Rifado del Día: Lilia Ávila, mujer taxista
Ser mujer y dedicarse a trabajar en un taxi es poco común y a veces ella se encuentra con dificultades para ejercer su trabajo
CIUDAD DE MÉXICO
Llega en un Tsuru aún cromado de rojo y dorado que cambiará antes de la próxima revista a los nuevos colores oficiales, blanco y rosa. Es mujer, tiene 59 años y es taxista.
La señora Lilia Ávila estudió para secretaria ejecutiva bilingüe a lo que se dedicó un tiempo, sin embargo, un giro en su vida familiar la puso tras el volante.
Fueron meras coincidencias, mi hermano (taxista) se fue a Estados Unidos y dejó el carro con placas, seguro y todo. Y yo lo tomé, tuve iniciativa de tomar el coche para trabajar", relata.
Han pasado 25 años de aquel día y gracias a su taxi la señora Lilia sacó adelante a su hijo. Todos los días, a las 7 de la mañana ya está en las calles de la ciudad buscando pasaje. Rueda hasta donde el cliente la lleve y a las 7:30 de la noche regresa a su casa.
La señora Lilia es consciente de que ser mujer y dedicarse al taxi es poco común y admite que se encuentra con dificultades para ejercer su trabajo debido a su condición de género.
La verdad sí es difícil ser mujer porque tenemos muchos problemas con los hombres, nos avientan los carros encima. Por el hecho de ser mujeres no somos muy aceptadas por los hombres taxistas”, afirma.
Este obstáculo no detiene a la señora Lilia, sigue circulando entre el tráfico y la competencia. En su oficio ha visto de todo, le han tocado desde accidentes hasta tener que llevar a mujeres a punto de dar a luz al hospital. Disfruta manejar y conocer a diversas personas.
Me gusta mucho que dentro de este trabajo socializamos mucho, se conoce muchísima gente. Hay ocasiones en que somos como un paño de lágrimas para ellos, de todo nos platican, de los problemas que ellos tienen, y los escuchamos y damos consejos también”, comenta.
Sin embargo, no todos los pasajeros son amigables. La señora Lilia cuenta que tiene que lidiar con personas agresivas o clientes que al final del trayecto no quieren pagar, incluso una vez fue víctima de un asalto por parte de un pasajero.
El muchachito sacó la navaja y se me enterró, todavía tengo la cicatriz”, dice mientras se señala una pequeña marca debajo de los labios.
Aunque disfruta su trabajo, la señora Lilia admite que hubo tiempos mejores.
Sí es un poco difícil ahorita con esto del aumento de la gasolina pues realmente los que damos cuenta estamos sacando nada más para la cuenta y gasolina, hay ocasiones en que tristemente nos vamos con las manos vacías”, señala.
Además, la competencia ha crecido, no sólo en más número de taxis, sino también con los taxis pirata y los servicios de transporte mediante aplicaciones, como Uber, el cual asegura es una competencia desleal, pero sabe que los taxistas deben esforzarse para mantener la clientela.
Ahora que existe Uber, la más grande recomendación sería que demos un mejor servicio, que mantengamos limpias nuestras unidades, nosotros mismos, también, nuestro aseo diario”, aconseja.
A los pasajeros les pide su voto de confianza.
A los pasajeros yo les diría que aborden, que nosotros como verdaderos taxis les estamos dando una seguridad al estar dados de alta en la Secretaría de Movilidad, los verdaderos taxis es lo que ofrecemos: una seguridad muy grande”, dice con firmeza.
Recorre calles, avenidas, cruza semáforos, da vuelta y llega a nuestro destino, haciendo equipo con su taxi que para ella es más que un auto.
Mi taxi significa mucho, significa mi fuente de trabajo y lo quiero mucho”, asegura mientras se despide en busca de su próximo pasajero.
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