Futuro

• No podemos perder de vista a los talentos que emergen y que brillan.

Constantemente escucho a muchos aficionados decir que los medios de comunicación inflamos a

tal o cual jugador, sin embargo, no podemos perder de vista a los talentos que emergen y que brillan con luz propia en nuestro balompié.

Por lo pronto, resultó de llamar la atención el gran resultado que obtuvo el Atlas, del muy criticado Benjamín Mora, ante uno de los equipos que más me gusta ver por el futbol que practica, el Pachuca, victoria que es un tanque de oxígeno para los de rojo y negro después de ligar siete partidos son poder triunfar en casa y estar fuera de la zona de reclasificación.

El equipo rojinegro, que está por inaugurar unas instalaciones imponentes para el desarrollo de los talentos futuros, que cualquier equipo europeo envidiaría, seguramente seguirá apostando para honrar el mote de los de la academia, pues es de los primeros equipos que generaron, cuando eso no era una constante, una escuela, adicional a todos los apodos con los que también se les conoce: las Margaritas o Márgaras y los Zorros. Es evidente que la apuesta es la generación y, más adelante, exportación de talentos, gracias al equipo de la misma organización, Grupo Orlegi, en Asturias, España, el Sporting de Gijón, que, en menos de un año, recibirá a casi 20 jugadores para que terminen de formarse en el balompié europeo, una extraordinaria noticia, algo urgente en el futbol de nuestro país, el enviar cada vez más talentos hacia el viejo continente.

Regresando al asunto de los talentos emergentes, y sin intentar ser un vidente o adivino, me llama mucho la atención el talento, pero sobre todo la meteórica velocidad del jovencito de 21 años del Atlas, Jonathan Ozziel Herrera Morales, nacido en Culiacán, Sinaloa, que ojalá llegue tan lejos, como sus condiciones lo pronostican. Ozziel, como habitualmente le llaman, ha sido convocado a la Selección Nacional merecidamente y, sin temor a equivocarme, es un jovencito que tiene con qué llegar al futbol europeo, es más, me parece que en el mercado de verano comenzarán a llegarle propuestas.

El asunto de la tremenda velocidad en el campo abierto lo hereda de su señor padre, Héctor Herrera, nacido en Cuba y que logró una medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Barcelona 92, con su equipo en el relevo 4x400, más adelante viajó a nuestro país como entrenador y aquí conoció a su esposa y madre del Ozzi, como le apodan, heredando muchas cualidades deportivas al futuro crack, de mí se acuerdan.

Y, no, no estoy inflando a nadie, sólo que las condiciones y actualidad de Ozziel Herrera, me parecen muy sobresalientes y le auguro lo mejor.

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