Rifado del día: Adrián Meléndez, fundador de proyecto Habesha

Desde que inició la guerra civil en 2011, al menos 5 millones de sirios se encuentran en los campos de refugiados

thumb
Desde que inició la guerra civil en 2011, al menos 5 millones de sirios se encuentran en los campos de refugiados. Foto Especial
Ver galería
thumb
Desde que inició la guerra civil en 2011, al menos 5 millones de sirios se encuentran en los campos de refugiados. Foto Especial
Ver galería
thumb
Desde que inició la guerra civil en 2011, al menos 5 millones de sirios se encuentran en los campos de refugiados. Foto Especial
Ver galería
thumb
Desde que inició la guerra civil en 2011, al menos 5 millones de sirios se encuentran en los campos de refugiados. Foto Especial
Ver galería

CIUDAD DE MÉXICO

¿Qué está haciendo México para apoyar la crisis humanitaria que sufre el pueblo sirio?  Esa fue la pregunta que Adrián Meléndez se hizo mientras trabajaba en un campo de refugiados en Irak.  Anteriormente había trabajado en campos en Líbano, Afganistán y Pakistán siempre tratando con personas afectadas por el conflicto armado.

Veía el potencial de la juventud siria que estaba siendo desperdiciada en campos de refugiados y la falta de participación de nuestro país en esta crisis humanitaria”, comenta.

Por ello decidió lanzar el Proyecto Habesha, una iniciativa que apoya a jóvenes sirios que vieron interrumpida su educación universitaria a causa del conflicto armado para que continúen sus estudios en México.

Que retomen sus planes de vida y poderlos formar para que en un futuro puedan ser parte la reconstrucción de su país una vez llegada la paz”, afirma.

Según cifras recientes de la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), desde que inició la guerra civil en Siria en 2011, al menos 5 millones de sirios se encuentran en los campos de refugiados, entre ellos universitarios y profesionistas.

Para seleccionar a los candidatos, Adrián asegura, hacen una búsqueda minuciosa en medio oriente. A través de la ACNUR y otras organizaciones buscan perfiles muy especiales en campos de refugiados en Irak, Líbano, Turquía o incluso dentro de Sira.

Una vez que nosotros identificamos a los candidatos los apoyamos en todo el proceso, su visado, su traslado a México, los apoyamos en su documentación migratoria, manutención y regularización de su situación académica para que estén listos para ingresar a alguna de las mejores universidades de nuestro país”, señala.

En los últimos años, Adrián se ha dedicado a buscar donaciones para traer a los jóvenes sirios a México, sin embargo, ha sido más difícil de lo que esperaba.

En un inicio la principal dificultad era la falta de comprensión en nuestro país sobre la necesidad de esta acción, por el miedo de algunos sectores de la sociedad a las poblaciones de Medio Oriente y a los musulmanes. Tenemos un mal estereotipo sobre quiénes son”, comenta Adrián.

La meta del Proyecto Habesha es que 30 jóvenes sirios lleguen a nuestro país.

Al día de hoy han llegado 10 jóvenes sirios, todos son excelentes estudiantes, excelentes seres humanos, gente que aporta nuestro país y a nuestras comunidades”, afirma Adrián.

Si bien, por su situación previa nuestro país es para ellos un refugio, los jóvenes sirios llegan a México con visa de estudiantes internacionales no de refugiados. Para ello, Proyecto Habesha ha logrado convenios con importantes universidades privadas de México en estados como Aguascalientes, sede de la asociación, Querétaro y la Ciudad México.

Para Adrián el Proyecto Habesha es una forma de continuar con la tradición histórica de México de ser un país de refugio y protección para gente que huye de la violencia de sus países, desde españoles hasta guatemaltecos, mostrando así el lado más noble de los mexicanos y su solidaridad con el mundo.

Aquí encontraron protección y en su llegada aportaron mucho nuestro país en áreas como la academia, las artes, las finanzas y creo que eso hace grande a nuestro país aún en tiempos difíciles como lo son estos”, afirma.

Por ello defiende el recibir a jóvenes sirios más allá de los estereotipos que el mundo se ha formado de ellos.

Cada vez que llega un inmigrante en nuestro país nos enriquecemos, la diversidad nos hace mejores. Con la llegada de estos jóvenes estamos enriqueciendo nuestro panorama cultural y nuestro entendimiento del mundo. Es un contraste con nuestra propia situación al descubrir que, si otros pueden hacerlo pues sin duda alguna que nosotros también podemos hacer de nuestro país una tierra de oportunidades”, concluye.

*bb