Desastre en el chiverío

Una tras otra. Las pésimas decisiones que han tomado los directivos del otrora equipo más popular del balompié nacional los tiene hundidos, futbolística y matemáticamente, en el peor momento de la era Vergara. Los buenos equipos del deporte que usted quiera por lo ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Una tras otra. Las pésimas decisiones que han tomado los directivos del otrora equipo más popular del balompié nacional los tiene hundidos, futbolística y matemáticamente, en el peor momento de la era Vergara.

Los buenos equipos del deporte que usted quiera por lo general tienen mandos sólidos, decisiones asertivas e ideas muy claras de cómo dirigir a una institución. Lo que ha quedado plenamente demostrado en el equipo rojiblanco es que no tienen, ni tendrán, la inteligencia y sencillez que un equipo de esa historia y tradición requiere para mantenerse, tal como su linaje lo impone, en los primeros sitios torneo tras torneo.

Por lo pronto el nuevo escándalo en el Rebaño Sagrado parece tema de una revista de espectáculos, una situación que, por donde se le vea, y sea culpable o no La Volpe, denigra y entristece aún más a esa institución. Vaya manera de ensuciar a una camiseta gloriosa de nuestro futbol.

El asunto es para llorar, los números fríos como son delatan y dejan en evidencia que no han sabido administrarlo para ser ganadores, de cómo llevarlo a los títulos prometidos, de cómo regresar el orgullo perdido a los aficionados, millones por cierto, que hoy se entristecen al ver que su equipo está siendo destruido.

A principios de la presente semana se anunciaba que firmarían un contrato a dos años, la ahora maldita relación Chivas-La Volpe, algo que usted y yo sabíamos desde el propio anuncio de tal acuerdo contractual que no llegarían al término pactado. Pues no duró más que unos días.

Ridículo tras ridículo, pues no sé en qué cabeza cupo la brillante idea de contratar a un hombre como el argentino Ricardo Antonio La Volpe para hacer un proyecto de mediano plazo.

Supongo que alguien les alertó que el tal La Volpe ha fracasado rotundamente durante los últimos años en todos los equipos que ha dirigido después de su paso por la Selección Nacional, donde le dieron todo el poder hasta crear un monstruo que tomaba todas las decisiones, claro, siempre de la mano de la gran soberbia y poca educación del estratega sudamericano al que las formas utilizadas para dirigir ya no le dan resultado.

La única salida para recuperar del abismo a las Chivas es que pronto lo vendan a algún propietario o grupo empresarial que haga las cosas con seriedad, eficacia, trabajo y humildad, que a la postre son las virtudes que han llevado a los grandes a triunfar.

Por favor, señor Vergara, hágale un bien a su equipo y a su bolsillo y a la afición, venda ya a las Chivas, que la afición habrá de agradecérselo.

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