrados y representantes de Petróleos Mexicanos (Pemex) la visitaron un año después de la tragedia para entregarle un cheque de indemnización por mil 500 pesos y la aseveración de que se había quemado por "babosa", y que su hijo se había muerto por andar de parranda”.
Para curar sus heridas fue necesario ocho ingresos al quirófano, las primeras cirugías se las realizaron en el Hospital Rubén Leñero, ahí trataron de injertarle piel de puerco. Le colocaban placenta, apósitos con vinagre y otros remedios que no recuerda, “pero no me pegaban”, así que acudió al nosocomio Dr. Manuel Gea González, en donde le quitaron piel de los glúteos y de los muslos para sanarla.
El piso se sentía caliente, se nos quedaban los pedazos de piel de los pies en las calles, todo eran gritos, nadie sabía qué había tronado, parecía que había pasado un avión, pero era una de las salchichas (tanques de gas) que volaron al cerro, por eso corríamos, muchas de las que estábamos ahí se murieron en el hospital”.
La tragedia ocurrida en San Juan Ixhuatepec, conocida como la explosión de San Juanico, es uno de los peores desastres industriales en la historia contemporánea de México y América Latina. A 41 años del siniestro, aún se documentan las deficiencias estructurales, regulatorias y humanas que lo permitieron.
Causas técnicas y estructurales del desastre
De acuerdo con el informe final del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), el accidente se originó por una fuga en una línea de transferencia de gas LP entre tanques esféricos dentro del complejo de almacenamiento operado por Pemex. La acumulación del gas formó una nube explosiva que fue encendida, posiblemente por una chispa en los sistemas eléctricos o estáticos. La primera explosión fue seguida por al menos 10 más, producto del estallido sucesivo de los tanques.
Magnitud del impacto
El impacto térmico fue tal que la zona fue expuesta a temperaturas superiores a los 1,000 °C. El fuego y las explosiones afectaron un radio aproximado de 2 kilómetros. Según el Instituto Mexicano del Petróleo (IMP), se liberaron alrededor de 11,000 metros cúbicos de gas LP, lo que provocó una onda expansiva comparable con la de un pequeño bombardeo.
Fallas urbanas y ausencia institucional
Según datos del Atlas Nacional de Riesgos, en 1984 no existía regulación para evitar que viviendas se construyeran cerca de instalaciones de alto riesgo. El Reglamento de Zonas de Seguridad para Instalaciones de Gas LP fue reformado posteriormente para establecer distancias mínimas de seguridad. Sin embargo, en ese entonces, las viviendas estaban a tan solo 40 a 150 metros de los tanques, violando cualquier estándar de seguridad internacional.
Cabe destacar que México no contaba con un sistema nacional de Protección Civil en 1984. Fue después de esta tragedia, y del terremoto de 1985 en Ciudad de México, que se creó formalmente la Dirección General de Protección Civil en 1986, y más adelante el Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC) en 1988.
Responsabilidad legal y situación actual
A pesar de la magnitud del evento, nadie fue procesado penalmente por homicidio culposo o negligencia industrial. El Estado asumió las indemnizaciones, y aunque Pemex entregó apoyos económicos, estos fueron considerados irrisorios por los afectados. La indemnización promedio reportada por Excélsior en su cobertura histórica fue de apenas entre 1,500 y 5,000 pesos, sin atención médica ni seguimiento prolongado.
Actualmente, en el sitio afectado se encuentra el Parque de la Paz, inaugurado en memoria de las víctimas. Sin embargo, como se menciona en el texto, al menos seis empresas gaseras continúan operando en la zona, lo que ha generado preocupación recurrente entre los habitantes.
Relevancia internacional e histórica
La explosión de San Juanico está clasificada por el International Disaster Database (EM-DAT) como uno de los 10 peores accidentes tecnológicos del siglo XX en términos de pérdida de vidas humanas.
Comparación con otros desastres industriales
- Bhopal, India (1984): Unos días después del caso San Juanico, en diciembre de 1984, una fuga de isocianato de metilo de una planta de pesticidas causó más de 15,000 muertes.
- Texas City, EE. UU. (1947): Explosión de un barco con nitrato de amonio, dejó más de 580 muertos.
El caso de San Juanico fue un parteaguas para la política de riesgos industriales en México, sentando bases para la legislación moderna en materia de seguridad energética, protección civil y planeación urbana.
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¿Sabías que este desastre cambió la forma en que México regula el gas LP? Lee más y reflexiona.
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