Rifado del día: Carlos Arredondo, alias ‘El Torito’

El artesano cartonero, de 25 años de edad, realiza trabajos que van desde muñequitas hasta alebrijes que miden hasta 45 metros de largo, toros de feria o los tradicionales ‘Judas’

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CIUDAD DE MÉXICO.

Originario de Santiago Tepalcatlalpan, en la delegación Xochimilco, debido a su oficio Carlos Arredondo es conocido como “El Torito”, tiene 25 años y es artesano cartonero.

Desde chiquito me gustó venir a la feria del pueblo, a las fiestas, ver la quema de los toros, de los Judas”, afirma.

Así comenzó a hacer figuras pequeñas, piñatas, catrinas, comenta que en un inicio sus piezas quedaban burdas pero con el paso del tiempo fue perfeccionando la técnica.

Me empecé a clavar con las figuras de alambre, de carrizo y de papel. Me encantó tanto el oficio que ahorita ya llevo un buen rato haciéndolo”, señala.

Confiesa que no fue buen estudiante, desertó de la preparatoria para dedicarse de lleno a la cartonería. A sus padres no les sentó muy bien la idea.

Al principio a mis papás no le gustaba que hiciera figuras, dices “voy a ser artesano” te dicen “te vas a morir de hambre, no la vas a hacer, consíguete un trabajo de verdad”, fue muy difícil no desanimarme, sí hay muchas trabas pero así como hay trabas también hay oportunidades”, asegura.

Ya como cartonero de tiempo completo se fue relacionando con maestros artesanos que lo inspiraron a mejorar su trabajo.

Fue un proceso también como artesano de no conformarme con mi trabajo, si ya vi el trabajo de los demás yo sé que puedo ser tan limpio y tan preciso en mis trazos como los demás”, comenta.

El Torito” es de los pocos artesanos que elaboran sus figuras monumentales a base de carrizo, la mayoría suele hacerlas con alambre. Carlos va a los carrizales a conseguir material, pide permiso para cortarlo y a veces hasta paga por él.

Carlos hace desde cartonería chica como muñequitas hasta figuras más grandes como los alebrijes monumentales de hasta 45 metros de largo, toros de feria o los Judas de 9 metros de altura que se queman en Semana Santa.

Aunque le gusta encerrarse en su taller armando piezas pequeñas, “El Torito” tiene preferencia por las figuras monumentales.

Las figuras grandes las disfruta más la gente y es la sensación chida que se lleva uno: el reconocimiento de la gente. Es bien bonito ver cómo se quema un Judas, cómo revienta el “¡ah!”, y la gente ahí corriendo con miedo, con adrenalina, esa es mi ambición también: que se divierta la gente con mi trabajo”, dice con emoción.

Ha participado tres veces en el Desfile de Alebrijes Monumentales, incluso en el 2015 ganó mención honorífica entre 230 alebrijes; también ganó el Gran Premio de Arte Popular organizado por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías en la modalidad escultura, y concursos de papalotes y piñatas en el Museo de Arte Popular.

Carlos tiene claro que su futuro seguirá en el camino de las artesanías, una de sus metas es hacer valer el arte popular mexicano pues asegura que es identidad nacional, por lo que pide al público abstenerse de regatear con los artesanos, y en conjunto público y artesanos se vuelvan promotores del arte popular mexicano.

Finalmente, anima a las personas a dedicarse a lo que les guste no importando las dificultades u obstáculos que puedan tener.

La clave está en no desanimarse y aferrarse, si en verdad te gusta y sabes que lo puedes hacer aférrate, aunque te pongan el pie, aunque te caigas solito, la verdad es difícil, tú aférrate”, concluye con firmeza.

 

jcp