En el corredor financiero de Reforma, puestos toman la Cuauhtémoc
Copan Río Lerma para atender a oficinistas y empleados de las obras en la zona
CIUDAD DE MÉXICO, 16 de octubre.- Debido a la proliferación de oficinas y nuevas construcciones en la colonia Cuauhtémoc que atraen a más trabajadores, el comercio en la vía pública ha crecido de manera inusitada en los últimos meses, de acuerdo con integrantes del Comité Vecinal.
La mayor parte de los informales son puestos de comida en donde los empleados de la construcción y oficinistas consumen alimentos desde la mañana y hasta alrededor de las
18:00 horas.
Excélsior recorrió la zona y constató que los comercios se concentran entre las calles Río Lerma y Paseo de la Reforma, y alcanza su mayor número en las esquinas de Lerma con Río Nilo, Río de la Plata y Río Sena.
Si bien la delegación Cuauhtémoc ha llevado acabo operativos para retirar puestos, su proliferación es incontenible debido a que constantemente crece el número deconstrucciones nuevas en la colonia.
Esta zona es parte importante del corredor financiero de Reforma, pues se ubican construcciones como la Torre Mayor, el edificio HSBC, los hoteles Four Seasons y Marquis, la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) y sedes de gobierno como la Ssa, el IMSS y la PGR.
Estas edificaciones atrajeron, primero, a una cantidad importante de trabajadores que participan en la construcción y posteriormente se convirtieron en fuentes de empleo de
decenas de miles de oficinistas.
Los nuevos comercios irregulares han llegado a un grado intolerable para los vecinos, que ven cómo los puestos son retirados de una calle sólo para ser reubicados a cuadras de distancia.
De acuerdo con la delegación Cuauhtémoc, se han efectuado desalojos de comerciantes en esas calles. Sin embargo, Magda Hoffman, coordinadora general del Comité Ciudadano de la Colonia Cuauhtémoc, afirma que lo que se ha hecho es reubicarlos en las calles de Volga y Río Papaloapan, justo detrás de la BMV.
“Además de los oficinistas llegan proveedores, clientes, visitas. Todos necesitan consumir y si hay demanda aparece la oferta. Lo terrible es que todo ha sido desordenado.
“Lo que hace la delegación es llegar y quitar a algunos taqueros, tamaleros y mandarlos a otras calles. El número de vendedores no ha disminuido, sino que crece día con día, está
incontenible”, acusó.
La zona de mayor afectación por comercio en la vía pública ha sido desde hace años la calle Río Volga, a espaldas del edificio HSBC. Posteriormente surgieron comerciantes informales sobre Lerma en sus cruces con Río de la Plata, Río Nilo, Río Sena y Río Guadiana, entre otros.
Actualmente, la calle de Río Ródano es la más afectada por la aparición de nuevos vendedores informales y la construcción de una plaza para reubicar a locatarios del pasaje subterráneo que cruza Reforma.
Los vecinos acusan desatención de las constructoras de los cerca de 20 edificios levantados en la última década en Reforma, la mitad de ellos en su colonia.
“En reuniones que hemos tenido con las constructoras les exigimos que se hagan responsables de lo que hacen al entorno. Son calles estrechas, de una colonia, no están en despoblado.
“Las calles están deshechas, hacen un ruido infernal y son los que lanzan a la calle a toda la gente (trabajadores de la construcción y empleados) que consumen en los puestos. Si hay demanda, habrá oferta”, insistió Hoffman.
Afirmó que los colonos están indecisos entre desistir en sus demandas ante la escasa respuesta de las autoridades o endurecer sus reclamos.
“No podemos estar todo el día denunciando, recorriendo las calles, entrando a portales, haciendo denuncias por internet ni revisar todo lo que está fuera de norma, ¡para eso está la autoridad!”, exclamó.
Colonos rechazan el nuevo corredor
Para los vecinos de la colonia Cuauhtémoc, es inadmisible que los locatarios del pasaje subterráneo que va de la Estela de Luz a Río Ródano sean reubicados en la calle, pues se corre el riesgo de que no regresen a su lugar y con ello engrosar el comercio ambulante que se padece en la zona.
Y es que los vendedores del pasaje se trasladarán a puestos que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) les construyó en la superficie, del lado de Río Ródano, mientras el paso subterráneo se utiliza para trabajos de tendido eléctrico.
Ahí, la CFE construye una subestación eléctrica que dará servicio tanto a la zona de los corporativos de Paseo de la Reforma como a las colonias Condesa y Roma, dos de las de mayor plusvalía en el Distrito Federal.
Incluso, Excélsior observó durante un recorrido que las estructuras construidas por trabajadores de la paraestatal son más firmes que las de otros corredores comerciales de la ciudad como San Cosme o el Centro Histórico.
Anoche, los vecinos de la Cuauhtémoc realizaron una asamblea para tratar el tema y hasta el cierre de esta edición su postura era la de rechazar la habilitación de los puestos en el paso peatonal de Río Ródano.
“El tamaño de estructura que se está construyendo nos hace pensar que no va a ser temporal, sino permanente. Una vez que los vendedores la ocupen nadie los va a poder retirar.
“No importa si son del pasaje comercial o si vienen de otra zona de la ciudad. Estamos hartos de que cada vez haya más comercio en la calle y que todas las autoridades lo toleren”, afirmó Magda Hoffman, integrante del Comité Vecinal de la colonia.
Además, se observó que en el paso peatonal que hay del pasaje comercial señalado hacia las colonias Verónica Anzures y Polanco fueron instalados alrededor de 12 puestos que no estaban hace un mes, aproximadamente.
A toda esta problemática se suma que los locatarios del paso subterráneo de Paseo de la Reforma se encuentran entre la subsistencia y la esperanza de que en los próximos meses puedan volver a tener prosperidad en sus ventas.
Un ejemplo de ello es el de Alfonso Álvarez, un hombre que ha trabajado en un local comercial del pasaje durante 31 años.
El vendedor relató que hace unos seis años fueron reubicados temporalmente en un pasaje paralelo, pero ahí sus ventas se fueron a pique.
Ahora, afirma que sobreviven más gracias a la llegada de trabajadores de la construcción de los edificios que proliferan en la zona, que del flujo de peatones que van del paradero del Metro Chapultepec hacia la colonia Verónica Anzures.
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