Inaudito II
• Al parecer se está acabando con la gallina de los huevos de oro que ha sido el Tri en la tierra del Tío Sam.

Pablo Carrillo
La neurona
Pues no se logró la marca de la mayor audiencia en un estadio de futbol en los Estados Unidos de
Norteamérica, ya que el lleno total en el estadio de los Aggies de la Universidad Texas A&M no se logró, incluso con la convocatoria de la selección de Brasil y su muy famosa constelación de estrellas de talla internacional.
Pues el Kyle Field, la casa de los Aggies de futbol americano, con capacidad para 102 mil aficionados, no se abarrotó, si bien la entrada estuvo cerca de los 90 mil, una vez más, y a pesar de la inmensa taquilla que ha generado dicho encuentro amistoso de preparación de cara a la Copa América, al parecer se está acabando con la gallina de los huevos de oro que ha sido el Tri en la tierra del Tío Sam gracias a la inmensa colonia de mexicanos que en habita ese país y que siempre lo apoyaba con todo.
Si bien el resultado parece lógico por la potencia del equipo brasileño y, a pesar de que no se implantó la nueva marca de la mayor audiencia en un recinto en el vecino país del norte en un encuentro de futbol, habrá que mencionar que hubo muchas luces en el encuentro, después de la oscuridad en el partido contra Uruguay. Me quedo con la reacción, con la garra de los seleccionados mexicanos, que ahora sí apareció, y, sobre todo, con las agallas de algunos jugadores que se crecen con la camiseta nacional, que, cuestión de gustos, en lo personal me parece horrible el nuevo uniforme, que es ajeno a la tradición de vestir de verde.
Al margen de los gustos estéticos, creo que los últimos 45 minutos nos hacen pronosticar una mejor actuación en la inminente Copa América, ya que se le jugó bien algunos minutos a la constelación de estrellas brasileña, que francamente parte, junto con Argentina, como las grandes favoritas para ganar el torneo continental.
El enfrentar a jugadores de la magnitud de Vinicius Junior, Lucas Paquetá, Endrick, Éder Militao, por mencionar a algunos de los cracks, y mostrar un rostro aguerrido y mejor plantado en la cancha representa un incremento en la diezmada confianza previo al inicio de la Copa América, máxime que se tendrán un par de semanas para ensayar las ideas futbolísticas del polémico Jimmy Lozano, que, seguramente, dormirá más tranquilo para poder realizar el trabajo y lograr mayor generación de futbol, mayores oportunidades para los delanteros y, sobre todo, mayor solidez en la parte baja del equipo, que tiene aún muchas áreas de oportunidad.
Una pregunta para los colegas agoreros del desastre. ¿Seguirán pidiendo la cabeza del Jimmy? ¿O lo dejarán trabajar en paz?