Tlatelolco prepara sus bodas de oro
En medio de enormes carencias, con presupuestos insuficientes, la unidad habitacional que fue un hito en la Ciudad de México cumplirá 50 años de creada
CIUDAD DE MÉXICO, 17 de noviembre.- Tlatelolco requiere de constantes esfuerzos para evitar que, con 49 años a cuestas, el tiempo le pase una factura irreversible.
El jefe delegacional en Cuauhtémoc, Alejandro Fernández, reconoció en entrevista con Excélsior, que la unidad habitacional, inaugurada por el presidente Adolfo López Mateos los últimos días de su administración, adolece de problemas de servicios públicos que, por sus dimensiones, hace que no exista un presupuesto que alcance.
Enumera uno a uno los problemas que aquejan a Tlatelolco y terminan por abrumar. Es como querer resolver la problemática de una ciudad con recursos equivalentes a los de un pequeño poblado.
Lo urgente es la reparación de la techumbre de los pasillos y recobrar la iluminación interna con que contaban cuando fue inaugurado el 21 de noviembre de 1964. También es impostergable el uso de entre 20 y 25 bombas recién adquiridas para vaciar de agua las celdas de cimentación de los edificios, pues la corrosión podría afectarlos.
Además ha sufrido del hundimiento de la ciudad y es imperativo reparar tres centros de bombeo y cárcamo para sacar las aguas del drenaje.
Hay al menos tres deportivos que requieren inmediata atención para seguir funcionando, y debido a sus dimensiones es probable que se explore la coinversión con la iniciativa privada.
La seguridad está en manos de 50 policías de barrio divididos en horarios de 12 horas para cubrir a una población de más de 40 mil personas, distribuidas en cerca de un millón de metros cuadrados. Tiene cerca de 12 mil departamentos, 102 edificios que van de los “chaparros” de cinco pisos a las torres de 21 niveles, y moles que en realidad son tres inmuebles pegados pared con pared de 13 pisos de altura.
Dentro del conjunto hay 22 escuelas, hospitales, clínicas, deportivos, teatro y las áreas verdes más extensas de toda la delegación Cuauhtémoc que, para mantenerlos en condiciones adecuadas, le es inoperante mandar pequeñas brigadas, por lo que opta por desplegar a sus 250 trabajadores de parques y jardines en una sola jornada.
“Estamos trabajando la iluminación y el tema de presupuesto para el próximo año, de al menos 30 millones de pesos, para los deportivos Antonio Caso y 5 de Mayo, y entrar a andadores, para repararlos. Las bombas estarán listas para la primera semana de diciembre de este año”, explicó Fernández.
Envejece
Construidos bajo el diseño de Mario Pani cuando la NASA lanzaba naves tripuladas a la atmósfera y planeaba la misión a la Luna; el Che Guevara alcanzaba fama global con su discurso en las Naciones Unidas; se construía el primer sintetizador musical; Estados Unidos ingresaba a la guerra de Vietnam, y en la Ciudad de México se construía el Estadio Azteca y se planeaba cobrar la posesión de autos para obtener recursos para los Juegos Olímpicos.
De sus 40 mil habitantes, 28 mil personas tienen 65 años o más, y para las edificaciones como para sus moradores no hay recursos que alcancen para abarcar sus necesidades.
Por ejemplo, explica Alejandro Fernández, el 17 de octubre en el edificio Coahuila se quemó un departamento y afectó a otros más. El sistema mecánico del elevador quedó dañado y repararlo costaría un millón de pesos. La delegación sólo puede poner la mitad, el resto debería ser aportado por los cerca de 80 habitantes o por el Gobierno del Distrito Federal. En tanto, los inquilinos llevan ya un mes subiendo a pie hasta el nivel 19.
Histórico
Al inaugurarse en 1964 (en realidad ya vivía gente desde 1962) se trataba de un conjunto habitacional que proponía soluciones urbanas vanguardistas en ese momento en la Ciudad de México y el mundo.
Se trataba de optimizar recursos públicos concentrando a una gran cantidad de población, pero dotándolo de espacios verdes, tiendas, hospitales, escuelas y vía de comunicación.
En el recorrido inaugural, Adolfo López Mateos incluyó la apertura de la prolongación Paseo de la Reforma, desde Puente de Alvarado a calzada de Guadalupe, y la instalación en glorietas de monumentos a Simón Bolívar, José de San Martín y Cuitláhuac.
Se ampliaron las avenidas Guerrero, Nonoalco (actualmente Flores Magón) y Santa María la Redonda (hoy Eje Central).
Se aceleraron las excavaciones en torno a la zona arqueológica, se remodeló el templo de Santiago Tlatelolco, el Tecpan (escuela de los nobles mexicas) fue intervenido, se construyó un nuevo parque con mampostería de cantera y rotonda incluidos.
A casi 50 años de haber sido inaugurada, Tlatelolco perdió su aspecto de maqueta gigante tras los sismos de 1985, cuando los edificios fueron reforzados con muros de concreto. “Se generaron recursos desde la Federación en aquel momento y se hicieron estudios estructurales de los edificios que muestran que los edificios se han movido ocho milímetros en un lapso de 13 o 15 años. Estructuralmente están bien”, sentenció.
El CUPA fue el primero
A pesar de que Tlatelolco no fue la primera unidad habitacional, sí fue un hito en la historia de la Ciudad de México, por sus dimensiones.
En 1948 se inició la construcción del Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA), en el sur de la ciudad, bajo un proyecto de Mario Pani basado a su vez en el modelo paradigmático funcionalista diseñado por Le Corbusier.
Pani y su equipo presentaron un proyecto consistente en un conjunto urbano de alta densidad, de mil 80 departamentos, construido sobre 30 por ciento del terreno, algo revolucionario para la época.
Contaba con todos los servicios necesarios en una pequeña ciudad como guardería, oficina de correo, lavandería, centro social y locales comerciales para satisfacer las necesidades de los habitantes e incluso una alberca semiolímpica.
Actualmente el CUPA cuenta con severos problemas de limpieza y delincuencia, y la alberca y otros espacios públicos dejaron de funcionar.
En 1960 fue inaugurada la Unidad Independencia del IMSS, también al sur de la ciudad, a la que acudió el entonces presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy.
Fue de las primeras en utilizar ladrillo huevo, permitiendo que los inmuebles fueran más ligeros y menos costosos. Consta de dos mil 235 viviendas y en su apertura contaba con una población cercana a 10 mil. A diferencia del CUPA y de Tlatelolco, ésta es más bien chaparra.
Usan pasillos como pista
Los peatones han sido desplazados poco a poco de los pasillos que fueron diseñados por el arquitecto Mario Pani en la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco.
Los andadores son utilizados con mayor frecuencia y sin que nadie lo impida como pistas para decenas de motociclistas que buscan alguno de los negocios que se ubican al interior.
Adrián Arellano, vecino del conjunto habitacional, aseguró que la explanada que da salida a la estación Tlatelolco de la Línea 3 del Metro es ocupada por ve-hículos y motos que ponen en riesgo a los peatones.
“Esto ocurre a todas horas, incluso por la noche se puede ver cómo circulan los motociclistas, pero es en las mañanas cuando se incrementa la afluencia. Hemos detectado que la gente que anda en moto prefiere meterse y atravesar la unidad para llegar a Manuel González”, señaló.
Agregó que esta cada vez más frecuente presencia ya ha ocasionado accidentes, como el de enero del año pasado, en el que un motociclista se accidentó al circular por los pasillos y tuvo que ser atendido de emergencia.
“Los hemos denunciado, pues incluso una vecina del edifico Mariano Escobedo fue golpeada por un motociclista y la tuvimos que auxiliar, y la hija de otro que vive en el Arteaga también fue atropellada.”
Recordó que el diseño de los pasillos buscaba privilegiar la movilidad peatonal de los habitantes de Tlatelolco a través de una red de más de 40 andadores de diferentes dimensiones.
Los inconformes hicieron un llamado a las autoridades de la delegación Cuauhtémoc para que se refuerce la vigilancia en la unidad con el fin de evitar el ingreso de motociclistas a los andadores peatonales.



