Miguel tiene 24 años y toma antidepresivos desde los 12 por un problema de ansiedad. Después de más de una década ha podido dejar de tomarlos, pero reconoce que ya no es la misma persona. Ha tenido que enfrentarse a muchas emociones que sus medicamentos suprimían y que le han sobrevenido de golpe. Ahora debe luchar contra unos problemas que estuvieron ocultos químicamente durante años.
Opinión
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