Busca a su madre costurera en edificio que se derrumbó

Tras el sismo de este martes en el que varios edificios se derrumbaron, una joven muestra la fotografía de su madre para tratar de localizarla

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CIUDAD DE MÉXICO.

Jessica Martínez, de 29 años, no dejaba de mostrarle a todos los paramédicos, policías y rescatistas la fotografía de su mamá, en su teléfono celular "¿La ha visto?", preguntaba angustiada.

La joven declaró que su madre, Irma Sánchez Ramírez, tenía poco de haber obtenido un empleo en la empresa La Mode, que se ubicaba en el tercer piso de la  maquiladora que quedó sepultada tras el sismo.

Su madre, quien tenía poco menos de un año de haber obtenido un empleo como costurera para empresarios koreanos en la zona centro de la Ciudad de México, se encargaba de coser vestidos de fiesta.

Al no comunicarse con ella por el sismo, pensó que algo malo había ocurrido en el lugar de trabajo de su madre.

"Mi mamá tiene 50 años, tenía poco de trabajar. Necesito saber que está bien", decía la joven entre sollozos, cuando personal de rescate le pedía más información para saber si uno de los cuerpos de una mujer coincidía con la señora.

Víctor Hugo González, quien trabaja como chofer, en la misma empresa que la señora

Irma Sánchez Ramírez, relató que ella y otras cuatro costureras se encontraban en el mismo piso cuando inició el temblor, pero ninguna alcanzó a salir con él.

"Estaba con mis compañeras de trabajo en el tercer piso.Sentimos la vibración del temblor. Indmediatamente corrimos a las escaleras y alcance a salir, pero al voltear hacia atrás  nadie más bajó de mis compañeras ni de los demás del piso de un momento a otro se vino abajo el edificio", declaró.

González, quien aseguró tener 15 años trabajando en la empresa, explicó que las mujeres tienen entre 40 y 60 años, además de que su patrón koreano, tampoco pudo salir del lugar.

"No tengo palabras. Siento tristeza, dolor llanto. Han sacado personas, pero nadie me dice si son compañeros o heridos", declaró entre las maniobras de rescate.

Esposos de las trabajadoras estaban ayudando en la labor de rescate, mientras madres y esposas exigían saber los nombres de las personas que eran sacadas entre los escombros.