Rifado del Día: Nacho; platero, joyero y orfebre
Ignacio Vargas es un artesano que empezó a trabajar con plata porque tenía tiempo libre, en 2010 su trabajo lo hizo merecedor del Premio Nacional de la Plata
CIUDAD DE MÉXICO
En un rincón de su oscuro taller, alumbrado sólo por una lámpara de mesa y la luz del soplete, el joyero y orfebre Nacho Vargas se describe a sí mismo como un artesano. Comunicólogo de formación, comenzó a trabajar con plata porque tenía tiempo libre, se inscribió en dos talleres de joyería y quedó fascinado.
Me encantó la posibilidad de tener un medio más de expresión”, explica. A partir de ahí tomó el camino de la orfebrería y joyería en el que lleva casi 14 años.
Su inspiración es la cultura popular mexicana, desde La Catrina de José Guadalupe Posada hasta la estética de la lucha libre mexicana.
Fue precisamente la lucha libre la que lo llevó a definir su estilo. Cuando estaba estudiando los talleres todos los trabajos finales eran para otras personas y al darse cuenta que no tenía nada para él se preguntó qué era lo que le gustaba.
Siempre he sido muy aficionado a la lucha libre mexicana, se me hizo muy lógico hacer al Santo "El Enmascarado de Plata" en plata”, comenta, mientras los cuadros en la pared del mencionado luchador confirman su gusto por este deporte.
A partir de ese momento se colgó la lucha libre como su símbolo y el público comenzó a reaccionar de forma positiva pero no cómo él esperaba.
Pensé que iba a tener buena aceptación en México, pero resultó que aquí tenemos la lucha libre muy arraigada y no es tan sorprendente”, agrega que incluso hubo quien le reclamó que mezclara el espectáculo de la lucha libre con algo tan exquisito como una joya de plata.
Sin embargo, a través de ese trabajo, y con la ayuda de las redes sociales, sus piezas comenzaron a viajar por el mundo. Comenzó a exponer en Japón, España, Bélgica, Inglaterra y, recientemente, en Guatemala.
En el extranjero se le reconoce por transmitir verdaderamente la cultura popular mexicana vista por los ojos de un chilango que quiere proyectarla al mundo. Nacho asegura que esto es resultado de la forma en la que idea su obra.
Las piezas tienen que contar una historia, no sólo es hacer una pieza porque esté bonita, sino que tiene que tener un contexto detrás”, afirma.
Uno de los ejemplos más claros de esta ideología es la que hasta ahora es su obra más reconocida: el ajedrez inspirado en la Ciudad de México, que le hizo merecedor al Premio Nacional de la Plata en el 2010.
Aún recuerda el momento en el que detonó en él la idea de esta obra, “un día me trajeron un llavero de una Torre Eiffel, un souvenir francés, lo vi y dije “¿cómo es posible que en México no tengamos algo así tan representativo y hasta como souvenir?”
Fue cuando comenzó a desarrollar el Ángel de la Independencia en plata pero pronto se dio cuenta de que se había quedado corto, pues asegura que esta ciudad tiene de todo y es un gran motivo de inspiración.
Entonces empezó a generar el ajedrez completo que cuenta con el Palacio Nacional como el rey, el Ángel de la Independencia como la reina, el Palacio de Bellas artes como el alfil, la Torre del Caballito como el caballo, el Monumento a la Revolución como las torres y el clásico taxi “vocho” como el peón.
Que se tratara de un juego también es reflejo de su forma de ver el arte. “Para mí el arte tiene que funcionar para algo, no sólo tiene que ser estético, sino que tiene que provocar algo y si tiene una funcionalidad todavía mejor”, señala.
El ajedrez inspirado en la Ciudad de México le tomó ocho meses elaborarlo, sin ningún tipo de patrocinador, cliente o mecenas sino simplemente las ganas de hacerlo porque “yo no me iba a perdonar que alguien más lo hiciera”, afirma.
Lo que Nacho Vargas más disfruta al hacer sus piezas es el proceso de creación.
Puedo pasarme días trabajando en una pieza y a veces hasta se me olvida comer”.
Cuando terminó el ajedrez lo primero que sintió fue un enorme cansancio, lo compara con correr un maratón y quedar muy satisfecho pero muy agotado.
Llegar al final es muy satisfactorio, pero siempre tiene un dejo de nostalgia porque es como dejar a un hijo irse”.
La mayor satisfacción llegó cuando le notificaron que había ganado el Premio Nacional de la Plata, pero asegura que únicamente lo disfrutó unos diez minutos.
El problema que tiene un artista es que no sabes si verdaderamente vas a poder hacer algo más para volver a trascenderte a ti mismo, hacer algo más que a la gente le guste”, reconoce que a veces no se logra.
Aunado a esto, Nacho señala que el panorama en México de la aceptación del arte como profesión es complicado.
El mundo de las artesanías está desapareciendo. Estamos compitiendo contra los chinos, a la gente le da exactamente lo mismo ponerse un anillo de plata que uno de acrílico que está hecho en China”, subraya.
Asegura que los artistas en México están en una carrera de resistencia y que el potencial está en expandirse en el mundo donde son muy valorados.
Respecto a la importancia que la sociedad mexicana le da a los artistas, señala que el principal problema es que el arte no es una necesidad básica aunque debería de serlo. Pese a ello, asegura que el arte en México está al alcance de la mano.
En la sociedad mexicana sí tenemos mucha cercanía con el arte, aunque no sea de mucha exquisitez, valoramos mucho más la cultura popular”, explica.
Su sueño como artista y como persona es trascender, aunque asegura que no por una cuestión de ego, sino que quiere que las cosas que haga tengan la oportunidad de trascender hacia el mundo.
Dejar un legado de mi paso por esta vida, por esta gente, por este país y por esta ciudad. Poder decir lo orgulloso que me siento de ser mexicano. Yo pudiera no existir siempre y cuando existieran mis piezas”, concluye.
IMPORTANTE
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@elnachovargas, un artesano de plata, es #ElRifadoDelDía. ¡Vamos a conocerlo! pic.twitter.com/XfodvhEuDg
— imagenzea (@imagenZea) 7 de noviembre de 2016
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