Calaveritas: Una huesuda citadina

La muerte anda suelta en la Comunidad de esta gran ciudad. No perdona cargo ni velocidad.

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Claudia Sheinbaum

A ti poco te recuerdan 

mas La muerte no te olvida 

y a pesar de que concuerdan 

quiere quitarte la vida

En noche de calaveras 

los diablillos ya bloquean

calles y coladeras 

y ante Claudia se pavonean

Sin saber si es Maleficio

La jefa de gobierno implora

Que pronto le llegue el juicio

Y más pronto llegue su hora. 

La Huesuda en su maldad

Ya pela bien los dientes

Sabe que de esta ciudad

Saldrán los nuevos dolientes

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García Harfuch/ Jesús Orta

Huella sin paso evidente, 

¿de un fantasma, de La Muerte?

¿acaso de tiempo ausente?

No, es de policía inerte

La Calaca de tan absorta 

Ya prepara el flagelo

Para un tal Jesús Orta 

Quien ya inicia su duelo

Para estas guerras perdidas,

Con valor y con porfía, 

Buscas nuevo salvavidas 

en nombre de Omar García. 

Mas La muerte no es de fiarse

De cualquier policía falso

Y mucho antes que culparse

Ya prepara el cadalso

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Fotocívicas

Los diablitos muy veloces

Llegar querían al panteón

Pero las leyes muy feroces

Les levantan infracción 

A limpiar las catacumbas 

Como servicio social,

A lavar todas las tumbas

Para su alteza real 

La Muerte de pies ligeros

Más que nunca iba rauda

Rebasando los linderos 

Y sumando deuda y deuda

Barre y barre avenidas,

El Circuito y Periférico,

Por sus multas tan crecidas

Y su daño atmosférico 

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Ernestina Godoy

Bendecida por conjuro

y por todo maleficio,

Ernestina, el lado oscuro

Que gobierna el Santo Oficio

Procuradora general

De tumbas y sarcófagos;

Mañana fiscal carnal 

De un perfil muy antropófago

Conocida mano dura 

Y carácter muy gallardo 

Merodeas la jefatura 

De aquel dócil gato Pardo

Ernestina de mi vida,

Te recita la Huesuda,

Vas a emprender la caída

Y eso no hay quien lo eluda