Rifado del día: Doña Josefa, voluntaria en hogar para adultos mayores
Es una cocinera que a sus 69 años demuestra que la edad no es un pretexto para dejar de disfrutar la vida y ayudar a los demás
CIUDAD DE MÉXICO.
Entre cazuelas humeantes, el burbujeo de los frijoles, el olor a salsa de tomate y totopos recién hechos, Josefa Albarrán demuestra que la edad no es un pretexto para dejar de disfrutar la vida y ayudar a los demás. Ella a sus 69 años es voluntaria en el Hogar Cosío Ducoing para Adultos Mayores.
Su voluntariado consiste en preparar alimentos para “los abuelos”, como llama de cariño a los residentes del asilo. Esta labor no es ajena a ella pues trabajó cuarenta años en el departamento de cocina de un supermercado.
Me pensionaron y para no sentirme inútil quise venir aquí, me gustó, me enamoré de la casa, me enamoré de los abuelos”, comenta mientras coloca en la licuadora la cebolla y el jitomate que usará para dar sabor y color al arroz.
Doña Jose, como le dicen en el hogar, disfruta ser voluntaria porque la anima y la llena de vida. Se siente satisfecha cuando los abuelos se deleitan con sus platillos.
“Si es el cumpleaños de algún abuelo, le hago una comida especial y que me diga “muchas gracias, señora, estuvo muy rico” es algo que no tiene precio”
De trabajar con adultos mayores ha aprendido a ser tolerante para lidiar con tantos caracteres. También se ha vuelto más sensible y le cuesta sobrellevar las carencias que el asilo enfrenta, debido a los pocos recursos con los que cuenta.
Por ello, a doña Jose le gustaría tener un empleo remunerado que le permitiera apoyar a los abuelos, sin embargo, reconoce que a su edad es difícil encontrar un trabajo.
“A los adultos mayores nos relegan. Porque ya nos pensionaron o ya no tenemos un trabajo seguro sienten que ya no servimos, pero sí somos útiles", detalla doña Jose.
Para Doña Jose el trato que da la sociedad a las personas de la tercera edad deja mucho que desear y cree que la experiencia de vida de los adultos mayores está desaprovechada.
“Las personas mayores somos valiosas porque sabemos, ya conocemos de la vida”, expresa doña Albarrán.
Para los jóvenes que no se acercan a los adultos mayores, Doña Jose les tiene un mensaje:
“Que lo piensen, para allá van, aquí llegamos todos”.
Sin embargo, también reconoce que hay adultos mayores que por envejecer han renunciado a disfrutar la vida.
Ser de la tercera edad es seguir viviendo, tener el don de sentirnos libres. Sentir que todavía soy fuerte para cualquier cosa, aunque arrastre los pies, no importa”
Para ella, es un placer que a su edad aún puede aprender cosas nuevas y orgullosa presume un cuadro de montañas que hizo en la clase de pintura a la que asiste con los abuelos del asilo. Su mayor alegría es estar viva.
Estamos vivos, no porque tengamos 60, 70 u 80 años ya dejamos de vivir, no, ¡estamos vivos!”, apunta Doña Jose.
La comida está lista, los abuelos llegan a la mesa a disfrutar los chilaquiles verdes con crema de frijol que Doña Jose preparó para ellos, platillo que para Doña Jose representa lo más valioso que puede dar: su experiencia y su tiempo.
Ser voluntario es dar un poquito de lo mucho que tenemos", dice mientras se sienta a comer con los abuelos.
*Si quieres ser voluntario como Doña Jose, hacer donaciones o tu servicio social con personas de la tercera edad contacta al Hogar Gonzalo Cosío Ducoing para Adultos Mayores. Teléfonos 5282 5689 y 5202 6936 y la página: https://www.asilocosioducoing.org.mx
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